¿Cómo buscará y contratará sus viajes el turista del año 2050?

Un estudio analiza cómo ha evolucionado la forma de viajar, desde las agencias a los buscadores

Actualizado:

Durante las últimas décadas viajar se ha democratizado. En los años 70, era algo que estaba reservado a las clases alta y media-alta, además de los ejecutivos y hombres de negocios que debían desplazarse por motivos laborales. Aquella época quedó atrás y hoy en día más de 2,3 billones de personas viajan al menos una vez al año. El aumento masivo de viajeros y la aparición de las nuevas tecnologías han provocado un drástico cambio en la forma de viajar y en la manera en la que los distintos proveedores de viajes llegan a sus clientes potenciales. Para apreciar este cambio de una manera más clara, Skyscanner ha realizado un estudiarlo de manera cronológica:

Evolución en la forma de viajar

Hace casi 50 años, cuando querías realizar un viaje no tenías otra opción que acudir a las oficinas de las distintas agencias de viajes. La única información que podías consultar de antemano era la que se encontraba plasmada en los folletos que tenían en las mesas y mostradores. Después, solo restaba charlar con el comercial de turno, cuyo trabajo era informar y, a la vez, crear al cliente una necesidad imperiosa de viajar a alguno de los lugares que ofrecía su agencia.

Si querías comparar distintas ofertas y precios de diversos destinos, tenías que dedicarle varios días, pues debías ir visitando las distintas agencias, una por una. Tras tomar la decisión definitiva, llegaba el momento de realizar las reservas a través de plataformas arcaicas de transmisión de la información.

Al llegar el día de la partida, el viajero portaba los billetes de avión físicos, además de los míticos cheques de viaje (figura que ha sobrevivido al paso del tiempo) y un sinfín de papeleo que exigía una buena organización de carpetas y documentos.

Años 1990-2000: la irrupción de internet

La llegada de internet cambió las cosas para bien. Si querías viajar, podías buscar en la red algo de información sobre los distintos destinos que tenías en mente. Aún restaba algo de tiempo para la aparición masiva de los blogs, los cuales comenzarían a despuntar hacia finales de la década, pero tan solo como cuadernos de bitácoras que carecían del poder informativo e influyente que poseen hoy en día.

Las comunicaciones eran más rápidas y, gracias a ello, las agencias de viajes comenzaban a ofertar un abanico más amplio de alojamientos, vuelos y demás componentes de un viaje. Sin embargo, el viajero seguía sin tener, a la hora de reservar un viaje, otra opción real.

Años 2000-2020: llegan los metabuscadores

El panorama anterior cambiaría drásticamente a partir de la entrada en el nuevo milenio. El siglo XXI trajo consigo una escalada tecnológica sin precedentes. Se democratizó el uso de internet y los componentes electrónicos e informáticos (móviles y ordenadores, básicamente) bajaron de precio, pudiendo llegar a un ingente número de hogares en los que, hasta ahora, habían encontrado una importante barrera de entrada de índole económico.

También llegaron los blogs de viajes, que comenzaron a afianzarse a finales de la primera década del siglo, para convertirse en un auténtico referente del sector turístico en la segunda.

En el año 2000, la empresa Lastminute abrió la primera agencia de viajes online en España (OTA, Online Travel Agency, en sus siglas en inglés). Así comienza la loca y veloz carrera del turismo online. Las agencias de viaje tradicionales comienzan a quedarse atrás, pues son muchos menos los clientes que aún acuden a la oficina para informarse, o inspirarse, sobre los distintos viajes ofertados.

Llega el momento de reinventarse, apostar por las nuevas tecnologías y darse cuenta de que las nuevas generaciones van a comprar sus viajes, siempre que puedan, online. El secreto está en la información y la velocidad. Ya no es suficiente tener los precios de una decena de cadenas hoteleras y una veintena de líneas áreas. En los tiempos de internet el usuario puede conseguir, desde casa y con un solo clic, mucha más información en escasos segundos. Sobre todo, desde la aparición de los metabuscadores.

Evolución futura de la forma de viajar

Y, ¿qué ocurrirá dentro de 30 años? ¿Qué papel tendrán las agencias de viaje online y los metabuscadores? ¿Cómo buscará y contratará sus viajes el turista del año 2050?

Sinceramente, a la velocidad con la que están cambiando las cosas y, sobre todo, la tecnología, resulta harto complicado aventurar algo así, con un plazo de tiempo tan dilatado. Sin embargo, hay algunos factores que se pueden predecir y se puede afirmar que cualquier agente turístico que quiera sobrevivir en ese nuevo entorno deberá contar con un sistema de trabajo y una estructura organizativa realmente flexibles y adaptables a los cambios. Además, sus mayores áreas de inversión deberán ser tres:

Tecnología: dentro de 30 años, la tecnología habrá evolucionado hasta límites que quizás hoy no podamos llegar a imaginar. Muy probablemente, esos cambios afectarán a la forma de contratar viajes y al viaje en sí. Por ello, cualquier agente del sector turístico que quiera estar en primera línea de la parrilla de salida tendrá que realizar una fuerte inversión en tecnología.

Especialización: en un mundo en el que cada vez viajan más personas – y en el que cada vez vive más gente – será importante diferenciarse de la oferta de los demás. De ahí la inversión en viajes más particulares, nichos que no estén tan explotados y consigan ofrecer experiencias diferentes. Tanto OTAs como metabuscadores tendrán que atender al feedback de los clientes, intentar entender sus necesidades de la mejor forma posible para desarrollar productos lo más personalizados posibles.

Sostenibilidad: he aquí el gran problema que tendrá, no solo el sector turístico, sino todos en general. El cambio climático es un hecho que está devorando el mundo a pasos agigantados. Todas las iniciativas y fórmulas turísticas que busquen el éxito tendrán que tener muy en cuenta su impacto en el medioambiente. Además, todos los protagonistas del sector turístico deberán hacer inversiones en este campo, tengan un efecto directo e inmediato sobre sus productos ofertados o no.