Paisajes mágicos donde volver a enamorarse de Galicia
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Paisajes mágicos donde volver a enamorarse de Galicia

Ciudades con historia, playas paradisiacas, agrestes acantilados y pueblos marineros trasladan al visitante a un mundo mágico

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Ciudades con historia, playas paradisiacas, agrestes acantilados y pueblos marineros trasladan al visitante a un mundo mágico

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  1. El patrimonio histórico de Santiago de Compostela

    Galicia está situada al noroeste de la península ibérica y está compuesta por las provincias de La Coruña, Pontevedra, Orense y Lugo. De esta comunidad también forman parte las exóticas islas Cíes y Ons.

    Sus paisajes, playas paradisiacas, agrestes acantilados y pueblos marineros hacen parte de una ruta imprescindible para todos los viajeros que lleguen a esta comunidad que cuenta con infinidad de planes para todos los gustos

    La gastronomía de Galicia destaca por su variedad y por la calidad de sus productos, demostrada en muchos casos por los 30 productos gallegos con Denominación de Origen que existen actualmente.

    Hemos seleccionado 10 cosas que no puedes perderte para conocer maravillosos lugares de Galicia y probar su famosa gastronomía.

    Un par de días por Santiago de Compostela

    Santiago es una ciudad hospitalaria por historia y por carácter. Abierta al mundo, pero fiel a sus tradiciones, acoge tanto a peregrinos, como a estudiantes. Y por supuesto, a todos los turistas que queramos disfrutar de su patrimonio histórico, de su rica gastronomía, y por qué no, de su ambiente estudiantil y risueño cuando se apaga el día.

    La primera visita es a la Catedral de Santiago (1075-1211). Empezando por la imagen más fotografiada y conocida de todas, su puerta principal en la Plaza del Obradoiro. Ahí, entre sus torres de 74 m de altura, sobre la escalera renacentista, nos espera el apóstol vestido de peregrino.

    Cruzaremos la nave central intentando no perder detalle, lo que es difícil. Pero es en el fondo, tras la capilla mayor, donde está la cripta con las reliquias del apóstol. Tras ella, está la imagen del santo que todos abrazan como símbolo de agradecimiento.

    Salimos de nuevo a la Plaza del Obradoiro, para encontrarnos con sus principales edificios: el Hostal de los Reyes Católicos, el colegio de San Jerónimo y el Palacio Rajoy. Arquitectura y arte por los cuatro costados. A la derecha, en la calle Fonseca, podremos hacernos con un recuerdo.

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  2. Villagarcía de Arosa, las rutas de marisqueo

    Villagarcía de Arosa es el puerto natural de Santiago de Compostela y el portal de entrada a la ría que lleva su nombre. En esta ruta se combinan a la perfección las playas desiertas con la vida de la mar, la buena mesa y su famoso vino Albariño, así como los pazos y el característico paisaje salpicado de hórreos que miran al mar. Será una propuesta muy apetecible, se mire por donde se mire.

    El centro de operaciones de esta ruta es Villagarcía de Arosa, popular localidad de veraneo que cuenta con un agradable paseo marítimo. En la mayor ría de la Península, también destacan destinos próximos como El Grove o Cambados. El primero da paso a una península que es una playa extensísima. El segundo es la capital del vino Albariño. Otro lugar al que acercarse en busca de calma y buenos tratos es el reconocido balneario de la Isla de la Toja.

    Marisquear en Villagarcía

    En Villagarcía de Arosa, es posible conocer de primera mano y calzando botas de agua las rutas de marisqueo, en sus propios arenales y en Lombos do Ulla. Estas rutas permiten la visita a los bancos que llegan hasta la Isla de Cortegada. Se parte del Centro de Interpretación da Ría de Arousa, instalado en la playa de Compostela, y cuenta con el acompañamiento de guías especializados. Será una interesante actividad para compartir con la familia.

    Paisajes de hórreos junto al mar

    Veinte minutos al sur de Villagarcía está el pueblo de Cambados, catalogado como conjunto histórico-artístico. Reúne tres barrios que, sin duda, vale la pena conocer: Fefiñáns, el barrio comercial de Cambados y el marinero de Santo Tomé. Un atractivo añadido son sus hórreos; una especie de graneros que se sustentan en pilares que los alejan de la humedad del suelo pero que ahora solo tienen una función ornamental. A catorce kilómetros de Cambados, en Simes, en el ayuntamiento de Meaño se puede ver un hórreo en forma de l de lo más singular.

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  3. Los faros de la Costa de la Muerte

    Los faros de la Costa de la Muerte, en el norte de Galicia, son para los marineros la señal de que se llega a puerto, de que pronto se estará en el hogar. Excepcionalmente bien mantenidos y ubicados en lugares privilegiados, también pueden ser una excusa excelente para recorrer pausadamente un litoral muy especial. Los acantilados, las playas y las tradiciones del mar harán acto de aparición a lo largo de la ruta.

    El mar bravo de la Costa de la Muerte carga con un negro historial de naufragios a sus espaldas. Por eso, a finales del siglo XIX, empezaron a construirse faros que guiaran a los barcos entre tan bellos y peligrosos acantilados. Para conocer los más destacados, viajaremos de norte a sur entre el pueblo de Camariñas y el famoso cabo de Finisterre.

    El faro con más historia

    Empezamos en Camariñas, dedicando un tiempo a conocer la playa del Trece, una extensa playa en un entorno prácticamente virgen que no cuenta con muchos servicios. Sin embargo, las trece pequeñas calas que la forman se funden con el monte en uno de los entornos más solitarios de Galicia.

    Muy cerca se encuentra el primer faro del recorrido, el del cabo Vilán. Este fue el primero de una larga lista que contó con energía eléctrica. A la derecha del faro vemos el cabo Tosto y la punta de Boi, donde en 1890 naufragó el buque escuela británico Serpent. Su hundimiento aceleró las obras de construcción de la torre.

    Encaje de bolillos de Camariñas

    En Camariñas abunda la tradición del encaje de bolillos. Unos dicen que lo enseñó a las mujeres locales una italiana que naufragó frente a la costa. Otros, que fueron los soldados gallegos que volvieron de Flandes en el siglo XVII los que trajeron consigo a las mujeres que conocían la técnica. De todo ello habla el Museo do Encaixe de Camariñas, estrella del patrimonio etnográfico de la zona.

    Siguiendo la costa hacia el sur, Muxía merece una breve visita para conocer el Santuario de la Virgen de la Barca. Según la tradición, esta llegó al lugar en una barca de piedra, de la que quedan tres monolitos. El más curioso es la Pedra de Abalar, que se balancea cuando va a venir tormenta. También se mueve si el que se encarama a la misma es un pecador.

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  4. Alojarse en un hórreo de lujo

    Quinta de San Amaro
    Quinta de San Amaro

    Las Rías Bajas siempre han tenido algo de misterioso. Es como si el clima brumoso y húmedo que las caracteriza no fuera más que un engaño para esconder sus secretos a ojos de los extraños. La Quinta de San Amaro, en Meaño, es uno de esos secretos, un espléndido hotel digno de figurar en todas las guías.

    Desde la Quinta San Amaro se contemplan las viñas, las ermitas y las casas solariegas de Meaño sin que nada estorbe a la vista. El conjunto hotelero está distribuido en tres edificios de piedra, en donde el hórreo (el granero tradicional en Galicia, Asturias y Cantabria) es la estrella, y varias unidades de nueva planta.

    Recrea un ambiente clásico, combinando con acierto elementos tradicionales de interiores y construcción, con otros abiertamente contemporáneos. En su decoración confortable no hay lugar ni para las estridencias ni para los excesos rústicos.

    Flores, aire puro, silencio y también intimidad es lo que se siente en cualquiera de las 14 habitaciones (la de la última planta con terraza), de las que se compone el hotel. Descansar sin hacer nada desde la piscina o el solárium, cuando el tiempo lo permite, puede ser la actividad más deseada, o ponerse a leer un buen libro en la preciosa biblioteca.

    Rutas por los molinos y las bodegas

    Si se desea algo más de movimiento, se puede realizar un paseo a caballo por la cercanía, alquilar unas bicicletas de montaña o practicar el senderismo por alguna de las rutas promovidas desde el Concello de Meaño. Las más concurridas son la ruta de los molinos de agua, la ruta del mirador de San Cibrán das Cobas y la ruta del vino, con visitas a 13 bodegas de la zona de Cambados. Meaño pertenece al valle de Salnés, que forma parte de la denominación de origen Rías Bajas. El albariño, el mejor vino blanco de Galicia, es su producto más relevante.

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  5. Visita el Mirador del Duque

    El río Sil es fuente de vida y riqueza en la zona de Galicia conocida como Ribeira Sacra. Es un territorio rico en monasterios, viñedos y miradores donde se puede contemplar el curso del río. El Sil discurre amparado por montañas que parecen abrirle paso con ánimo de volver a cerrarse detrás de él.

    El paso del Sil por la Ribeira Sacra es todo un espectáculo. El río, que procede del Bierzo y se encamina a encontrarse con el Miño, parece una interminable serpiente azul acosada por gigantes de piedra. En muchos puntos de su itinerario, el desnivel entre el río y las montañas llega a los 300 metros.

    Los Cañones del Sil ejercen, durante 35 kilómetros, de frontera natural entre las provincias de Lugo y Orense. A ambos lados, las laderas montañosas han sido transformadas por el hombre en viñedos con forma de terrazas superpuestas. Estos viñedos son los que actualmente se agrupan en la Denominación de Origen Ribeira Sacra, con algunos de los vinos más preciados de Galicia.

    Para poder observar el curso del río, en la zona hay varios miradores naturales. Quizás el más recomendable, también por ser el menos frecuentado, es el Mirador del Duque, en el término municipal de Monforte de Lemos, capital de la Ribeira Sacra. El mirador está situado en la ribera derecha, en Lugo.

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  6. Peregrinos del Camino de Santiago

    Son muchas las razones que llaman a alguien a hacer el Camino de Santiago. Cualquier excusa es buena, si es que hace falta alguna, para cubrir alguna de la etapas del Camino de Santiago, la primera gran ruta cultural europea. En este caso se sigue el tramo del Camino que discurre por Galicia.

    El año santo, o jacobeo, tiene lugar cuando el día de la festividad del apóstol Santiago, el 25 de julio, cae en domingo. En el siglo XXI, esto solo ha pasado en el año 2004 y en 2010. Y no volverá a repetirse hasta el año 2021. El Camino de Santiago está pensado para ser hecho a pie o en bicicleta. Sin embargo, también se puede disfrutar al cien por cien por carretera, con la posibilidad de pequeñas excursiones que enriquecen la experiencia.

    O Cebreiro, inicio de la ruta

    El puerto lucense de O Cebreiro, en la provincia de Lugo, a 1.300 metros de altura, es el punto de partida. Situado en la sierra de los Ancares, frontera natural entre León y Galicia, en sus alrededores abundan las “pallozas”. Son construcciones prerromanas con paredes de piedra y tejado de tallos de centeno, muy típicas en toda la sierra.

    Una vez superado O Cebreiro, siguiendo la N-VI, o la moderna autovía A-6, la ruta desciende hasta el desvío de Becerreá. El destino de esta etapa es Sarria, que tiene un área para autocaravanas junto al Pabellón de Deportes. Sarria fue erigida villa real a finales del siglo XII de la mano del rey Alfonso IX, quien moriría en ella en 1230. Destaca la iglesia de Santa Marina.

    De vuelta a la ruta, se prosigue hacia el oeste. Se cruza el río Miño para acceder a Portomarín, con la iglesia-fortaleza de San Nicolás, levantada por los caballeros de la Orden de San Juan para protección de los peregrinos.

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  7. Descansar en un balneario a orillas del Miño

    A orillas del río Miño, la Vila Termal Laias está concebida para que el cuerpo se recupere de los excesos, del cansancio y de las prisas. Una visita a sus instalaciones permite olvidarse de todo, menos de que se está en el corazón de Galicia, lugar donde se da la mayor concentración de balnearios de España. Por algo será…

    La Vila Termal Laias es un hotel balneario que cuenta con los servicios habituales en este tipo de establecimientos. El secreto del éxito de sus tratamientos son sus aguas hipertermales, predominantemente bicarbonatadas sódicas y alcalinas.

    Las curas de relax y belleza y las terapias manuales están también presentes, ya que el objetivo del balneario es contentar al huésped más exigente. Laias está pensado para atender tanto a quien tiene por costumbre visitar centros termales como al que quiere iniciarse en este tipo de turismo. Y no se olvidan de nadie; por ejemplo, los mayores de 55 años disponen del paquete Carpe Diem, con una estancia de seis días de pleno disfrute termal.

    Pensado para disfrutar del entorno

    La Vila Termal Laias está ubicada en el Concello de Cenlle y pertenece a la comarca del Ribeiro. Está plenamente integrada en la exuberante naturaleza de las riberas del Miño, definidas todo el año por el color verde de sus bosques y el gris azulado del cielo gallego.

    Por ello resulta realmente gratificante la piscina exterior de agua caliente. Desde las piscinas interiores, que cuentan con chorros de hidromasaje incorporados, también se puede observar el exterior gracias a la cristalera que rodea todo el edificio.

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  8. Gastronomía, un placer para viajeros

    Santiago de Compostela se ha convertido en un interesante destino turístico gracias a la ruta del Camino de Santiago y, sin duda, su gastronomía es un incentivo más para los viajeros que eligen esta ciudad gallega para disfrutar de unos días de descanso.

    Los pescados y mariscos de las costas gallegas brindan a la gastronomía tradicional de la capital excelentes ejemplares para disfrutar de una apetitosa mariscada (ostras, centollos, percebes, gambas, langostinos, langosta, y un largo etcétera) o de una magnífica caldeirada, guiso típico de las comarcas marineras elaborado a partir de pescados como merluza, rodaballo, mero, lubina, lenguado, besugo o rape.Vieiras al horno

    Pero además, los pescados se elaboran de diversas maneras: frito como las sardinas, a la plancha, al horno o en suculentos guisos a la gallega (que suelen ir acompañados por patatas y verduras como grelos, judías o guisantes); no hay que olvidar los pescados de río como la trucha, el salmón o la lamprea. Una de las especialidades a probar en estas tierras gallegas son las vieiras, tiernas, grandes y sabrosas, preparadas al modo más original. También resulta inmejorable la receta del delicioso pulpo a la gallega.

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  9. Por la ruta de Padrón

    Este itinerario recorre el interior rural de las Rías Bajas, donde brotan por doquier las manifestaciones de su rico acervo popular. En Padrón se puede visitar la casa donde vivió y murió Rosalía de Castro

    Escultura en una cruz "Os pementos de Padrón, uns pican e outros non". Esta frase, rigurosamente cierta, empezó a circular cuando los franciscanos trajeron a esa localidad coruñesa el pimiento del Nuevo Mundo. Hoy constituye una buena excusa para emprender una ruta por el ámbito rural de las Rías Baixas. Su centro neurálgico es la pequeña parroquia de Herbón, que ha dado su apellido a los pimientos, aunque popularmente se adjudiquen a Padrón.

    La primera parada es en este pueblo. Según la leyenda, en Padrón los discípulos de Santiago ataron la barca que trajo a Galicia el cuerpo sin vida del Apóstol. Se conserva la piedra -el Pedrón- donde supuestamente amarraron la barca. El convento del Carmen, el Jardín Botánico, la Casa-Museo da Matanza, donde vivió y murió Rosalía de Castro, y O Espolón -un largo paseo al lado del río Ulla- son puntos de ineludible visita. Como también debe serlo Santiaguiño do Monte, elevación cercana donde dice la tradición que predicó Santiago.

    Muy cerca de Padrón se encuentra la aldea de Herbón. Su principal monumento es el monasterio donde se asegura que vivió el religioso que trajo las primeras semillas del pimiento del otro lado del Atlántico. Los invernaderos de la zona muestran cómo se cultiva la hortaliza.

    Desde Padrón salimos hacia el sur por la N-550. Pegados al juncal que alimenta el río Ulla, llegamos a Valga y enfilamos la PO-548 hacia Catoira. De frente queda la ría de Arousa, aún defendida por los esbeltos restos de las Torres de Oeste. El lugar encierra dos milenios de historia, cuando los romamos erigieron aquí un enclave defensivo; después, en la Edad Media, el obispado de Santiago levantó los grandes muros que podemos admirar hoy.

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  10. La cocina de las Rías Bajas

    La inmensa extensión de costa de toda la región, en proporción con la superficie interior, permite tener una gran despensa marinera en todas las ciudades y concellos gallegos. Los amantes del marisco y de los pescados encontrarán en las Rías Baixas una enorme oferta. El marisco, específicamente los crustáceos y bivalvos, es una de las riquezas de esta costa y se toma en sencillas recetas que no alteran su sabor ni su textura.

    Se trata de un alimento idóneo y muy extendido, pues requiere, por regla general, poco tiempo de elaboración y contiene una escasa cantidad de grasa. Es además una magnífica fuente de proteínas y de importantes minerales como el calcio, fósforo, yodo y zinc, entre otros.

    Se pueden encontrar tantas variedades de mariscos como preferencias del consumidor: desde las ostras, las nécoras, la langosta, el berberecho, la vieira, la navaja, el mejillón, la cigala, el camarón; hasta los percebes, para muchos el verdadero rey del mar en Galicia.

    Cocina local es rica, variada

    A pesar de estar ante la región de España con más alto consumo de pescado y productos del mar, no son éstos los únicos componentes de su gastronomía. La cocina local es rica, variada y profundamente tradicional.

    El recetario está arraigado en la materia prima (verduras, legumbres, carnes de vacuno y de cerdo, frutas y lácteos), en las elaboraciones simples y en el cuidado del producto, el protagonista absoluto de todos los platos.

    Recordemos, entonces, platos como la empanada (con su enorme variedad de rellenos), el lacón con grelos, el caldo gallego, la caldeirada, la merluza a la gallega, las filloas o el pulpo a feira. Este último es uno de los alimentos más característicos de la dieta gallega, se consume en grandes cantidades y resulta difícil degustarlo en el resto del país en las mismas condiciones.

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