Potaje de vigilia
Potaje de vigilia

Cómo se hace el potaje de vigilia, la receta de Semana Santa

Este guiso a base de garbanzos, bacalao y espinacas es el plato más típico del Viernes Santo

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El Viernes Santo es uno de los días grandes de la Iglesia Católica en el que se conmemora la muerte de Jesucristo en la Cruz. Es un día de ayuno y abstinencia y el pescado se hace fuerte en las cocinas españolas con el potaje de vigilia como gran protagonista. Este guiso a base de garbanzos, espinacas y bacalao, tiene su origen a finales de la Edad Media, cuando se extendió en España, sobre todo en conventos y abadías, el consumo de este pescado en salazón, es decir desecado mediante sal, técnica que hacía que se pudiera conservar durante varios meses en un lugar seco.

Hoy en día, el potaje de vigilia es la receta salada más típica del Viernes Santo y se suele tomar como plato único acompañado con unas buenas torrijas caseras.

Cómo hacer el potaje de vigilia

Para elaborar un potaje de Cuaresma, hay que dejar los garbanzos en remojo desde la noche anterior, (si son de temporada bastará con 3 o 4 horas). Hay que calentar el aceite en una olla grande y freír el ajo picado sin que se llegue a dorar. Entonces, se deben rehogar los garbanzos y añadir el pimentón.

A continuación, se cubre el sofrito con agua o caldo de verduras y se deja cocer hasta que estén a medio hacer. En este momento hay que añadir las espinacas y el bacalao. Hay que prestar atención a no echar la sal antes del bacalao, puesto que al ser un pescado salado de por sí, puede darle un gusto demasiado salado al plato.

Por último, hay que bajar el fuego y dejar que se vaya cocinando hasta que se note cómo los garbanzos están tiernos. Una vez comprobado si le falta sal, se retira del fuego y se deja reposar.

Ingredientes (para 6 personas):

500 gramos de garbanzos

3 trozos medianos con piel de bacalao desalado

1 manojo de espinacas

2 dientes de ajo

1 cucharadita de pimentón de la vera

3 huevos duros

Aceite

Sal

Agua o caldo de verduras