Madcap Coffee

Cómo un pastor y unos monjes descubrieron el café en África

Recorrido del corresponsal de ABC por Etiopía en busca del origen del «producto del cielo»

CORRESPONSAL EN ACCRA Actualizado: Guardar
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Esta es la historia de unas cabras, un pastor y unos monjes.

Esta es la historia, también, de su café de la mañana.

Siglo VI de nuestra era. Un joven pastor abisinio llamado Kaldi descubre extrañado que, después de mascar unas ciertas semillas rojizas, sus cabras se muestran pletóricas de energía. La curiosidad puede finalmente con él y decide probarlas. El efecto es inmediato. Su mente se encuentra en un vigor impropio de horas tan tempranas del día.

Entusiasmado, corre a relatar el descubrimiento a su mujer. Será ella quien le recomiende que lleve este «producto del cielo» a un monasterio cercano.

Tras escuchar sus palabras, eso sí, las simpatías del monje hacia su hallazgo no son las mismas que las propias. Ante lo que califica como un «producto del diablo», el religioso decide lanzar los frutos al fuego. Sin embargo, en apenas minutos, el lugar comienza a llenarse de un dulce aroma. Al menos una decena de monjes comienzan a arremolinarse alrededor de la hoguera, recoger las semillas y guardarlas en un recipiente con agua para mantener así su frescor. Uno de ellos, el más osado, decide probar el líquido hervido.

Cualquiera que visite Etiopía, lo más seguro es que acabe escuchando esta leyenda sobre el origen local del café. Bajo un punto más erudito, la etimología sobre el término no es del todo clara. Mientras algunos autores señalan que su nombre se remonta al reino etíope «Kaffa», otros lo vinculan con la palabra vino (qahwah). De igual modo, pese a que el relato sobre las fuentes del brebaje recorre desde hace siglos Etiopía, el primer registro escrito no se produce hasta 1671, de manos del historiador Faustus Naironi. Incluso, algunas voces retrasan la historia de Kaldi y sus cabras hasta el siglo IX.

Sea o no esta la verdadera procedencia del café tal y como hoy lo conocemos, sí es cierto que esta bebida es una figura capital en Etiopía. En la actualidad, el país africano es el quinto mayor productor del mundo gracias, sobre todo, a la especie Arábica.

Aunque su influencia no se limita al terreno económico, sino también al cultural. La ceremonia de café es parte básica de la idiosincrasia etíope. Desde la la forma del recipiente que lo sirve -cuello estrecho y base esférica-, hasta el número de rondas (tres), nada se deja al azar.

Así que para conocer mejor las claves de este brebaje, he aquí una ruta básica por Etiopía.

Provincia de Kaffa. Localizada al suroeste del país, ninguna visita cafetera puede obviar este lugar. Aquí podrá disfrutar de plantaciones salvajes de la modalidad y que sirven de para cerca de 30 cooperativas locales. En 2010, la Unesco nombró al lugar reserva de la bioesfera.

Bahir Dar y península del Zeghe. Con la cascadas del Nilo Azul separadas apenas a unos kilómetros de las plantaciones, el lugar es uno de los mayores atractivos turísticos del país.

A ello se unen los monasterios del Lago Tana, gran parte de ellos fundados en el siglo XIV, durante el reinado de Amda Tsion.

Región de Sidamo. Al sur del país. La zona da origen a un tipo de café que se bifurca, además, en dos ramas: Yirgachefe y Guji.

Ya con el conocimiento cafetero, podrá posteriormente disfrutar del resto del país. Aquí, sus maravillas.

Vista panorámica del interior del Recinto Real de Gondar/ Foto: Fco. López-Seivane
Vista panorámica del interior del Recinto Real de Gondar/ Foto: Fco. López-Seivane

Gondar. Elevada a más de dos mil metros sobre el nivel del mar, esta ciudad del norte de Etiopía está considerada el Camelot de África. Y la fama se le queda corta. La fortaleza de Fasil Ghebbi, fundada por el emperador Fasilides en el siglo XVII, poco tienen que envidiar a las leyendas artúricas.

Lalibela. Las once iglesias originarias del siglo XIII excavadas en plena montaña provocaron que en 1978 la Unesco nombrara a este lugar patrimonio de la Humanidad.

Montañas Simien. De origen geológico único, estas maravillas naturales se extienden hasta los 4.550 metros (cima Ras Dashen).

A ellos se unen, también, visitas obligadas como la propia capital, Addis Ababa, o la depresión del Danakil, en el triángulo Afar, donde fueron hallados los restos fosilizado de «Lucy», de 3,2 millones de años de antigüedad.