Un ejemplo de estas torres de piedra
Un ejemplo de estas torres de piedra - Facebook Fundación Telesforo Bravo Juan Coello

Por qué los túmulos de piedras virales en Instagram dañan las playas

Una plataforma difunde la iniciativa #pasasinhuella para que no se construyan estas pequeñas torres que destruyen el hogar de numerosas especies autóctonas

Actualizado: Guardar
Enviar noticia por correo electrónico

Las «Tonguitas» o los «Túmulos» son dos de los nombres con los que se conocen a las montañas de piedras en los parajes naturales. En los últimos años, hemos podido asistir a una proliferación de este tipo de construcciones, sobre todo debido a su popularidad en redes sociales. Son los propios bañistas o visitantes de estos espacios naturales los que las construyen con la única intención de sacarse un selfie.

Esto, que a priori puede parecer un gesto bastante inocente, está dañando seriamente los ecosistemas. El problema reside en que al mover las rocas de lugar, se destruye el hogar de numerosas especies autóctonas que anidan, viven y se alimentan en ellas.

Playa de Maspalomas
Playa de Maspalomas - Fundación Telesforo Bravo-Juan Coello

La Fundación Telesforo Bravo-Juan Coello, que intenta fomentar el respeto al medio ambiente con la iniciativa denominada #pasasinhuella, ha conseguido crear una plataforma potente a través de Facebook con más de 7.000 seguidores que interactúan y participan denunciando las malas prácticas. En los últimos días, hemos podido ver a usuarios revelando la existencia de estas torres de piedra en La Playa de Las Catedrales (Lugo), en Madeira (Portugal) o incluso en Noruega. Por citar algunos de los muchos lugares donde podemos encontrarlas.

El objetivo de la campaña es denunciar públicamente y ante las administraciones competentes, las faltas y las atrocidades contra el patrimonio natural.

En los últimos días, la prensa se ha hecho eco de estos túmulos de piedras en la Playa del Jardín (Tenerife). Y aunque, estas esculturas no son propias de Canarias, esta playa junto con la de El Beril tiene el récord en toda Europa, con una extensión de 200 metros de largo por 150 de ancho de estas figuras efímeras que se levantan por su explanada lateral. Fue necesario una acción de un grupo de 150 voluntarios para la restauración del paisaje alterado.

Pedro Luis Sánchez, biólogo del Parque Nacional del Teide se ha sumado a la campaña subiendo un vídeo de apoyo a Youtube, con el objetivo de explicar las razones científicas de su reivindicación.

En él explica que «las piedras proporcionan un hogar para los seres vivos, como los organismos vegetales que son esenciales para la salud del suelo y son necesarios para que los insectos prosperen. A su vez, proporcionan alimento a los reptiles que viven debajo de estas rocas. Cuando amontonamos las rocas, les quitamos su hogar».

Pero un día después, todas las torres habían sido reconstruidas. Ante esto, el edil de ciudad sostenible, David Hernández subraya que «la clave para evitar que esta situación se repita está en la concienciación y en la educación». Para que la ciudadanía vaya tomando conciencia de que esta práctica debe evitarse, el Consistorio portuense espera instalar pronto carteles informativos en la zona más afectada.

Jaime Coello, director de la Fundación Telesforo Bravo-Juan Coello que respalda la campaña, exige acciones adicionales. «Necesitamos legislación para imponer medidas punitivas a aquellos que continúan construyendo estas torres», dijo Coello al periódico de Tenerife El Dia.

Foto tomada en la Playa de las Catedrales y difundida por la Fundación Telesforo Bravo Juan Coello
Foto tomada en la Playa de las Catedrales y difundida por la Fundación Telesforo Bravo Juan Coello

Estos túmulos eran utilizados por antiguos pueblos para rematar sus enterramientos y han estado presentes en diferentes culturas y tradiciones del mundo: En Escocia son conocidos con el nombre de Cairn. Hoy en día se utilizan para describir pequeños túmulos de piedras que podemos encontrar en multitud de lugares del país. Sin embargo, también son grandes estructuras de piedras utilizadas en la antigüedad para marcar los lugares de sepulcro.

En 1987 hubo un hecho que hizo que esta práctica se popularizara, con la llamada Convergencia Armónica. Se trata de un evento de meditación sincronizada que tuvo lugar en la costa oeste de Estados Unidos, en el cual se extendió la práctica de construir estas torres de piedras entre sus participantes. Y posteriormente, el resto del mundo empezó a apilarlas sin ningún otro motivo que el de conseguir su equilibrio.

En Baleares, esta moda también ha alcanzado niveles preocupantes, ocupando grandes extensiones y causando graves impactos. Se lleva a cabo en áreas sensibles, por ejemplo Punta des Trucadors, al norte de Formentera, considerado como uno de los casos más alarmantes.

Los daño que estas torres pueden causar son varios: afectan a la vegetación y a la fauna ya que, tras lograr adaptarse a terrenos hostiles terminan encontrando su hábitat destruido; las plantas quedan con la raíz a la intemperie o sin esa humedad que les proporciona la piedra y algunos animales, como las lagartijas pierden su refugio y su fuente de alimentos.

No se trata de acciones puntuales, sino de una transformación que se ha vuelto viral. No solo gracias a los selfies de la gente, también el reclamo que supone para los turistas verlas en algún lugar, lo que les lleva a construirlas también. Aún así, no son conscientes de los graves daños ambientales que causan, sobre todo en el litoral y los espacios naturales protegidos.