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Destinos / EL EMOCIONANTE ENCUENTRO CON EL SANTUARIO SAGRADO DE MANOS DE UNA ORIUNDA ANDINA

Machu Picchu visto por una inca

Día 08/10/2012 - 10.14h

Llegamos a la ciudadela de Machu Picchu como mandan los cánones, muy de madrugada. La intención era escalar la vecina Wayna Picchu, encajada en el macizo de Salcantay con su inmortal templo de la luna. Las aguas del río Urubamba confieren un encanto especial a una escalada que sirve de perfecta antesala al santuraio histórico por antonomasia en Cuzco, declarada una de las Maravillas de Mundo en 2007 y Patrimonio de la Humanidad por la Unesco hace un cuarto de siglo. El prodigio arquitectónico de los incas.

Esta ciudadela perdida de los incas le debe los honores de descubridor al estadounidense Hiram Bingham, aunque en los últimos años, sorpresas que da la vida, se ha sabido por una libreta escrita con su puño y letra que "Agustín Lizárraga es el descubridor de Macchu Picchu, quien vive en un Pueblito de San Miguel"... concretamente nueve años antes de que Bingham colocase la banderita en 1911.

Este personaje, Lizárraga, fue un hacendado cuzqueño que murió tempranamente, justo por tratar de cruzar el Urubamba, en cuyas aguas nunca encontraron sus restos. Trabajó como guía de la Universidad de Yale. Los aplausos fueron para Bingham aunque el mérito original lo tiene uno de la tierra: gracias a él salieron a la luz y el mundo pudo disfrutar esta maravilla escondida entre la niebla y el frondoso verdor de la montaña.

Iniciamos nuestra caminata por uno de los andenes. Toca subir escalinatas por la parte izquierda del santuario. Es la mejor opción para alcanzar el mirador que ofrece las vistas de mayor enjundia, las de las postales más reputadas.

El nombre de Macchu Picchu fue tomado de la montaña que se encuentra a nuestra espalda desde el punto donde resulta imposible no abrir la boca de admiración. Frente a nosotros se dibujaba el perfil de Wayna Picchu o Montaña Joven, la que habíamos escalada muy de madrugada. Una conquista más al zurrón.

Si para la persona que nos visita de fuera (servidora es peruana) resulta sorprendente este enclave, para nosotros, que formamos parte de esta cultura, por una parte nos llena de orgullo que unos 'simples hombres andinos' pudieran llegar a tal nivel de ingeniería agrícola, ingeniería hidráulica y de técnicas de construcción, aprovechando con máxima pericia lo que la naturaleza ofrece y expresarlo en este santuario oculto por cientos de años. Sin embargo, por otra parte se mezclan sentimientos de desazón, en concreto a mí de tristeza por recordar que al ser conquistada esta tierra no sólo se nos invadió, mató y colonizó sino que se intentó hacer desaparecer su cultura y se nos pretendió obligar a adoptar una nueva...

Los incas, cuando conquistaron a las últimas culturas previas -como los chancas por ejemplo-, siempre tomaron lo mejor de ellas para sí, la continuaban y mejoraban. En este caso no fue así.

Se sabe que el inca Pachacútec fue quien mandó construir esta ciudadela al borde de precipicios y alejada de las principales rutas. También se sabe que Manco Inca -el último de su estirpe- ordenó destruir muchos caminos para que Macchu Picchu no fuera encontrada y por ende dañada... Así que de esta manera es por lo que actualmente podemos disfrutar de estas preciosas vistas y admirar el trabajo y talento del hombre andino de ese entonces. Es por eso que Macchu Picchu no fue terminada de construirse completamente: existen muchos vestigios de que fue abandonada en esta labor, en el momento de la conquista.

Desde donde estábamos en ese momento se podía ver el canal construído por el Inca que alimenta de agua a toda la ciudadela, erguida en la piedra que viene desde la montaña vieja, por el Intipunko, el arco de entrada de piedra que se observaba diminuto desde donde estábamos y que sirve de punto de destino de los caminos del Inca. Las aguas canalizadas también provenían de filtraciones de las lluvias.

Un detalle puntero de ingeniería que llevaron a cabo en su construcción fue que cada cien metros hay un descenso de tres, a fin de que se intensifique la fluidez y rapidez del paso del agua. El primer lugar adonde se dirige este canal es;una fuente junto a la residencia del Inca, y luego ya se distribuye en otras 16 que tienen un conducto de piedra para que finalmente pueda el líquido elemento se recolecte en un cántaro. Siempre decimos que donde hay agua hay vida y, bueno, Macchu Picchu en esta alta montaña fue la vivienda de más de 600 personas. De seguro que fue una de las primeras cosas pensadas en construir por el Inca.

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