Diez bebidas perfectas para combatir el calor

Diez bebidas perfectas para combatir el calor

Una selección de bebidas refrescantes para aliviar las temperaturas sofocantes de los días más calurosos del verano

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Una selección de bebidas refrescantes para aliviar las temperaturas sofocantes de los días más calurosos del verano

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  1. Agua

    Parece una obviedad, pero el agua es la bebida contra la sed por excelencia. Y la más sana. Cuando aprieta el calor no hay nada mejor para refrescarse. La Agencia Europea de Seguridad Alimentaria recomienda beber al menos entre dos y tres litros de agua diarios. No toda tiene por qué ser bebida. Dos frutas veraniegas, la sandía y el melón, contienen gran cantidad de agua por lo que su consumo, además de apetecible y saludable, nos aporta una parte del líquido que necesitamos en estas fechas.

  2. Cerveza

    abc

    No hay mejor bebida en verano. A quién no le apetece en estos días de calor una caña bien tirada o un botellín muy frío. De todas las bebidas alcohólicas es la que más calma la sed debido a su alto contenido de agua, más del 90 por ciento, y a que se bebe a baja temperatura. Un estudio del CSIC afirma que además, en cantidades moderadas, es muy adecuada para rehidratarse tras un ejercicio físico. En España tenemos una enorme variedad de marcas y de tipos de cerveza, incluso muchas artesanales, un fenómeno en alza, aunque las mejores para estas fechas son las rubias tipo lager de baja graduación.

  3. Horchata

    óscar del pozo

    Una de las bebidas tradicionales del verano en España es, desde hace muchos años, la horchata. Chufas molidas, agua y azúcar son los ingredientes de este refresco que tiene su principal referencia en la Comunidad Valenciana (donde la chufa tiene denominación de origen), aunque ya se bebía en el antiguo Egipto, valorada por sus cualidades curativas. Además de refrescante y nutritiva, posee propiedades digestivas. En muchos pueblos y ciudades las horchaterías son en estos meses veraniegos un punto de encuentro. Aunque en los últimos años han proliferado las horchatas industriales, las mejores siguen siendo las artesanales.

  4. Tinto de verano

    ángel de antonio

    Aunque la mezcla de vino tinto y gaseosa viene de antiguo, en los últimos años el llamado tinto de verano se ha convertido en una de las bebidas más populares en esta época. Seguramente por lo refrescante que resulta y por la facilidad de elaborarlo. Basta un vaso o copa grande, mucho hielo, un poco de vino tinto (mejor uno joven pero de cierta calidad) y mucha gaseosa. Y si se quiere más sofisticado, una rodaja de limón. Con esos ingredientes ya tenemos una mezcla perfecta para los días de más calor. Ligera, fresca y con bajo contenido de alcohol. Ya hay incluso algunas marcas que venden el tinto de verano embotellado y listo para consumir.

  5. Champán

    Entre todos los tipos de vino, el champán es sin duda el más adecuado para el verano. Una copa de un buen champán a la temperatura correcta, nunca excesivamente frío porque entonces pierde sus cualidades, es un aperitivo perfecto en días de calor. Una costumbre en alza ya que en España, durante el verano, se vende una cuarta parte del champán que se comercializa en todo el año. Una cifra sólo superada en Navidad. En estas fechas las grandes casas de champán hacen numerosos actos promocionales en zonas costeras para incentivar su consumo. Una forma de refrescarse con cierta sofisticación.

  6. Sidra

    Por su baja graduación alcohólica y por su refrescante acidez la sidra es una buena opción como bebida veraniega. Obtenida a partir de la fermentación en barriles del mosto de la manzana es además un producto natural y muy sano. Entre sus muchas virtudes, bebida con moderación evita infartos de miocardio y la aparición de cálculos renales. Una bebida que suele consumirse en compañía, compartiendo un rato agradable con amigos o familiares.

  7. Limonada

    frabisa/flickr

    Un refresco casero bien tradicional que se elabora simplemente con zumo de limón, agua y azúcar. Bien fría es una bebida perfecta para el verano. No tiene alcohol, hidrata, ayuda a hacer la digestión y aporta la necesaria vitamina C. Aunque ahora es menos frecuente hacerla en los hogares, sigue siendo la mejor alternativa a las bebidas industriales. Una variante muy veraniega de la limonada es el granizado de limón, que se hace congelándola o añadiéndole hielo en un robot de cocina como la Thermomix.

  8. Té helado

    Jamie Campbell/Flickr

    En verano, un té muy frío es una perfecta opción para los aficionados a esta infusión. Se prepara como si se fuera a tomar caliente pero luego se deja enfriar y se sirve con mucho hielo, un poco de azúcar o edulcorante y, opcionalmente, unas rodajas de limón. Aunque se puede hacer con cualquier tipo de té, el más indicado, teniendo en cuenta que se bebe más cantidad al estar frío, es el té verde, más suave y con menos teína. También el rooibos, que carece de teína. En contra de una creencia muy extendida, el té frío no pierde sus cualidades.

  9. Sangría

    carlos pedraza

    Otra bebida bien clásica de los meses de calor, aunque su consumo se extiende en bastantes lugares a todo el año. No hay que confundirla con el tinto de verano, una combinación mucho más sencilla aunque en ambas el vino tinto sea el protagonista. Aunque hay muchas variantes de sangría, la más habitual se prepara con vino tinto, agua, azúcar, zumo de limón y otras frutas como el melocotón o la manzana que se dejan macerar en el líquido para darle ese sabor tan peculiar. En ocasiones se le añade también un poco de licor. En Cataluña hay una variante en la que el cava sustituye al vino tinto.

  10. Agua de cebada

    Granizado de agua de cebada servida como refresco
    Granizado de agua de cebada servida como refresco - tamorlan

    A los lectores de más edad, especialmente a los de Madrid y de la Comunidad Valenciana, les traerá buenos recuerdos. Los más jóvenes ni siquiera habrán oído hablar de ella. Sin embargo el agua de cebada ha sido durante mucho tiempo una de las bebidas más populares para refrescarse en verano. Especialmente a finales del siglo XIX y durante la primera mitad del XX era frecuente encontrarla en los cafés. Actualmente la venden en algunas horchaterías. También es habitual en México. Se trata de una infusión fría de granos de cebada, muy refrescante, de color oscuro, con un ligero sabor amargo que se suele servir granizada.