Un hombre transporta atunes congelados para una subasta el 2 de marzo de 2018 en el mercado de pescados Tsukiji
Un hombre transporta atunes congelados para una subasta el 2 de marzo de 2018 en el mercado de pescados Tsukiji - EFE/FRANCK ROBICHON

Los últimos días de la mayor lonja de pescado del mundo

La icónica lonja de pescado de Tsukiji, en Tokio, cierra para reabrir modernizada en un nuevo espacio

Tokio Actualizado: Guardar
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El mercado de Tsukiji, considerado la mayor lonja de pescado del mundo, cierra sus puertas tras 83 años abierto en su ubicación actual para mudarse a unas instalaciones renovadas que abren un nuevo capítulo en sus más de tres siglos de historia.

Los recovecos del bullicioso mercado interior de la lonja quedan cerrados desde este sábado al público, mientras sus 20.000 trabajadores ultiman los preparativos del cierre definitivo el 6 de octubre y el traslado a la cercana isla artificial de Toyosu, donde retomarán su actividad cinco días después en locales modernizados.

Situado a unos 3,4 kilómetros de Tsukiji, Toyosu busca adaptar la lonja a los nuevos tiempos y solventar el envejecimiento de sus instalaciones y aledaños y su falta de seguridad, que quedaron patentes en el incendio que hace poco más de un año quemó unos 200 metros cuadrados del Jogai, el mercado exterior del complejo.

Inspectores revisan atunes congelados para una subasta el 2 de marzo de 2018
Inspectores revisan atunes congelados para una subasta el 2 de marzo de 2018 - EFE/FRANCK ROBICHON

El origen del mercado se remonta a 1657, cuando bajo el shogunato Tokugawa (la familia de caudillos militares que gobernó Japón hasta bien entrado el siglo XIX) se estableció una zona para este comercio en terreno ganado el río Sumida en el área de Nishonbashi, al que se llamó «Tsukiji», que literalmente significa «tierra ganada».

La lonja pasó a denominarse oficialmente «mercado de Tsukiji» en 1884, pero fue destruida junto con la mayor parte de Tokio por el Gran Terremoto de Kanto (1 de septiembre de 1923) y trasladada a su hasta ahora ubicación actual, donde comenzó a operar en 1935.

«Este sitio está desgastado, por lo que debe trasladarse», dice a Efe Hiromitsu Aoyanagi, un sexagenario que lleva más de medio siglo consagrado a Tsukiji y cuyo fuero interno se debate entre el cariño que ha cogido al lugar y la necesidad de renovar el emplazamiento.

Fotografía de atunes congelados en el mercado de Tsukiji
Fotografía de atunes congelados en el mercado de Tsukiji - EFE/FRANCK ROBICHON

Aoyanagi llegó desde un área rural para estudiar Bellas Artes en la capital y lo que empezó como un trabajo temporal se convirtió en una trayectoria de más de 50 años en el mercado, donde desarrolla su labor desde antes de la medianoche hasta bien entrado el día.

Para él el traslado es «un asunto complicado», además, porque forma parte de los pescaderos críticos con la migración (aprobada en 2001 y retrasada seis años) por los problemas de contaminación en el subsuelo de las nuevas instalaciones, que antes albergaban una planta de gas, y que el Gobierno local asegura que ha solucionado.

«Además, el espacio está mal distribuido, porque es muy pequeño para nosotros los empleados y es difícil trabajar», dice Aoyanagi, pese a que Toyosu tiene una superficie de 407.000 metros cuadrados, casi el doble que Tsukiji, que cuenta con 230.000 metros cuadrados.

El área del mercado mayorista de Tsukiji se convertirá tras el traslado en un aparcamiento para los Juegos Olímpicos de Tokio 2020 de forma temporal, mientras que su futuro a largo plazo sigue siendo una incógnita después de que los planes de convertirlo en un complejo comercial y de oficinas haya generado polémica.

Por su parte, los en torno a 500 comercios y restaurantes del Jogai, uno de los principales atractivos turísticos de Tokio, han iniciado ante la confusión por el traslado una campaña en los medios y la red para promocionar que seguirán en su céntrica ubicación.

Como parte de la estrategia, han abierto una consulta al público para decidir si la zona mantiene su nombre o lo cambia para seguir adelante, cuyo resultado se conocerá en los próximos días.

Fotografía de una zona de ventas el 2 de marzo de 2018 en el mercado de pescados Tsukiji en Tokio (Japón).
Fotografía de una zona de ventas el 2 de marzo de 2018 en el mercado de pescados Tsukiji en Tokio (Japón). - EFE/FRANCK ROBICHON

Sus angostas callejuelas siguen estos días plagadas de turistas foráneos y nacionales que quieren paladear sushi fresco procedente del mercado o adquirir un pellizco de las 10.000 toneladas de pescado, marisco y productos frescos que allí se mueven diariamente.

Aun así, los efectos del inminente cambio ya son visibles. Algunos comercios y restaurantes del exterior ya han echado el cierre porque están vinculados a profesionales y compañías del mercado interior que se trasladarán, explican desde establecimientos vecinos.

«El mercado siempre se ha adaptado a las necesidades de la época», aseguró en su momento a Efe Naotaro Endo, autor de «Tsukiji Wonderland», un documental que plasma la esencia del lugar.

El nuevo mercado de Toyosu comenzará a operar el 11 de octubre y tiene por delante el reto de calar en visitantes y comerciantes para tratar de convertirse, como lo hiciera Tsukiji, en una auténtica meca de la gastronomía japonesa.