Cuatro joyas del turismo español luchan por ser el Mejor Rincón de España 2014
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Cuatro joyas del turismo español luchan por ser el Mejor Rincón de España 2014

El Valle Salado, la Ermita de San Felices; Lithica y Puente de Alcántara compiten para llevarse el triunfo

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El Valle Salado, la Ermita de San Felices; Lithica y Puente de Alcántara compiten para llevarse el triunfo

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  1. Valle Salado (País Vasco)

    Guía Repsol ha anunciado los cuatro parajes españoles que se han clasificado en la tercera fase del concurso para elegir «El Mejor Rincón 2014». Partían un total de 17 lugares correspondientes a otras tantas comunidades autónomas, de las que solo habían quedado ocho. Estos ocho lugares emblemáticos lograron pasar a los cuartos de final en el concurso que organiza Guía Repsol todos los años, cuyo objetivo primordial es el apoyo al turismo nacional como motor del desarrollo económico y social en nuestro país.

    Los internautas, a través de los cerca de 350.000 votos emitidos, han decidido cuáles son los lugares que continuarán compitiendo para alzarse con el galardón de este concurso. Tras realizarse el sorteo ante notario para emparejar los cuatro lugares clasificados, los rincones rivalizarán entre sí para lograr pasar a la siguiente fase. Es decir, de cada una de las parejas sólo llegará a la final el enclave más votado. Los enfrentamientos que se han formado son: Puente de Alcántara (Extremadura) – Valle Salado (País Vasco) Lithica (Islas Baleares)– Ermita de San Felices (La Rioja)

    Salinas de Añana (País Vasco)

    Las Salinas de Añana son especiales por sus espectaculares manantiales salinos, los mejor conservados del mundo.

    Desde tiempos de los romanos, la sal de los manantiales en el Valle Salado se ha extraído al exponer el agua al calor del sol sobre eras o terrazas de madera que, en un número aproximado de 2.000, forman un mosaico asombroso junto al pueblo. En esta antiquísima arquitectura de canales, pozos, eras y almacenes todo, hasta los clavos, es de madera, para evitar el óxido. En verano, cuando la sal queda al descubierto tras evaporarse el agua, el valle parece nevado.

  2. Ermita de San Felices (La Rioja)

    La Ermita de San Felices tiene una panorámica que impresiona durante todo el año, pero especialmente el 29 de junio, día que se celebra en tan impresionante escenario la famosa Batalla del Vino. Desde esta afilada cresta se ve como el Ebro entra en La Rioja, atravesando las llamadas Conchas de Haro (un canal natural que el Ebro ha ido creando a su paso), y serpentea entre los viñedos como un gigante embriagado. La ermita se alza sobre los riscos de Bilibio, a seis kilómetros al norte de Haro, donde primero hubo un castillo romano y luego, a finales del siglo V, hicieron vida retirada San Felices, cuya sobria efigie en piedra corona el cerro, y su discípulo San Millán. Más cerca del cielo no podían estar.

  3. Lithica (Islas Baleares)

    Escaleras esculpidas que conducen al abismo. Muros vertiginosos que parecen haber sido arañados de arriba abajo por una zarpa monstruosa. Laberintos de bloques apilados. Proas inmensas. Un coloso… No es una ciudad imaginada por Piranesi o por Borges. Es Lithica, unas canteras de marés (piedra caliza) en Ciutadella. Aunque se encuentran sin actividad desde 1994, han sido recuperadas como espacio lúdico, con circuitos y miradores para asomarse a estas arquitecturas oníricas y jardines que componen un juego de imágenes opuestas, donde la frondosidad del interior de las canteras antiguas contrasta con la zona superior, donde la roca se erige hasta casi tocar el cielo. Aquí nos sentimos diminutos y estremecidos, como una hormiga paseando por un jardín de gigantes.

  4. Puente de Alcántara

    Los romanos hicieron muchos puentes, pero ninguno tan perfecto, tan esbelto y tan bien plantado como el Puente de Alcántara . Con una longitud de 214 metros, el puente cruza el río Tajo en seis limpias zancadas, que comprenden arcos de hasta 30 metros de anchura apoyados sobre cinco pilares de diferentes alturas que se adaptan al terreno. Pese a haber sido modificado en varias ocasiones a lo largo de la historia, aún conserva algunas inscripciones, como la que reza “Este puente durará mientras dure el mundo”. El puente fue construido entre el año 104 y el 106, durante el mandato de Trajano. Precisamente sobre el pilar central del puente, se eleva un Arco de Triunfo de unos 13 metros de altura dedicado al emperador. Se sabe que lo edificó Cayo Julio Lacer, pero lo que aún muchos se preguntan es por qué no es ya Patrimonio de la Humanidad.