Preguntas de un obrero

El obrero cubano se recuesta en Fidel porque todos necesitamos alguien en quien apoyarnos, como cantaba Bill Whiters. La fotografía, sin embargo, no hace honor al célebre estribillo, pues muestra el

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El obrero cubano se recuesta en Fidel porque todos necesitamos alguien en quien apoyarnos, como cantaba Bill Whiters. La fotografía, sin embargo, no hace honor al célebre estribillo, pues muestra el sostén del obrero, pero obvia la necesidad de respaldo del régimen. Sin el consentimiento de los cubanos no se explica esa extraña transición hacia lo mismo que comenzó cuando Fidel se puso el chándal: ahora ya no manda Castro, sino Castro. Parece un trabalenguas, pero es una dictadura hereditaria.

A la hora de trabajar, el obrero cubano se muestra cauto: lleva casco y arnés porque se barrunta que todo puede desplomarse en cualquier momento. Entretanto, como todos los obreros, hace lo que le mandan. El encargo consistía en instalar un retrato metálico de Camilo Cienfuegos, uno de los héroes de la revolución cubana. Bajo su efigie, se reproduce la frase que le dijo Cienfuegos a Fidel cuando éste le pidió su beneplácito poco después de entrar en La Habana: «Vas bien, Fidel». Pasados unos meses, murió en un accidente de aviación. Ni la avioneta ni el cuerpo se encontraron nunca, pero la figura de Camilo está presente en toda Cuba y se ha vuelto a recordar al cumplirse cincuenta años de su muerte.

A la vista está que el director general de Culto a la Personalidad de Fidel no se jubiló con él, y sigue enalteciéndole, sin enterarse de que ahora su jefe es Raúl. Al obrero le mandó clavar el mensaje remitido por un desaparecido real a un desaparecido virtual, y él no indagó en lo paranormal del fenómeno ni se hizo las brechtianas preguntas de un obrero ante un libro. Se interesó por el arnés y se puso manos a la obra con la fantasmagoría. Mientras reposa sobre su trabajo casi terminado, no le intriga saber quién cocinaba las cenas de Julio César, sino si Fidel sigue mandando desde la cama o es que el espíritu de Cienfuegos le anima ahora a cuidarse el intestino.

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TEXTO: IRENE LOZANO

FOTO: AFP