Destinos

ABCViajar

Destinos / UN RECORRIDO POR LOS PIRINEOS GALOS PARA TOMARLE EL PULSO AL REINO DE LO SUPERLATIVO

Lo verde empieza en Aquitania

Los Pirineos marcan la frontera allá donde la Península Ibérica pierde su casto nombre. Una de las pocas regiones, si no la única, donde uno puede sentirse de verdad en comunión con la naturaleza en estado puro sin tener que coger un avión. La presencia de los últimos ejemplares de oso pardo en España es suficiente argumento de peso. La estación de esquí de Candanchú no es mala base de operaciones. Allá que me fui a explorar el Valle del Aspe.

Día 05/10/2012 - 15.13h

Lo verde empieza en los Pirineos. Ya lo decía la famosa película de José Luis López Vázquez, José Sacristán y Nadiuska. Va a ser que tiene razón. Cubierto el puerto de montaña de Somport y dejado atrás el cuartel de la Guardia Civil, Francia se abre a la vista. La región de Aquitania da la bienvenida a través del Parque Nacional francés de los Pirineos. El valle discurre a lo largo de 40 kilómetros de longitud en los que se suceden parajes de una belleza incontestable.

Festivales de quesos de la comarca, casas medievales, asociaciones para la preservación de la trashumancia, áreas de vida silvestre, rutas de senderismo, cascadas, cumbres nevadas, precicipios... El primer pueblo, poco más que una calle, que uno se encuentra en la carretera es Urdos. Edificaciones de los siglos XV, XVI y XVII escoltan una antigua estación férrea que conectaba la línea entre Pau y Canfranc. Trenes aparte, merece la pena una parada aunque sea por probar la deliciosa caldereta de cordero que preparan en el Hotel des voyageurs.

Para los que lleven el presupuesto ajustado, sepan que hay un lugar preparado para la acampada, justo en el extremo opuesto al cementerio (para evitar algún susto nocturno, supongo). Antes de la despedida, una parada en la muy cuidada iglesia de Santa María Magdalena, del siglo XIX. Su espadaña, con las montañas en segundo plano, dibuja una imagen para el recuerdo.

Pocos kilómetros más adelante se encuentra el pueblo de Etsaut. Pelín más grande que el anterior pero no deja de ser un puñado de casas felizmente desparramadas. La llamada Torre de los moros, una estructura militar del siglo XIV, y una fortaleza dos centurias posterior son las joyas de la corona monumentalmente hablando. Mi lugar favorito posiblemente sea La maisson d'Ulysse, una tienda donde se comercia con la lana de la región. Auténticas maravillas 'lanares', más que tienda parece un museo. Para mover el bigote, La Randommeur, en plena plaza del pueblo (junto al monumento en recuerdo a los vecinos caídos en combate en las dos guerras mundiales). No se quedan atrás la Maison du parc y Relais Astrid. Aquí comer bien es una obligación, parece.

HORA DE ESTIRAR LAS PIERNAS

Al final de Etsaut se encuentra un centro de orientación al turista para el disfrute de los Pirineos. Especialmente célebre es el curso que ofrece para reconocer las huellas de los animales con una pantalla Braille. Desde las inmediaciones arranca 'Le sentier des arbres' o sendero de los árboles. La duración media para un excursionista es de 45 minutos y puedo dar fe de que es la mejor manera de enamorarse de la naturaleza pirenaica.

Si regresamos a España, a un suspiro se encuentra el pueblo de Borce. De su fuente de piedra caliza negra, decorada con la concha de San Jacques, un abejorro y una máscara con barba, brota agua fresca de las montañas. Había olvidado el placer que es beber agua pura y limpia de verdad. Y gratis, claro. Se trata de un lugar clásico de paso en el Camino de Santiago. Su iglesia de San Miguel, del XVII, la visito en compañía de un perro pastor pirenaico, mi único compañero en las calles. Posiblemente porque está lloviendo. El café Le Communal es el mejor lugar para recobrar fuerzas con una bebida caliente. Mientras apuro un sorbo me doy cuenta de que me he enamorado de los Pirineos.

Compartir

  • Compartir

publicidad
Consulta toda la programación de TV programacion de TV La Guía TV

Comentarios:
Camino de Santiago

Encuentra los mejores restaurantes

Por tipo de cocina

Lo bello
lo útil