PLAN B VIAJERO

La vida de un trotamundos: así puedes viajar durante años sin arruinarte

Cada vez más jóvenes eligen hacer la maleta y poner rumbo a lo desconocido, saltando de país en país y ampliando su forma de ver el mundo

MADRIDActualizado:

Quién no lo ha pensado alguna vez: lo dejo todo y me voy. Para muchos, se queda en un sueño lejano, un deseo tras un mal día en el trabajo o una discusión con la pareja. Pero hay quien sí lo deja todo y se va. Sea empujados por la precariedad laboral o atraídos por una forma de vida alejada del mantra «piso-coche-pareja», hacen las maletas y no miran atrás, embarcándose en un viaje más o menos planificado por los cinco continentes.

Cada vez más jóvenes se apuntan a esta vida de «trotamundos» con la que amplían sus horizontes vitales. Es el caso de Ana y Alejandro, dos españoles de 33 y 34 años que en enero de 2015 dejaron nuestro país para recorrer el mundo. En su blog, Mochileo Low Cost, cuentan a sus seguidores todas sus vivencias de un viaje que dura ya tres años. «Ahora estamos en Colombia después de haber recorrido este 2018 Cuba, México, Guatemala y Belice, donde estuvimos tres días, pero estuvimos», bromean en conversación con ABC. El viaje de Ana y Alejandro comenzó en Nueva Zelanda, desde donde saltaron a Canadá. El pasado verano compraron un coche, construyeron una cama para vivir en él y recorrieron durante tres meses Alaska, la costa oeste de Canadá y Estados Unidos. Entre medias, pasaron por destinos como Dubái, Abu Dabi, Kuala Lumpur, Sídney, Bangkok o Singapur.

«Normalmente mucha gente de nuestro entorno muestra cierta admiración por nuestro estilo de vida, pero a la vez admiten que no podrían hacerlo. Creemos que es algo que no es para todo el mundo, aunque durante nuestra ruta hemos conocido en persona a otros viajeros con vidas similares y todos nos dicen lo mismo», reconocen ambos jóvenes.

Alejandro y Ana empezaron a viajar en el año 2015
Alejandro y Ana empezaron a viajar en el año 2015 - MOCHILEO LOW COST

Como ellos, Gabriela y Camilo, autores del blog Plan B Viajero, cuentan con una respuesta muy positiva ante su vida nómada. A sus 30 y 25 años, la argentina y el mexicano se conocieron en Buenos Aires y tras unos meses comenzaron a viajar. En 2012 recorrieron como mochileros toda Latinoamérica, desde Argentina hasta México por tierra. Por el momento, México es su cuartel general, desde el que preparan su salto a Europa para el mes de septiembre. Un sueño para cualquier amante de los viajes, pero avisan: su vida no son unas vacaciones.

La importancia de los ahorrar

Un vistazo rápido al Instagram de Plan B Viajero o Mochileo Low Cost podría dar la sensación de que sus autores viven unas vacaciones perpetuas, pero nada más lejos de la realidad. «Nuestra mayor fuente de ingresos proviene de trabajar como diseñadores freelance, tenemos clientes de diferentes partes del mundo que nos han conocido a través del blog. También generamos contenido fotográfico o artículos para otros medios de comunicación», explican Gabriela y Camilo.

Por su parte, Ana y Alejandro recurrieron a la Working Holiday Visa tanto en Nueva Zelanda como en Canadá, un documento que permite a jóvenes españoles trabajar legalmente en ambos países -y que también se puede solicitar para Australia, Japón o Argentina- durante un año. «Es una buena forma de empezar, se ahorra dinero, se conocen otras formas de vida y de trabajo», enumeran.

Para los autores de Mochileo Low Cost, la palabra mágica que les permite mantener su forma de vida no es otra que ahorro. «Antes de salir hay que tratar de ahorrar lo máximo posible», insisten. Un colchón económico que puede ampliarse gracias a las labores realizadas en el extranjero. En su caso, han recogido ropa, se han hecho cargo de un viñedo familiar en la Columbia Británica y estuvieron un mes limpiando habitaciones en un hotel cerca de las Rocosas canadienses.

«Gracias al dinero que hemos ido guardando hemos podido viajar más lento y sin necesidad de trabajar», explican. También han intercambiado su trabajo por alojamiento o comida en algunos hoteles, además de utilizar su Instagram como una herramienta más de trabajo y negociar con menciones o fotografías de ciertos alojamientos. Además, «de forma puntual, Alejandro, que es periodista, ha escrito de forma remunerada en algunas webs recomendado destinos».

«Sabemos a dónde, pero no cuándo»

Los cuatro jóvenes reconocen que, en ocasiones, han pasado malos momentos: intentos de extorsión en la frontera, un viaje en lancha que pasó de durar 6 horas a llevar dos días en aguas con tiburones en plena tormenta... Vivencias no aptas para cualquiera que, sin embargo, quedan eclipsadas por momentos únicos.

Fabricar bicicletas de bambú y recorrerse todo México, viajar en helicóptero en Hawaii y los fiordos neozelandeses, cruzarse con osos en una carreta solitaria de Canadá o ascender al Volcán Acatenango en Guatemala para pasar la noche a 3.600 metros de altitud mientras observas la erupción del Volcán de Fuego. Esas son algunas de las aventuras que guardan para el resto de su vida de un viaje que admiten les ha cambiado, y mucho.

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«Somos más conscientes de nuestro impacto, tomamos el compromiso de ser viajeros responsables y de fomentar y compartir en nuestro blog que otras personas también lo sean. Hemos aprendido a vivir más lento, a ponernos en el lugar del otro y tratar de comprender las cosas desde su perspectiva», reconocen Gabriela y Camilo. Puntos en los que coinciden Ana y Alejandro, quienes aseguran que, con el paso de los días, prefieren la tranquilidad de la vida rural sobre el bullicio de las ciudades. Además, han aprendido a reducir su equipaje: «Viajamos con una mochila de 10 kg de ropa y nuestros dispositivos electrónicos».

No tener un domicilio fijo les permite moverse con cierta libertad por el mapamundi. «Nos marcamos unos objetivos iniciales de presupuesto y zonas a visitar, pero no es cerrado. Si nos gusta mucho un lugar, nos quedamos unos días más. Sabemos a dónde nos dirigimos, pero no cuándo», aclaran Alejandro y Ana, mientras que desde Plan B Viajero siempre «estamos abiertos a cambiar el plan».