Basílica de Santa María de Trastevere
Basílica de Santa María de Trastevere

Las ocho plazas más espectaculares de Roma

Una guía imprescindible para visitar estos puntos neurálgicos en los que confluye la vida efervescente de la capital italiana

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Las características fachadas en tonos ocres y albero de las casas romanas circundan prietamente la mayoría de las plazas -foros de nuestros días- de esta luminosa ciudad donde las gentes se encuentran, sestean, miran y se dejan ver sin recato. Con la primavera la vida estalla y las escalinatas de la Plaza de España se ven tomadas por los colores vivos y nerviosos que traen los jóvenes de la nueva Europa, mientras las terrazas de la Plaza Navona o del Campo de Fiori se abarrotan de comensales pausados que aguantan impertérritos el débil sol marceño. La mayoría son turistas cansados de patear las calles y bucear en la historia, pero también hay romanos ociosos que no renuncian al dolce far niente de estos días de apacible sol. He aquí ocho de las más populares plazas de Roma, algunas auténticos museos creados por artistas inmortales como Miguel Angel, Bernini o Salvi; otras, referentes de la historia con sus palacios, iglesias y monumentos que parecen haber estado siempre allí. Unas y otras son hoy auténticos foros, puntos neurálgicos en los que confluye la vida efervescente de esta maravillosa ciudad. Visitar con despacio las plazas de Roma equivale a recorrer la historia viva de los últimos tres mil años. Hay que ir provisto de una buena guía (seguir leyendo) para sacar partido a todo lo que se ve. Pero igualmente interesante es perderse por las callejuelas del centro histórico, salpicadas de trattorias, mesas en la calle y atractivas boutiques donde adquirir productos con el inconfundible estilo y diseño italiano.

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  1. Plaza Navona

    Piazza Navona
    Piazza Navona

    Para muchos, la más bella de todas. Su forma oblonga recuerda las hechuras de un estadio romano. No sin razón, ya que las fachadas que la circundan fueron originalmente las gradas del estadio que hizo construir el emperador Domiciano, capaces de acoger a treinta mil personas. El círculo alrededor de la Fuente del Moro marca exactamente el antiguo circo donde celebraban sus contiendas los gladiadores. La magnífica fuente del extremo opuesto representa a Neptuno luchando contra un monstruo marino, rodeado de ninfas. Éste es el extremo más popular y animado, poblado de terrazas, retratistas y vendedores de arte. En el centro, se halla la Fuente de los Cuatro Ríos (Bernini): Danubio, Ganges, Nilo y La Plata, representan los cuatro continentes conocidos entonces. El edificio más grande de la plaza es el elegante Palacio Pamphilj, en la actualidad ocupado por la embajada de Brasil.

  2. Campo de Fiori

    Campo de' Fiori (Campo de flores)
    Campo de' Fiori (Campo de flores)

    La única plaza de Roma que no tiene iglesia. Todo su espacio central lo ocupa un mercado de flores y verduras, donde las amas de casa gustan comprar la puntarella que no falta nunca en ninguna mesa romana y las afamadas carchofi (alcachofas), que se comen por toneladas durante la estación. En el modesto rectángulo de la plaza destaca una estatua de Giordano Bruno encapuchado mirando al vaticano con recato monacal (y no con furia, como cabría esperar). La plaza cambia su fisonomía al atardecer. Las terrazas se llenan de vida y los jóvenes hacen botellón en el pedestal de Giordano. Todos los edificios circundantes son modestos, dándole un aire de plaza de barrio. Sin la imponente presencia de palacios, fuentes o templos, todo el mundo parece disfrutar distendidamente.

  3. Plaza de España

    Plaza de España
    Plaza de España

    La Plaza de España no es tan grande ni tan imponente como otras. Lo que le ha dado su justa fama es la magnífica escalinata que asciende hasta la Iglesia de la Trinidad del Monte, cuyas torres blancas se recortan nítidamente sobre el azul del cielo romano. Fue construida con dinero francés por un diseñador italiano y recibió un nombre muy español por el simple hecho de estar próxima a la embajada de España. Es un lugar multitudinario de encuentro, particularmente entre adolescentes, aunque hubo épocas en que las mejores modelos de Roma paseaban su palmito por las escaleras para hacerse ver y ser contratadas por los artistas. A cualquier hora, los peldaños de la plaza están cubiertos, como si fueran las gradas de un estadio de fútbol, por jóvenes procedentes de toda Europa. Al pie de la escalinata, frente a la elegante (y cara) Vía del Condotti, un monumento atribuido a Bernini, La Barcaccia, refresca la vista de los acalorados adolescentes, que apenas prestan atención a la gran columna de la Inmaculada que se erige al lado, en la adyacente Plaza Mignanelli.

  4. Plaza del Pueblo

    Piazza del Popolo
    Piazza del Popolo

    También conocida como El Tridente, porque de ella parten como flechas tres vías que llevan a la Plaza de España, Plaza Venecia y Plaza Nicosia, respectivamente, la Plaza del Pueblo fue siempre la entrada norte de Roma por excelencia. El interior del pórtico que da acceso a la plaza fue decorado por Bernini para conmemorar la conversión de la reina Cristina de Suecia. En el centro del inmenso circo destaca en solitario el obelisco que trajera Augusto de Heliópolis y que, hasta mediados del siglo XVI, se elevaba como marca en el Circo Máximo. Dos iglesias barrocas gemelas, de Carlo Rinaldi, y una rampa que conduce a los jardines del Monte Pinicio son las principales características de este inmenso foro que el pueblo romano utiliza a menudo como lugar de cita.

  5. Plaza del Campidoglio

    Plaza del Campidoglio o Plaza del Capitolio
    Plaza del Campidoglio o Plaza del Capitolio

    Diseñada por Miguel Ángel, que nunca la vería acabada, esta bellísima plaza se alza en lo alto del Capitolio, una de las siete colinas de Roma, y ya en los tiempos imperiales era un enclave político y espiritual de primer orden. Flanqueada por el Palacio Nuevo, a la izquierda, el Palacio del Conservatorio, a la derecha, y el impresionante Palacio Senatorial, donde se firmo el Tratado Constitucional de la Unión Europea, al frente, el centro lo ocupa una estatua ecuestre en bronce de Marco Aurelio (la original se exhibe en el Palacio Nuevo, que, junto al Palacio del Conservatorio fueron los primeros Museos Nacionales del mundo). A la espalda del palacio Senatorial, se halla nada menos que el Foro Romano. Detrás del Palacio Nuevo, la enladrillada iglesia de Santa María en Aracoeli, del siglo VI, y, junto a ésta, se eleva la inmensa mole de mármol blanco del denominado «altar de la patria», un monumento indescriptible, ostentoso, que muchos querrían ver demolido y a otros les llena de orgullo patrio. Haría falta un volumen completo para contar toda la historia que cabe en esta pequeña plaza, cuya Cordonata, el elegante acceso, mitad rampa, mitad escalinata, diseñado por Miguel Ángel, constituye en sí mismo una buena razón para visitarla.

  6. Plaza de Trevi

    Fontana di Trevi
    Fontana di Trevi

    El nombre de esta pequeña plaza inmortalizada por la desmesurada fuente barroca de Nicola Salvi, la mayor de la ciudad, deriva de las tres calles (tre vie) que convergen en ella. Sus mínimas dimensiones apenas pueden acoger a los miles de turistas que la visitan cada día. La conocida tradición dice que arrojando una moneda a la fuente por encima del hombro, uno vuelve a Roma; arrojando dos, se enamora de un romano/a; y arrojando tres, se casa con él/ella. Es un juego inocente en el que participan con entusiasmo casi todos los visitantes. Como resultado, se recogen diariamente unos 3.000 euros en monedas de los más diversos países. El impresionante monumento que enmarca la fuente tardó treinta años en construirse y representa el carro de Neptuno tirado por dos caballos, uno manso y otro salvaje. El agua aún procede del Acqua Virgo, un acueducto subterráneo del siglo I a.c. De hecho, la fuente original data del año 19 a.c., cuando se terminó de construir el acueducto. Hay también una iglesia, cómo no, junto a la fuente, pero ¿quién se acuerda de ella?

  7. Plaza del Trastevere

    Plaza del Trastevere
    Plaza del Trastevere

    Este conocido barrio popular está lleno de callejuelas y placitas, pero la que concita mayor interés es la de Santa María in Trastevere, no sólo por la importante basílica que ocupa discretamente una de sus esquinas, sino porque se ha convertido en uno de los lugares más animados de la ciudad. Por el día, las madres sacan a pasear a sus hijos, mientras los turistas se sientan a consultar sus mapas en las escalinatas de la fuente. Por la noche, sin embargo, es el lugar favorito de los estudiantes extranjeros y de los jóvenes romanos que buscan diversión. Aunque la basílica de Santa María es de apariencia modesta, se trata nada menos que de la iglesia más antigua de Roma dedicada a María, probablemente construida en el siglo III de nuestra era y reformada en el IV. Según la leyenda, se levantó en el lugar exacto en el que en el año 38 a.c. brotó una fuente milagrosa de aceite virgen.

  8. Plaza de San Pedro

    Plaza de San Pedro (Piazza San Pietro)
    Plaza de San Pedro (Piazza San Pietro)

    Es el gran punto de encuentro del mundo cristiano, el orgullo de la Iglesia y, ciertamente, un conjunto urbanístico extraordinario, culminación del arte barroco del siglo XVII. Sus dimensiones son escalofriantes (340 x 240 m.), el dinero invertido en su construcción, incalculable, y el talento derrochado en cada detalle por los más grandes artistas de la época (y quizá de la historia) marca un punto culminante en el arte sacro de todos los tiempos. En esta inmensa plaza, la más visitada del mundo después de la Meca, cabe casi todo un Estado (el del Vaticano) y es visita obligada para cuantos llegan a Roma. Las dos columnatas semicirculares que la abarcan representan, según Bernini, «los brazos maternales de la Iglesia». El obelisco central, de 25 m., lo trajo Calígula de Heliópolis, en Egipto, y es el mismo que utilizaba Nerón como poste de giro en las carreras de cuadrigas de su circo. Todo el frente lo ocupa la impresionante Basílica de San Pedro, con su cúpula barroca, otro universo deslumbrante al que no cabe sino admirar, pero sobre el que vale la pena también reflexionar.

  9. Pistas

    Escalinata de la PLaza de España en Roma con la iglesia de la Santísima Trinidad al fondo
    Escalinata de la PLaza de España en Roma con la iglesia de la Santísima Trinidad al fondo

    Las posibilidades son infinitas, pero una buena opción es el nuevo NH Collection Giustiniano (https://www.nh-hotels.it/hotel/nh-collection-roma-giustiniano), un confortable cuatro estrellas en un animado barrio, el Prati, muy cerca del Vaticano y del Castelo S. Angelo. Ha sido renovado recientemente, pasando a formar parte de la selecta «Collection» de la cadena española.

    La comida italiana es formidable y muy asequible de precio si se utilizan las Trattorias, Uno de mis lugares favoritos es la Taverna La Copelle (www.tavernalecopelle.it), a mitad de camino entre el Panteón y la Plaza Navona. Dispone de una carta amplísima, un servicio de primera y todo el ambiente que cabe esperar de una taberna romana.

    Otra buena alternativa, con su terraza al aire libre, es La Carbonara, en la misma plaza Campo de Fiori.

    Quien quiera probar las extraordinarias alcachofas a la judía (sólo en temporada) y los más refinados postres caseros tendrá que ir al Ristorante al Pompieri, Vía Santa María dei Calderari, 38, una callejuela del barrio judío. No le defraudará.