El Gran Telescopio Canarias, inaugurado en el verano de 2009
El Gran Telescopio Canarias, inaugurado en el verano de 2009

Uno de los mejores cielos del mundo para ver las estrellas está en España

El firmamento de la isla de La Palma es una referencia mundial para los aficionados al astroturismo

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El 20 de abril de 2007, en la isla de La Palma, múltiples organismos internacionales suscribieron la Declaración Mundial en Defensa del Cielo Nocturno y el Derecho a Observar las Estrellas, planetariamente conocida como la Declaración de La Palma o Declaración Starlight. Y es que el archipiélago canario, por su situación geográfica, cercana al ecuador terrestre, y por sus condiciones climáticas, exentas de tormentas tropicales, conforma un lugar privilegiado para contemplar las noches más nítidas de Europa.

La observación del cosmos ha derivado, de hecho, en su propuesta más novedosa de ocio y esparcimiento: el astroturismo o turismo estelar, un intento de mostrar al visitante los encantos de su diáfana bóveda celeste. El firmamento de La Palma, concretamente, es valorado como uno de los mejores del mundo para apreciar el brillo de las estrellas. Durante el verano sus cumbres lucen un 90% de noches despejadas y una atmósfera limpia, estabilizada por el océano y los vientos alisios, en tanto que la discreta urbanización insular garantiza en ellas un ambiente libre de contaminación lumínica. No por casualidad cerca de su cota más alta (2.426 m.), por encima del persistente mar de nubes, se alza el observatorio astrofísico más importante del hemisferio norte: el Roque de los Muchachos, uno de los complejos de telescopios más completos de cuantos existen, a disposición de los astrónomos y abierto asimismo al público general, siempre que el clima lo permita.

El ascenso por la carretera que lleva hasta el citado observatorio, serpenteante, ya es por sí mismo una atracción de grueso calibre. A medida que se supera un piso altitudinal constituido por un denso bosque de pinos, el entorno deviene árido y volcánico. De golpe, las nieblas se posesionan del paisaje, ocultándolo, hasta que, nuevamente de modo repentino, el sol resurge radiante en lo alto y la vista se dilata más allá del horizonte propio, hacia el mar y las vecinas Tenerife, La Gomera y El Hierro.

En la Caldera de Taburiente

El complejo del Roque de los Muchachos se inauguró en 1985. Regentado por el Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC), puede visitarse por el día previa reserva. Actualmente alberga telescopios pertenecientes a muchos países, y el Gran Telescopio Canarias, el más grande del mundo. A sus pies se abre un abismal monumento geológico, fruto de un dramático proceso de formación a lo largo de millones de años, cuyas dimensiones sobrecogen: la Caldera de Taburiente, un anfiteatro rocoso flanqueado por paredones casi verticales erizado de cárcavas y barranqueras cubiertas de árboles, a menudo velado bajo un colchón de bruma blanca y declarado parque nacional.

El astroturismo, aunque todavía poco desarrollado, se abre paso con fuerza. Y La Palma está apostando fuerte en tal sentido. Cabe recordar, al respecto, que la Isla Bonita fue, en 2012, la primera zona del orbe en ser declarada Reserva Starlight. «Se entiende por tal un espacio natural en donde se establece un compromiso por la defensa de la calidad del cielo nocturno, declarado por la Unesco patrimonio de las generaciones futuras, y del acceso a la luz de las estrellas», explica Antonio González, guía Starlight y del observatorio del Roque de Los Muchachos, con 25 años de experiencia en la divulgación de la ciencia de los astros.

Mediante la apertura del Centro de Visitantes del Roque de los Muchachos se pretende alcanzar las 80.000 visitas anuales al observatorio. Con semejante Centro y la ley del Cielo –promulgada en 1988 por el IAC para regular el uso de la iluminación artificial de modo que no interfiera en la observación nocturna– como estandartes, una red de miradores astronómicos y senderos asociados, actualmente en uso, La Palma es un centro de aprendizaje sideral al aire libre. Los Llanos del Jable, la Muralla, el Llano de la Venta y la Montaña de las Toscas son algunos de ellos. Las materias van desde la interpretación del cielo hasta paneles con el Sistema Solar a escala, pasando por la simulación de solsticios y equinoccios.

Casas astro-tematizadas

Complementariamente existe la posibilidad de hospedarse en casas de turismo rural astro-tematizadas, esto es, que disponen del instrumental básico, conjugando la observación de los astros con la realización de actividades anejas de la mano de profesionales acreditados. La fotografía nocturna, por ejemplo. Un trípode, una cámara, alguna prenda de abrigo y un termo de café con leche calentito es todo lo que se necesita para pasar una velada singular uniendo dos pasiones: la toma de imágenes y el cielo límpido de La Palma. Hoy por hoy hay censados 37 de estos alojamientos con la pertinente certificación Starlight –que expide la fundación homónima, creada en 2009 por el IAC–, reservada para aquellos lugares que abanderen la protección y conservación de su patrimonio celeste, fomentando el turismo de estrellas al incorporar su observación a los valores naturales y culturales del entorno.

Respecto a las empresas, son cerca de 60 las que están tematizadas con este recurso: artesanía, vinos, joyerías, casas rurales, restaurantes, etc. Verbigracia, la oferta gastronómica de la Isla Bonita se diversifica en platos de sugerentes sabores, texturas, imágenes y nombres que nos recuerdan planetas, constelaciones o galaxias. Como prototipo no hay que dejar de probar el rico queso palmero, que mira a La Luna para su elaboración.