La nueva isla habitada de España y otras que nunca podrán serlo

La canaria La Graciosa, con población estable, recibe cada años miles de turistas, a diferencia de otras islas protegidas

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La Graciosa se ha convertido en la octava isla habitada de Canarias. Situada al norte de Lanzarote, la presión de sus 746 vecinos ha logrado arrancar del Senado el reconocimiento de esa distinción. Hasta ahora era la isla de mayor tamaño en España sin esa consideración, a pesar de estar poblada. Las dos siguientes en tamaño, La Cabrera (Islas Baleares) y Alegranza (Las Palmas) son territorio sin población.

El Archipiélago Canario está formado por trece islas. Siete de ellas, las de mayor tamaño, cuentan con administración propia en forma de cabildo, pero ahora son ocho las islas oficialmente habitadas. Los vecinos de La Graciosa, la octava por sus dimensiones y número de habitantes, no pretenden constituir un cabildo propio, sino seguir dependiendo de la cercana isla de Lanzarote. Ni siquiera buscan formar un municipio: son y seguirán siendo parte administrativa de la localidad lanzaroteña de Teguise. Pero pretenden formar una pedanía para ganar cierta autonomía en la gestión de sus 29 kilómetros cuadrados.

Vista de Caleta del Sebo, La Graciosa
Vista de Caleta del Sebo, La Graciosa - ABC

A España pertenecen centenares de islas e islotes, aunque solo 26 superan el kilómetro cuadrado. La Graciosa, con 29 km², ocupa el décimo tercer puesto en tamaño. La isla de Mallorca es la de mayor extensión (3.620 km²); aunque la isla de Tenerife, la segunda por su dimensión, es la más habitada, 894.636 personas, según datos del INE de 2017.

La Graciosa es la isla de mayor extensión de España que no cuenta con capacidad administrativa propia. Incluso hay otras de menor tamaño con Ayuntamiento. Es el caso de la Isla de Arosa, en Pontevedra, con cinco mil vecinos en poco más de 5 km². Esta isla gallega es, después de la balear Formentera (83 km², 12.280 habitantes) la más habitada de todas las de menos de cien kilómetros cuadrados, si descontamos el excepcional caso de la densamente poblada Isla del León (44 km²), pegada a la Península, donde conviven vecinos de las ciudades de San Fernando y Cádiz.

Islas deshabitadas

La Alegranza es la novena isla en tamaño del archipiélago canario, y la más septentrional. Está deshabitada. Como La Graciosa, forma parte el Archipiélago Chinijo y depende administrativamente de Lanzarote. Su titularidad es privada, excepto el faro y el terreno colindante. Sin embargo, la protección medioambiental impone restricciones de uso absolutas, una fuente constante de litigios con sus propietarios, la familia Jordán. Está prohibida su explotación, también al turismo; al contrario que en La Graciosa, que recibió alrededor de 250.000 visitantes en 2017, 130.000 de ellos durante julio y agosto. Un destino al alza, ya que ha recibido un 23% más de visitantes que los mismos meses del año anterior, informa Gonzalo Zanza.

La Alegranza es la isla de mayor tamaño deshabitada de Canarias, pero no de España. En los 11,5 km² de la isla de Cabrera, al sur de Mallorca, tampoco vive oficialmente nadie. El archipiélago de la Cabrera, homónimo de su isla principal, está protegido como Parque Nacional desde principios de los año noventa, con atención a su flora y fauna. Quedó a salvo de la especulación inmobiliaria por su uso militar, cuya presencia permanente terminó con el siglo pasado, aunque mantiene su uso ocasional.

Parques Nacionales

El archipiélago de La Cabrera no es el único espacio marítimo Parque Nacional, la mayor protección estatal a un espacio natural. Las Islas Atlánticas, en Galicia, también lo son. Recoge a los archipiélagos de Ons, Cíes y Sálvora, homónimas de sus islas principales. En la isla de Ons (4,1 km²) sus 80 vecinos dependen administrativamente de Bueu, Pontevedra; la turística Cíes (4,3 km²) pertenecen al municipio de Vigo; y la deshabitada isla de Sálvora (1,9 km²) a Ribeira, La Coruña.

En las Canarias hay cuatro Parques Nacionales: Caldera de Taburiente (isla de La Palma), Garajonay (La Gomera), Teide (Tenerife) y Timanfaya (Lanzarote). La Graciosa no es Parque Nacional, la máxima protección, pero sí parque natural y reserva de la biosfera. La paradisíaca isla volcánica, separada de Lanzarote por un estrecho de apenas un kilómetro, cuenta con dos núcleos de población, de calles sin asfaltar: el principal, Caleta del Sebo, donde viven los gracioseros; y otro secundario, septentrional, Pedro Barba, la zona de veraneo.

La distinción de octava isla habitada de Canarias —aprobada por unanimidad en la Comisión General de las Comunidades Autónomas del Senado a finales de junio—, insta ahora al Gobierno central a permitir su constitución como entidad local menor con personalidad jurídica. La isla, cuenta el periodista de ABC Gonzalo Zanza en su reportaje «La Graciosa rompe moldes», tiene necesidad de regulación de la actividad turística al alza, adolece de indefinición jurídica en actividades cotidianas y tiene enormes problemas con las normativas de parque natural, reserva marina y plan de ordenación de los recursos naturales. Esperan resolverlo con una administración más directa, una puerta abierta ahora.