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De la aldea con estrella Michelin a la gran calle de tapas de La Rioja

Un día en Logroño, la capital española de la gastronomía, y sus alrededores

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Una jornada no da para mucho, pero si nos organizamos podremos aprovecharla muy bien en Logroño, la capital española de la gastronomía 2012, y sus alrededores.

Podemos empezar el día desayunando en la Pastelería Viena, en el Espolón: Muro de la Mata, 6. Paraíso del goloso gracias a Juan Ángel Rodrigálvarez, premio Torreblanca al mejor repostero 2010. A destacar la utilización del vino riojano en muchos de sus pasteles y bombones.

La mañana se puede emplear en visitar las Bodegas López de Heredia en la cercana (a 42 km.) localidad de Haro. Es una de las bodegas más antiguas (1877) de la capital de La Rioja Alta y una de las tres más importantes de toda La Rioja. En su cava de 3.433 m² se encuentran cerca de 15.000 barricas bordelesas en las que se elaboran entre otras especialidades los caldos de la famosa Viña Tondonia. Las visitas son siempre con cita previa en la dirección: visitas@tondonia.com.

Seguro que las catas nos han despertado el apetito. Entre los muchos y muy buenos restaurantes del entorno escogemos la Venta Moncalvillo en Daroca de Rioja (a 18 kilómetros de Logroño), un pueblito de apenas medio centenar de habitantes. La estrella Michelin del restaurante convierten a esta localidad en la más pequeña del mundo con tal galardón. Una sala relativamente pequeña para 50 comensales (tantos como habitantes) inaugurada en 1997 y atendida por Carlos Echapresto, segundo premio mejor sumiller de la Rioja 2008. En los fogones su hermano Ignacio, mejor cocinero de la Rioja 2008, y Chef Millesime 2011. Cocina imaginativa con raíces profundamente riojanas. Excelente carta de vinos. Menú degustación: 55 euros.

La digestión podemos hacerla visitando el Museo de la Cultura del Vino «Dinastía Vivanco», uno de los mejores del mundo en su género. Se encuentra en Briones, a 34 km. de Logroño, en medio de un viñedo y debe su nombre a la familia Vivanco, viticultores y bodegueros desde 1915. Museo con cinco salas temáticas, obras de Picasso y Sorolla, restaurante, enotienda, biblioteca y exposición con cerca de 3.000 sacacorchos.

De vuelta a Logroño es obligado acabar la jornada en la calle del Laurel, a escasos 50 metros del centro histórico de la ciudad y del Espolón donde desayunamos, así cerramos el círculo.

Seguramente esta calle disfruta de una de las mayores aglomeraciones de tabernas del mundo. En poco más de 200 metros contamos más de 40 bares y restaurantes, cada cual con su especialidad en tapas: Champi en el Soriano, Tío Agus (carne adobada en salsa) en Lorenzo, Matrimonio (pimiento verde y anchoas) en Blanco y Negro, el bar mas antiguo de Logroño, Cojonudo (huevo de codorniz frito con picadillo) en La Simpatía, Zorropito (bocadillito caliente de lomo) en la Gota de Vino, Zapatilla de Jamón en el Villa Rica, Orejitas (de cerdo) en el Perchas... Todo en medio de un buen ambiente que hace posible que las familias acudan con los niños pequeños y sin ningún problema recorran lo que se conoce como «La Senda de los Elefantes», porque muchos de los que entran en el Laurel salen a cuatro patas y con una buena trompa.