fernanda martins
portugal

Hunden 4 barcos de la Armada para crear un «parque temático» de buceo

En torno a los barcos, en la costa de Portimao (Algarve), crece un arrecife artificial único, visitado ya por submarinistas

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Cuatro barcos de la Armada portuguesa hundidos. Un arrecife artificial en pleno crecimiento. Un paraíso para los amantes del buceo. Esta es la ida, ya en funcionamiento, de la empresa Ocean Revival, con el apoyo de diferentes administraciones portuguesas.

La zona elegida reúne unas excelentes condiciones para la práctica del submarinismo: buen tiempo durante 300 días al año, aguas tranquilas y seguras con una agradable temperatura de entre 14º y 22º, y buenos accesos e infraestructuras adecuadas para la práctica de este deporte. Cabe destacar también la proximidad de otros puntos de interés, como naufragios del siglo XVIII o de la Primera y Segunda Guerra Mundial, arrecifes y paredes naturales, así como otras rutas subacuáticas en la región.

Los barcos, que están en constante evolución, son el Patrulha Oceânico Zambeze (292 toneladas y 44 metros de eslora), la Corveta Oliveira e Carmo (1.430 toneladas y 85 metros de eslora), el Navío Hidrográfico Almeida Carvalho (1.320 toneladas y 64 metros de eslora) y la Fragata Comandante Hermenegildo Capelo (2.700 toneladas y 102 metros de eslora). Antes enviarlas al fondo del mar, se eliminó de las embarcaciones cualquier material nocivo para el medio ambiente o peligroso para los submarinistas, garantizando así una experiencia plenamente segura.

Este proyecto complementa el amplio «patrimonio» submarino de Algarve, ya que esta región suma una larga historia de naufragios, entre los que destacan el Torvore, Wilhelm Krag y Nordsoen, tres de los cuatro barcos hundidos por el submarino U35 durante la Primera Guerra Mundial; el bombardero B24 Liberator, que se estrelló en las aguas de Faro, y el Empire Warrior, hundido por la Luftwaffe en Vila Real, ambos durante la Segunda Guerra Mundial, y el Océan, hundido durante la Batalla de Lagos entre británicos y franceses en 1759.

La idea se remonta a los años 2007-2009, en fase de proyecto y donación de los navíos, aunque el hundimiento de los barcos no concluyo hasta final de 2013. Están a pocos metros unos de otros, a una profundidad que oscila entre los -26 y los -32 metros. ermiten distintos itinerarios, desde los más sencillos hasta otras opciones más complejas que atraen a buceadores de cualquier nivel.

Incluso cuando las condiciones de visibilidad son más limitadas, en estas aguas se puede observar especies de lo más diversas. Los fondos están llenos de hermosos corales, esponjas, anémonas y babosas de mar, sobre los que nadan doradas y lubinas, pargos, besugos, morenas, salmonetes, pulpos, sepias y caballitos de mar, entre muchas otras especies.

Este santuario de la vida marina complementa la experiencia bajo el agua con un centro de exposiciones en tierra, en el Museo de Portimão, donde se exhibe una amplia documentación sobre la flota con equipamientos, diseños, fotos y grabaciones de los navíos, la cronología de su carrera y varios documentos sobre su contexto histórico. De esta forma, además de ofrecer un entorno único para los amantes del submarinismo, se potencia la importancia del mar portugués y se deja un testimonio de la historia del país, al tiempo que se abre una importante posibilidad para el estudio de la biología marina en esta área.

Barcos hundidos en España