Un viaje por bellas estaciones de tren con historia

Andenes Madrid, Nueva York, Estambul o Bombay donde lo importante no solo es subirse al tren

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Las estaciones de tren son esos lugares donde la nostalgia nos lleva a recordar la alegría de un reencuentro y la tristeza de una despedida. Frente a las frías y modernas líneas de los grandes aeropuertos, el clasicismo de las históricas estaciones de tren evoca en la memoria un antiguo amor, los años de juventud o ese viaje irrepetible en buena compañía. Estos son algunos ejemplos de estaciones de tren en edificios que son, además, obras de arte.

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  1. Estación de Atocha, Madrid

    Inaugurada en 1851 con el nombre de Estación de Mediodía, la estación de Atocha fue la primera de la capital. A finales del siglo XIX, un incendio asoló el edificio principal lo que obligó a su reconstrucción. Bajo la dirección de Alberto de Palacio, colaborador de Gustave Eiffel, se levantó la actual estación de Atocha, con una gran nave de 152 metros de largo de cubierta curvada y fachada de cristal. La estación de Atocha fue reinaugurada en 1892.

    Los nuevos tiempos requirieron unos andenes para los trenes de alta velocidad y se levantó, junto al histórico edificio, uno más moderno de Rafael Moneo obra que se llevó a cabo entre 1985 y 1992 denominado Puerta de Atocha, donde se encuentran los andenes del AVE, trenes regionales y metro de Madrid.

    En la actualidad, el edificio histórico contiene una zona comercial y de ocio para viajeros y un impresionante jardín tropical, de más de 4.000 m2.

  2. Grand Central Terminal, Nueva York

    Películas como Madagascar, El coleccionista de huesos o Los Hombres de negro son solo algunas de los cientos de películas donde aparece esta mítica estación de Nueva York. Fue inaugurada en 1913 sustituyendo a la antigua Grand Central Station. Antes de salir podrás fotografiarte frente al reloj de Tiffany más grande del mundo u observar en silencio el vaivén de las 750.000 personas que pasan por aquí a diario.

  3. Estación de Sirkeci, Estambul

    Construida en 1890, esta exótica y fascinante edificación de estilo art nouveau acogió al legendario Orient Express y sirvió de inspiración para la famosa novela de Agatha Christie. En este símbolo del orientalismo europeo, diseñado por el arquitecto Jachmund, puedes aprovechar para visitar el Museo del Tren con tus seres queridos.

  4. Estación Chhatrapati Shivaji, Bombay

    Declarada Patrimonio Mundial de la Unesco, la estación Chhatrapati Shivaji de Bombay es tan hermosa como caótica. Por aquí pasan nada más y nada menos que tres millones de personas cada día, y de sus 18 plataformas salen 1.250 trenes tanto locales como regionales. Conocida anteriormente como Victoria Terminus, en este edificio de estilo neogótico de la época victoriana verás a muchos saltando del tren antes de que pare.

  5. Estación Central de Amberes, Bélgica

    Gracias a su gran cúpula en forma de media esfera, esta imponente estación revestida en piedra podría confundirse con una catedral. La estructura de 185 metros de largo y 44 metros de altura de hierro y vidrio diseñada por Clemente van Bogaert cuenta con cuatro niveles de altura y un centro

    comercial por el que podrás pasear y hacer tus últimas compras antes de decir adiós.

  6. Gare de Lyon, París

    La Gare París-Lyon es una de las seis grandes estaciones ferroviarias que posee París. Construida siguiendo los planos de François-Alexis Cendrier en 1855. El edificio se caracteriza por su torre del reloj formada por una torre cuadrangular de 67 metros de altura, con un reloj en cada una de sus cuatro caras de 6,5 metros de diámetro, cuyas agujas miden 2,8 metros y 4 metros. Gran parte de la estación está catalogado como Monumento Histórico tras una doble inscripción realizadas en 1975 y 1984.

    Si eres de los que prefieren subir al tren con la tripa llena y el corazón contento, podrás darte un buen festín en Le Train Bleu, el restaurante que alberga la Gare de Lyon. Personajes como Coco Chanel y Salvador Dalí eran asiduos de este restaurante gastronómico de la estación, construida originalmente para la Exposición Universal de París de 1900. Podrás deleitarte con un exquisito steak tartar, un buen vino y una agradable conversación con ese ser querido al que no verás en algún tiempo.