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Gran Canaria, isla de sabores en el Atlántico

Dicen que si no se ha probado la cocina local del lugar que se visita, no se habrá conocido la esencia de ese destino

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Para descubrir Gran Canaria, su historia, su gente e incluso el por qué de la caprichosa orografía del paisaje, hay que degustarla. Esta Isla de Sabores en el Atlántico goza de las bondades del mar, el sol, los frescos alisios y el carácter robusto de sus volcanes, que han dado identidad propia a una cocina con reminiscencias de Europa, Latinoamérica y África. Probar su recetario se convierte en una experiencia única.

Ceviche de cherme con piña de Gálder
Ceviche de cherme con piña de Gálder

Gran Canaria es un destino que despierta los sentidos. Sus tesoros culinarios sorprenden al viajero con sabores únicos que la hacen diferente a cualquier otro lugar. Las hermosas Salinas, sus multilaureados quesos (entre los que se encuentra el que posee la denominación de origen Flor de Guía) y los túnidos que se pescan de manera artesanal en sus aguas, son algunos sus secretos que merece la pena descubrir.

El suelo volcánico aporta, tanto a sus los vinos con denominación de origen, como a los olivares milenarios de Santa Lucía, a los cafetales de Agaete y otros cultivos, el carácter único de quien se cría al mismo tiempo a la sombra de naranjos, mangos y guayabos. Sus variados microclimas también bondadosos en las cumbres, permiten cada año, entre enero y febrero, que la floración del almendro renueve la receta tradicional con la que Tejeda y Valsequillo bañan dulcemente la repostería de la isla.

Del mar, los túnidos, la vieja y la sama; de las medianías, el cochino negro; y de la huerta, tomates, cebollas, aguacates, fresas, mangos y piña tropical, que son utilizados por los chefs que elaboran una cocina grancanaria, admiradora de su recetario tradicional y a la vanguardia en las técnicas de elaboración.

Un continente en miniatura, de contrastes y texturas, con una gastronomía excelente.