La villa romana de Veranes, vista desde el aire
La villa romana de Veranes, vista desde el aire - Fotos: Gijón Turismo

Los lugares donde los romanos dejaron su huella en Gijón

La ciudad asturiana conserva importantes restos de la romanización de Asturias que pueden visitarse

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No sabemos con certeza cuál era el nombre que Gijón tenía en época romana (¿Gigia? ¿Saxonem? Hay diversas teorías). Pero sí sabemos que fue una de las ciudades de la costa cantábrica en donde más presencia tuvo el imperio y donde más huellas dejó. En pleno centro de la ciudad, al comienzo de la playa de San Lorenzo y a pocos metros de la Plaza Mayor, una copia moderna de una estatua del emperador Augusto marca la entrada a las Termas de Campo Valdés. Un conjunto termal (empezado a construir en el siglo I d. C.) bien conservado, en el que aún se ven perfectamente los restos de las principales estancias de las termas. Su hipocausto (sistema de bóvedas bajo las termas por el que pasaba el vapor caliente) es de los más completos y variados encontrados en España y las pinturas que se pueden ver en algunos zócalos son los únicos frescos romanos conservados in situ en todo el norte de España.

Termas romanas de Campo Valdés
Termas romanas de Campo Valdés

Muy cerca de las termas, en Cimadevilla (el antiguo barrio pesquero, una de las zonas más bonitas de Gijón) es donde estuvo el principal asentamiento romano de la ciudad. Pero, con el paso de los siglos y de las construcciones, la mayor parte de los restos romanos de esta zona se han perdido, aunque aún puede verse un trozo de muralla. Los otros yacimientos importantes de Gijón se encuentran a las afueras. Al oeste, en el barrio de Jove, está el Parque Arqueológico-Natural de la Campa Torres. Este es un asentamiento cuya historia es anterior aún a los romanos, ya que se trata del «oppidum» Noega, un poblado fortificado de la tribu celta de los cilúrnigos mencionado por Estrabón y Plinio. Pese a que se calcula que solo se ha excavado un 10 por ciento del yacimiento, pueden verse murallas del siglo VI a. C. y cimientos de edificios tanto de época celta como de época romana, además de reconstrucciones de una vivienda de cada época, que permiten apreciar las diferencias y similitudes en la forma de vida de ambos pueblos. Un museo anexo recoge el rastro de los primeros gijoneses.

El tercer gran yacimiento es la Villa Romana de Veranes, al suroeste de la ciudad. Esta era la casa señorial de una gran explotación agrícola del Bajo Imperio (s. IV d. C.) y aún conserva buena parte de los mosaicos que cubrían el suelo de las habitaciones, así como la distribución (en gran medida lineal) de las mismas. Esta mansión y el museo que la completa nos ayudan a comprender cómo se vivía en las zonas rurales cerca del final –temporal y geográfico– del imperio romano.

La página web de turismo del Ayuntamiento de Gijón tiene un apartado dedicado a los principales yacimientos romanos de la ciudad, en la que el turista puede informarse acerca de horarios y otros detalles prácticos de cada uno de ellos. Además, desde dicha web también es posible descargarse el programa de actividades de este año en torno al Gijón romano, en el que se detallan todas las exposiciones, recreaciones, etc.

Devolviendo la vida al pasado

Parque Arqueológico Natural de la Campa Torres
Parque Arqueológico Natural de la Campa Torres

Este año, la programación cultural de Gijón se ha volcado más que nunca en su pasado romano, con un programa de actividades muy completo.

Durante julio y agosto se sucederán diversas propuestas: recreaciones históricas para conocer las luchas de gladiadores, las legiones, los banquetes o los secretos de belleza romanos; monólogos y rutas teatralizadas en los que actores se ponen en la piel de personas del pueblo llano del Gijón romano; clases y degustaciones de comida de la época imperial; proyecciones de «peplums» y talleres infantiles.

Además, a lo largo del resto del año se están organizando coloquios y exposiciones en torno a la arqueología en Gijón.