Tanta ansia de poder...

Tanta ansia de poder...

JUAN FERNÁNDEZ-CUESTA
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Interior de Castellón. Les Useres y Benlloch. El Barranco del Infierno. Y Oropesa del Mar. Y un vino: Barranc de L´Infern. Buena gente, buen enólogo. Algo diferente. Vino de mesa de Castellón, uva merlot y tanta ansia de poder... «Debemos decir claramente que no hay precedentes de la situación que estamos viviendo, que nadie ha transitado por este camino antes y que no es fácil buscar analogías en el pasado». Si leemos la oración anterior, tendría sentido en el contexto de este Barranc de L´Infern. No recuerdo anteriores aventuras en esta zona con el único amparo de la uva merlot y en busca de todo su esplendor (y ciertas bajezas). Si analizamos esa oración, su autor debiera pedir perdón y tirarse luego, por supuesto de forma figurada, por ese barranco. «Debemos decir que no hay precedentes..., que nadie ha transitado por ese camino antes». Evidente, si no hay precedentes, nadie ha transitado por ese camino antes... «Y que no es fácil buscar analogías en el pasado». No es que no sea fácil. Es imposible. Ni vocabulario, ni conocimiento del diccionario. Los políticos nos sitúan en ocasiones ante «barrancos del infierno». Aunque si fuera ante uno como el vino que hoy nos convoca, sería placer. Contundente elaboración, confitura de frutos rojos y negros, ciertos vegetales, algún fondo tostado que aporta elegancia. Poder. Ansias de triunfo, recuerdos por momentos de uva sobremadura. Equilibrio dentro de la inmensidad. Sería placer.