Puente Romano de Alcántara
Puente Romano de Alcántara - chema barroso
gastronomía

Cáceres acoge el próximo fin de semana la XXV Fiesta de la Tenca

Durante los dos días se venderán hasta 700 kilos de este pescado a un precio de 2 euros por ración en las casetas de degustación

Actualizado:

A las puertas de la capital extremeña se extiende un universo de luminosos horizontes en los que reina la cigüeña blanca. Monumental y recóndita, sosegada y bella, esta comarca es el hábitat natural de la tenca, un pez de sabor delicioso.

Al noroeste de la ciudad de Cáceres, situado entre la frontera portuguesa, las aguas embalsadas del río Tajo y la sierra de San Pedro, existe un territorio donde el rey de los platos no es ni el queso ni los productos del cerdo ibérico, sino la tenca. Es un modesto pez de agua dulce del que se cuenta que fue bocado de emperadores allá por el siglo XVI, cuando el mismísimo Carlos V lo reclamó en sus menús después de degustarlo en Arroyo de la Luz.

Una ciudad monumental

Se trata de un territorio de históricas disputas fronterizas, con una baja densidad de población y en el que proliferan las charcas: no será difícil encontrar pescadores dispuestos a capturar este sabroso y humilde manjar a lo largo de una ruta que comienza en Cáceres, ciudad declarada patrimonio de la humanidad. Cabeza visible de la Alta Extremadura, la visita hay que iniciarla en la Plaza Mayor. Ágora y centro de trueque con sellos y postales, ha sido recuperada recientemente para el peatón y el tapeo sosegado. Desde ella se accede, a través del arco de la Estrella, a una ciudad antigua amurallada y repleta de palacios, casonas señoriales e iglesias.

Junto al arco se encuentra la torre de los Púlpitos, visitable, y desde aquí se llega a la plaza de Santa María, con diversos palacios situados alrededor de la concatedral de Santa María la Mayor, obra de transición entre el románico y el gótico. Frente al templo está el Palacio Episcopal, de fachada renacentista, y el palacio de Mayoralgo. Muy cerca también se encuentra la plaza de San Jorge, con la iglesia de San Francisco Javier y el convento de la Preciosa Sangre. En la parte alta, en el palacio de las Veletas, está el Museo de Cáceres, con un aljibe del siglo XI, una gran colección de estelas de la Edad de Hierro y de Bronce cacereñas y una interesante colección pictórica de autores contemporáneos.

Acabada la visita a Cáceres hay que tomar la N-521 hasta Malpartida de Cáceres, a 12 kilómetros, donde está el Museo Vostell-Malpartida, fundado por el alemán Wolf Vostell en el entorno del monumento natural de Los Barruecos. Cerca está la charca del Molinillo, donde se pueden pescar tencas y visitar el lavadero de lanas con su molino en pleno funcionamiento.

De camino al puente de Alcántara

La EX-207, hacia Alcántara, conduce hasta Arroyo de la Luz, localidad con una gran tradición alfarera y donde se puede degustar el típico escabeche de tencas. Allí se celebra la Fiesta de la Luz, de interés turístico regional, con sus famosas carreras de caballos. Las ruinas del castillo medieval, el palacio de los Duques de Benavente y la iglesia de la Asunción, con un valioso retablo plateresco del siglo XVI, componen su patrimonio monumental. A unos 3 kilómetros se encuentra la charca de Petit, un humedal de gran valor ecológico. La CC-87 conduce de nuevo a la N-521 y de ahí a Aliseda, saqueada y arrasada por el duque de Alburquerque a finales del siglo XIV.

De su importancia milenaria da cuenta el ajuar funerario con más de 300 piezas perteneciente a la época tartésica que fue descubierto en 1920. En las afueras de Aliseda se encuentra la mina Pastora, explotación subterránea de hierro y azufre que cuenta con un Centro de Interpretación de la Minería y el Hombre. Está ubicada en la sierra de San Pedro, entorno natural con dehesas de alcornoques y encinas habitadas por ciervos y jabalíes.

Recuerdos medievales

Pasada la estación de Aliseda, por la CCV-62, se llega hasta Brozas, otra de las joyas monumentales de la ruta y localidad balnearia. El castillo de la Encomienda Mayor de la Orden de Alcántara, del que se conserva la torre del homenaje original, la imponente iglesia de Santa María la Mayor de la Asunción, tres conventos y varias casas palacio son testigos de la importancia de este enclave a medio camino entre Alcántara y Alburquerque. De nuevo en la EX-207, la ciudad de Alcántara espera al viajero: capital y sede de la orden militar del mismo nombre, atesora uno de los puentes romanos más famosos de toda España. Su estratégica posición junto al Tajo dio lugar al nacimiento de la villa con una primitiva fortaleza árabe. Del recinto amurallado medieval quedan en pie algunos lienzos y el arco de la Concepción. El claustro de la conventual de San Benito es sublime.

A 30 kilómetros, por la CCV-113, está Garrovillas de Alconetar, con una impresionante Plaza Mayor porticada y el rehabilitado palacio de los Condes de Alba y Aliste. Tomando la EX-303 hasta incoporarse a la N-630, se llega primero a la ermita de la Virgen de Alta Gracia, donde se celebraba una de las ferias más importantes de la región, y después a Casar de Cáceres, final de la ruta. Situado en la Vía de la Plata, hoy en día este pueblo es famoso por su torta de queso de leche cruda de oveja, exquisita al horno y aliñada con pimentón de la Vera. El viajero tiene que visitar el Museo del Queso, la Plaza Mayor y la iglesia de la Asunción. Y no marcharse sin probar el escabeche de tencas.

Fiesta de la tenca

Este encuentro, declarado de interés turístico regional en Extremadura, se celebra -desde 1989- a finales de agosto alternativamente en cada uno de los pueblos que integran la Mancomunidad de Municipios Tajo-Salor. Es una fiesta de confraternización comarcal en torno a este pez de agua dulce que vive y se reproduce en las numerosas charcas y embalses de su territorio, y que ha formado (y todavía forma) parte importante de la dieta cotidiana extremeña. Además de una ya tradicional competición de pesca y el posterior concurso gastronómico, se celebran conferencias y exposiciones, una muestra de artesanía, talleres infantiles y juveniles, una gran degustación popular de tenca frita y la entrega de los premios Tenca de Oro.

Este pez de agua dulce destaca por su sabrosa carne. Para apreciarla, es indispensable tomarlo muy fresco, mejor si está recién pescado. Aunque es habitual comer la tenca frita o en escabeche, la versatilidad de su carne permite cocinarla de muchas maneras, como a la cazuela. Para elaborar esta receta se hierven los huevos durante 12 minutos. Una vez fríos, se pelan, se retiran las yemas y se reservan. Se limpian las tencas bajo un chorro de agua fría pero sin eviscerar. Se secan bien y se salan. Después, se pican la cebollas y los dientes de ajo y se sofríen hasta que cojan color. A continuación, se majan en un mortero junto con las yemas de huevo, unas hebras de azafrán, una pizca de sal y unas almendras peladas. En una sartén, se fríen las tencas y se pasan a la cazuela de barro. Se añade un vaso de agua y el majado, y se pone al fuego 10 minutos. Se sirve acompañado de unas tiras de pimiento morrón y la clara de huevo picado. Receta de bajo aporte calórico, rica en proteínas de buena calidad y fuente de omega 3, ácidos grasos de interés nutricional para el sistema inmune, función cognitiva, visión y prevención de enfermedades cardiovasculares. Los micronutrientes (minerales y vitaminas) más importantes que aporta son fósforo, selenio, yodo, hierro, vitamina B12 y niacina. Al ser un plato con escaso contenido en hidratos de carbono, se recomienda acompañarlo de otros alimentos que los aporten.

Fuente: Fundación Española de la Nutrición

Fuente: Guía Repsol