Bosque de Oma, obra del artista Agustín Ibarrola
Bosque de Oma, obra del artista Agustín Ibarrola
gastronomía

Viaje al corazón artístico del País Vasco

Naturaleza y arte con mayúsculas se aúnan en las tierras de Vizcaya, donde se encuentra la localidad de Gernica

GUÍA REPSOL
Actualizado:

Este es un viaje cargado de arte, porque en ruta conoceremos lugares tan peculiares como el bosque pintado del artista Agustín Ibarrola en Oma o el paseo jalonado de esculturas que es el Parque de los Pueblos de Europa, en Gernica: una propuesta para disfrutar con los cinco sentidos.

Naturaleza y arte con mayúsculas se aúnan en las tierras de Vizcaya, donde se encuentra la localidad de Gernica, villa histórica y simbólica de los vascos desde el famoso bombardeo de la Guerra Civil, inmortalizado por Picasso en uno de sus lienzos. En las cercanías, también conoceremos Urdaibai, uno de los humedales mejor conservados de toda Europa, donde también encontraremos excusas para disfrutar del arte.

Una visita a Gernica

Nuestra visita a Gernica comienza en la Casa de Juntas y el Árbol de Gernica. Bajo el mismo, se reunían los representantes de las Juntas Generales de Vizcaya y era donde el rey de Castilla juraba respetar los fueros norteños. Hoy el árbol original, que sobrevivió al bombardeo de la ciudad, se guarda bajo un templete. Al lado, se encuentra el edificio de la Casa de Juntas, que data de 1826 y en el que se realizan numerosos actos protocolarios del Gobierno vasco.

Paseos de arte y deporte

Todavía en Gernica, y a unos pasos de la Casa de Juntas, está el Parque de los Pueblos de Europa, un céntrico jardín arbolado con estanques y senderos donde se levantan esculturas de Eduardo Chillida y de Henry Moore. Las más famosas son Gure aitaren etxea y Large Figure in a Shelter. El parque acoge también el busto del viajero y escritor Alexander von Humboldt. A unos pasos, destaca la iglesia gótica de Santa María, con su espléndido órgano Walcker de 1889. Hay que caminar un poco más para ver el frontón Jai Alai, obra arquitectónica de Secundino Zuazo y meca de los aficionados al deporte de la cesta-punta, tan popular en el País Vasco.

Un bosque sacado de un cuento de hadas

Desde la carretera que une Gernica y Arteaga, tomando la desviación a las Cuevas de Santimamiñe y pasando por el caserío Lezica, se llega al Bosque de Oma. Allí, en plena reserva de Urdaibai, el artista Agustín Ibarrola pintó y esculpió sobre los pinos distintas figuras, creando una obra que puebla el bosque de habitantes mágicos. El dramaturgo Pedro Villora situó en ese lugar la acción de su tragedia Electra en Oma.

Paraíso de las aves migratorias junto al mar

Y ya que estamos tan cerca, vale la pena que nos acerquemos a la entrada de la Reserva de la Biosfera de Urdaibai. El área es una ZEPA (zona de especial protección para las aves), por lo que es muy apreciada por los ornitólogos. Este espacio protegido engloba un área de 200 km² y abarca 22 municipios de costa y de interior, paisajes magníficos de valles y zonas de montaña media. Encontraremos la posibilidad, además, de realizar diversas actividades deportivas de naturaleza. Por otra parte, en una finca del centro de la reserva, llamada Sukarrieta, se ha proyectado construir una ampliación del museo Guggenheim de Bilbao.

Playas para el recuerdo

Un poco más lejos de Urdaibai, junto el cabo de Ogoño y en el municipio de Ibarrangelu, la playa dunar de Laga encierra uno de los arenales más bonitos de la costa de Vizcaya. Sus casi seiscientos metros de arena fina disponen de todos los servicios y en sus aguas pueden practicarse deportes acuáticos como el surf. A veces, desde la playa es posible ver cómo los más atrevidos saltan desde el cercano peñón de Ogoño con sus parapentes.

Sugerencia gastronómica

El buen comer del País Vasco es un tópico que, no por serlo, deja de ser verdad. En el caso de Gernica, hay que prestar especial atención a las alubias locales, de sabor excepcional. El txakolí, un vino de uva verde con alto grado de acidez, tampoco faltará en las mesas vizcaínas, como puede ser la de Zallo Barri (Calle Juan Calzada 79, tel.: 946 251 800). Otro local interesante es Remenetxe (Barrio Ugarte 5, tel.: 946 253 520), situado en un caserío restaurado en 1986. Dispone de vivero propio y los pescados llegan cada día del puerto de Bermeo. Su bodega cuenta con más de seiscientas referencias.

Fuente: Guía Repsol