La ruta más mágica y misteriosa de la Sierra de la Demanda burgalesa
Perfecta para los amantes de la naturaleza y las leyendas, este itinerario de apenas un kilómetro, que parte en el pueblo de Aldea del Pinar, va a parar a uno de los paisajes más curiosos de esta zona
Dónde disfrutar de las mejores arboledas de España este otoño
El otoño es la estación más mágica para organizar rutas de senderismo, una temporada en la que los suelos se cubren con alfombras de tonos rojizos, ocres y tierra regalando postales de ensueño. La geografía española ofrece una amplia variedad de paisajes que brillan ... y destacan más en estos meses y otros que, además, desprender un aire tenebroso y cuentan historias para no dormir.
La Sierra de la Demanda, un espacio natural protegido y comarca que pertenece a la Cordillera Ibérica en los límites de las provincias de Burgos, La Rioja y Soria, ofrece un sinfín de itinerarios y espacios naturales únicos para descubrir, algunos de ellos de leyenda. En los bosques que pertenecen a la parte burgalesa se encuentra, entre pinares infinitos y barrancos silenciosos, un pozo al abismo, el Poceairón. Su nombre es el primer indicativo de que algo esconde, pues lo toma del dios Airón, una deidad prerromana del inframundo que fue venerado por el pueblo celta de los Pelendones, quienes poblaron hace unos 2.500 años la actual comarca burgalesa de Pinares. Estos arrojaban armas a las aguas para obtener la protección de este dios en sus frecuentes guerras con los pueblos vecinos.
Este fenómeno geológico es una profunda cavidad formada por el lento trabajo del agua filtrándose durante siglos entre calizas y areniscas, una laguna de origen kárstico con forma prácticamente circular de unos 50 metros de diámetro en su parte más amplia. Hasta aquí todo parecería normal, nada más que un curioso paisaje que merece la pena admirar, pero este sitio esconde un secreto. Cuenta la leyenda que hace siglos un viajero curioso quiso explorar sus profundidades, pero jamás regresó. Sin embargo, se dice que días después su voz se escuchaba en los ecos del pozo. Desde entonces cuando sopla el viento en el valle, muchos aseguran escuchar su nombre.
Otras tradiciones locales afirman que esta fue considerada como una puerta o zona de tránsito entre el mundo de los vivos y de los muertos. También está la que cuenta que doña Lambra, tía de los Siete infantes de Lara, quedó maldita y repudiada por todos, por lo que perseguida por la vergüenza decidió arrojarse a sus aguas junto con su caballo blanco. Nunca más se supo de ella, pues la laguna todo se lo traga y nunca devuelve nada de lo que en ella cae, eso sí, también se pueden escuchar los gritos de esta y los relinchos de su corcel.
Cómo llegar hasta la laguna kárstica
Para llegar hasta esta boca oscura, situada en medio de un paraje agreste entre pinares silvestres, sabinas y enebros que crecen sobre un terreno pedregoso, hay que partir desde Aldea del Pinar, un pueblo de arquitectura serrana situado a 1.100 metros de altitud. La ruta apenas tiene un kilómetro y transcurre por un sendero tapizado de agujas de pino. Una vez se llega se puede apreciar el contraste del musgo y los líquenes con el color cobrizo de los barrancos que tiñen las hayas.
En esta zona se puede admirar también su variada fauna con ciervos, corzos y jabalíes que se dejan ver entre las sombras al amanecer, así como buitres leonados que sobrevuelan la laguna. Si se realiza la ruta al atardecer se podrá ver una bruma descender desde los picos más altos aportando un toque extra de misterio que hace que este lugar casi cobre vida.
Para completar la ruta
El otoño es época también de setas y la Sierra de la Demanda puede presumir de ser un lugar idóneo para recogerlas. De hecho, los montes de la zona forman parte del Coto Micológico Pinares del Sur, incluido en la red MICOCYL de Castilla y León que garantiza además que esta sea una experiencia sostenible y respetuosa con el entorno gracias al establecimiento de zonas reguladas y permisos de recolección.
Los pinares que rodean los pueblos de Aldea del Pinar, Palacios de la Sierra o Quintanar de la Sierra son un lugar perfecto para coger la cesta y echarse a andar, pues ofrecen una variedad de especies bastante amplia con níscalos, boletus, senderuelas o amanitas cesáreas, entre otras.
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