Playa de Creiro, la playa más extensa del Parque Natural de Arrábida
Playa de Creiro, la playa más extensa del Parque Natural de Arrábida - @CM-Setúbal

PORTUGALLas diez playas más espectaculares cerca de Lisboa

Cerca de la capital portuguesa. una de las ciudades de moda en Europa, hay playas espectaculares para completar la visita

Corresponsal en LisboaActualizado:

No hace falta desplazarse muy lejos de Lisboa para zambullirse en un maremágnum de playas extraordinarias de acceso más o menos rápido desde la capital portuguesa. Paraísos cercanos.

[Diez excelentes playas de Portugal para este verano]

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  1. Guincho

    Windsurf en la playa de Guincho
    Windsurf en la playa de Guincho

    La extensión de esta playa se alía con sus vistas al Océano Atlántico para ofrecer un panorama inmejorable para pasar un día completo no lejos de Lisboa.

    Rodeados por deportistas de todo tipo, podemos disfrutar del viento en la cara o de un oleaje que invita a la prudencia, pero también de un entorno idílico que incluye exquisitos restaurantes donde dar rienda suelta a la pasión por el pescado.

    Representa una opción en alza, que siempre estuvo ahí pero que despunta más aún al hilo de la eclosión de la vecina Cascais.

  2. Galapinhos

    Playa de Galapinhos
    Playa de Galapinhos - @CM-Setúba

    A solo 50 kilómetros de Lisboa y a 10 del núcleo urbano de Setúbal, se despliega la espectacular Galapinhos, con el agua tan clara que parece cristal derretido y el fondo azul llamando para que cualquiera se sumerja.

    Dejamos atrás la Sierra de la Arrábida y, cuando miramos a la inmensidad, nadie diría que la ciudad nos aguarda tan próxima. Pero así es, de manera que otra razón más para no perderse este refugio que, ya el año pasado ganó la votación como mejor playa europea.

  3. Herdade da Comporta

    Playa de Comporta
    Playa de Comporta

    Como sucede en Porto Santo (Madeira), campa a sus anchas el arenal blanco en este baluarte del elitismo chic y ecológico, que encandila a los famosos con su discreción, sus dunas, sus arrozales y las casitas de madera.

    Olvídese de zapatos y de vehículos, caminar descalzo o andar en bicicleta es la mejor opción en un enclave que subyuga a Madonna, habitual de sus restaurantes y a quien no resulta raro ver montando a caballo.

    Cierto que mantiene una cierta aureola, pero no lo es menos que cada vez se animan más portugueses y foráneos a dejarse seducir por sus 12 kilómetros de playas a escasa hora y media de la capital.

  4. Playa de la Osa

    El acceso a la Playa de Ursa se hace mediante una carretera de tierra batida, seguida de un camino sinuoso y accidentado que, finalmente, termina en este arenal tranquilo y poco frecuentado
    El acceso a la Playa de Ursa se hace mediante una carretera de tierra batida, seguida de un camino sinuoso y accidentado que, finalmente, termina en este arenal tranquilo y poco frecuentado - Skyscanner

    Vista desde arriba, parece que descender hasta la orilla puede acarrear algún peligro… pero no es para tanto y su carácter salvaje nos colmará con su belleza y aislamiento.

    Muy cerca del Cabo da Roca, debe seguirse un sendero para llegar, lo cual significa que el acceso es algo costoso. Eso sí, las rocas y la arena fina pueden dejar satisfecho a cualquiera.

    Un lugar ideal para desconectar de los teléfonos móviles, entre otras razones porque no hay cobertura ninguna en este paraje que solo puede calificarse como precioso. Nada extraño si tenemos en cuenta que presume de ser la playa más occidental de la Europa continental.

  5. Sao Juliao

    La Playa de São Julião posee un arenal muy extenso, que comienza a 8,5 kms de Ericeira y se prolonga hacia la localidad de Sintra, al sur
    La Playa de São Julião posee un arenal muy extenso, que comienza a 8,5 kms de Ericeira y se prolonga hacia la localidad de Sintra, al sur

    El mejor festival portugués de rock y electrónica, NOS Alive, incluye Sao Juliao en el circuito diurno que recomienda a sus miles de fans. Y en verdad cumple las expectativas, sobre todo de quienes gustan de practicar «body board».

    Sus dominios arrancan a unos ocho kilómetros de Ericeira y se extienden hasta el vasto Parque Natural de Sintra-Cascais, orgullo luso en las inmediaciones de Lisboa.

    Altamente escarpada, se beneficia de un dilatado arenal, muy poblado los fines de semana pero con un ambiente que no suele alcanzar la saturación de otros recintos similares.

  6. Praia Grande

    En el extremo Norte de la Playa Grande, se encuentra una de las mayores piscinas de agua salada de Europa
    En el extremo Norte de la Playa Grande, se encuentra una de las mayores piscinas de agua salada de Europa - Visit Portugal

    A los surferos les encanta, o sea, las corrientes están aseguradas, por no decir que el oleaje acecha frente a este mastodóntico arenal, por lo demás tranquilo y con una belleza que invita a la contemplación y a quedarse embelesado.

    Se distingue como uno de los entornos playeros con mejores servicios ya que podemos hallar diversos restaurantes y un enorme aparcamiento, lo que hace del lugar un paraíso para disfrutar con la familia, por ejemplo.

    La precaución en el baño cobra aquí aún más relevancia, si cabe, pero casi nadie se sentirá defraudado por las prestaciones de la que es la mayor playa del litoral de Sintra.

  7. Adraga

    Playa de Adraga
    Playa de Adraga - Visit Portugal

    Playa salvaje en toda regla, es decir, implica ciertas dificultades de acceso y sabemos de antemano que no vamos a toparnos con hordas de turistas. En absoluto.

    Resulta un placer dejarse llevar por este enclave tranquilo, donde disfrutar de las olas en toda su integridad. Por cierto, también la embarga una leyenda, relativa a que la última reina de Portugal, Amelia de Orleans, gustaba de frecuentarla al lado de su amante.

    Pero la mejor sorpresa viene por un restaurante ubicado en la misma arena, donde el pescado y el marisco pueden satisfacer todos los paladares, a buen seguro.

  8. Praia das Maçãs

    Playa de Maçãs cuenta con un acceso directo y pintoresco desde la localidad de Sintra
    Playa de Maçãs cuenta con un acceso directo y pintoresco desde la localidad de Sintra

    ¿Por qué se llama así? La razón estriba en una leyenda: se halla en las inmediaciones del río Colares y los lugareños cuentan que su caudal arrastraba hasta la playa decenas de manzanas durante la temporada de recogida, es decir, tras el verano.

    Allí, a unos 300 metros del mar, se alza una población que bulle a lo largo de la época estival. Y se dice que a la gente le gustaba ir desde hace décadas, precisamente porque sabían que podrían encontrar esos frutos para degustar al salir de un chapuzón.

    Lo que está claro es que la playa está muy bien conservada, quizá por hallarse algo escondida. Pero, al mismo tiempo, permite beneficiarse de unas buenas infraestructuras en los alrededores, como algunos hoteles y restaurantes. En su justa medida, sin alcanzar la aglomeración.

  9. Magoito

    Praia do Magoito
    Praia do Magoito - Rúdisicyon

    Estamos en el término municipal de Sintra y nos encaminamos a su salida natural hacia el mar, hacia las rocas, hacia un lugar abierto con una vista impresionante cuando nos vamos acercando.

    Tal vez el agua está más fría que en la zona de Cascais o Estoril, pero las sensaciones a experimentar merecen una escapada. Mucho más en caso de que la marea esté baja porque entonces podremos apreciar las piscinas naturales entre las rocas, que suelen hacer las delicias de los niños.

    Aguas nítidas y algo encrespadas, pero garantía de una velada inolvidable, sobre todo si se combina con una visita anterior o posterior a la mágica villa de Sintra, cumbre del romanticismo que fascinó al mismísimo Lord Byron.

  10. Carcavelos

    Praia de Carcavelos
    Praia de Carcavelos - Visit Portugal

    Si hay una playa que pueda ser considerada como la más frecuentada por los lisboetas, esa es Carcavelos. No hay duda. Poco más de 20 minutos en el tren de cercanías bastan para llegar a este extenso rincón en dirección a Cascais.

    La comodidad de tenerla tan próxima, la amplitud del espacio y la arena fina hacen el resto y compensan el hecho de que, cuando se llega a la estación de ese nombre, aún falte por andar un trecho hasta poder descansar en la orilla.

    Pero ahí está, convertida en un verdadero bastión del bañismo, hasta el punto de que los vecinos de la capital portuguesa solo dicen «vamos a la playa» para indicar que, naturalmente, van a la de Carcavelos.