Doce bellos lugares casi desconocidos de la Tierra

Desde una ciudad azul en Marruecos al verde intenso de los bosques canadienses pasando por los glaciares de Alaska

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Viajar por el mundo es uno de los mayores placeres y más para aquellas mentes inquietas que buscan descubrir nuevas culturas, naturaleza o gastronomía. Lejos de la bella París, cosmopolita Londres o siempre sorprendente Nueva York existen rincones del planeta que bien merecen una visita. Desde la ciudad azul de Marruecos al verde intenso de los bosques canadienses, desde un viaje en el tiempo por Matera a las heladas islas Lofoten en el Círculo Polar Ártico, o a las islas menos conocidas y más bellas de México, pasando por los glaciares de Alaska. Hundredrooms.com, el comparador de alojamiento vacacional en España, proporciona doce lugares increíbles para comenzar a planificar el próximo viaje a un destino de sueño.

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  1. Fornalutx, Mallorca, España

    Empezamos por un destino de cosecha propia, ubicado al noroeste de una de las islas más bonitas de España: Mallorca. El pueblo de Fornalutx se encuentra en la parte interior de la isla, en la Serra de Tramuntana. Su tipicidad se relaciona con la estructura de sus edificios, fincas de piedra con los tejados rojos mate y fachadas de antaño. Sus calles de adoquines se dejan invadir por el aroma de naranjos y limones de la plantaciones que rodean el pueblo, regalándole un encanto rural. Es un pueblo de los más bonitos de España y justo por eso no tiene atracciones que visitar: el pueblo mismo es la atracción. Dejarse guiar por las estrechas calles, admirar la arquitectura típica isleña, disfrutar de la paz y de la tranquilidad es algo irrepetible.

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  2. Aeroskobing, Isla de Aero, Dinamarca

    Además de Copenhague, que sin duda merece una visita, el resto de Dinamarca, en su intrigado laberinto de islas y fiordos, esconde muchos tesoros. Uno de ellas es sin duda la Isla de Aero, una pequeña tierra que ha emergido desde el océano y que se caracteriza por su color verde muy típico de las tierras del norte, donde se encuentran pequeños pueblos marineros. Tres son los más importantes de la isla y, entre ellos, Aeroskobing es realmente encantador. Con sus casas coloridas, perfectamente conservadas o rehabilitadas, que no han perdido su estilo original, muy pintoresco, es un lugar imprescindible para visitar al menos una vez en la vida. Tiene, en relación con su tamaño, muchos lugares dónde alojarse ya sea en pequeños hoteles o apartamentos, así mismo también existen una gran cantidad de cafés y restaurantes.

  3. Henningsvaer, Islas Lofoten, Noruega

    Siguiendo más al norte, en Noruega, dirígiéndonos a las pintorescas islas Lofoten, cerca del Círculo Polar Ártico, existe otro pueblo que es de los que nos dejan sin palabras, Henningsvær, conocida a muchos como la Venecia del Norte, es un pequeño pueblo que se compone por un grupo de pequeñas islas separadas por estrictas lenguas de agua con los puertos más importantes de la zona. Lo ideal, para gozar del alma más auténtica de este pueblo, es alojarse en un pequeño hotel marinero o en una típica cabaña roja de pescadores y degustar la riquísima gastronomía local, a base de pescado fresco, que viene capturado todos los días. La comida típica más famosa de Henningsvær es sin duda el «bacalao de invierno», que se pesca entre enero y abril, y que se deja secar con una técnica de conservación muy particular.

  4. Matera, Italia

    Nos movemos hacia al sur, en unos de los países del Mediterráneo con muchos tesoros escondidos, Italia. Matera, ubicada en Basilicata, es una ciudad única que parece no someterse al pasar del tiempo. Los años pasan, pero su conformación no ha cambiado y la vida nunca se ha detenido desde el Paleolítico hasta hoy en día. Pasear por las calles te permite admirar muchas iglesias rupestres y cuevas con pinturas, que se encuentran entre las más antiguas del mundo, además de visitar museos, y participar a festivales, conciertos y rutas. En Matera, tendrás la oportunidad de alojarte en sitios excavados directamente en la toba, evocador e inconfundible, sin tener que renunciar a ningún confort. Un viaje al pasado que se tiene que hacer una vez en la vida.

  5. Gamcheon Culture Village, Busan, Corea del Sur

    Dirigiéndonos rumbo a Asia Oriental, otro destino imperdible es Busan, segunda ciudad más grande y poblada de Corea del Sur después de su capital, Seúl. Busan es una metrópolis vibrante, llena de estímulos urbanos, de movida, de atracciones y con unas playas blancas coronadas por montañas verdes que hacen único a este escenario medio salvaje, medio urbano. De toda la ciudad, los más impresionante es el Gamcheon Culture Village, un barrio enclavado en el lado de una colina, cuya peculiaridad radica en el hecho de que las casas están pintadas hasta los techos de vivos colores y hermosos murales. Tómate un dia entero para explorar cada rincón, perderte en sus callejuelas y encontrar las esquinas más características. Una vez escalado los estrechos callejones y llegado a la cima de la colina, es obligación sentarse y disfrutar de la vista de estas coloridas casas, una hermosa vista para disfrutar preferiblemente por la mañana cuando el sol resalta los colores o al atardecer, cuando el sol se refleja en el mar al fondo.

  6. Lalibela, Etiopía

    Otro destino imprescindible para viajar en el tiempo es, sin ninguna duda, Lalibela, una de las grandes ciudades santas de Etiopía. Lalibela conserva una colección de iglesias monolíticas excavadas directamente en la piedra que son únicas y sorprendentes, conectadas entre ellas por túneles y pasadizos, cuyo conjunto coge el nombre de Bet Mariam. Son once iglesias, todas diferentes, tanto en tamaño, en cuanto a estilo y arquitectura rodeadas de montañas y valles verdes. La ciudad en si no es muy grande, sin embargo merece una visita el animado mercado semanal en dónde se pueden encontrar utensilios hechos de cerámica y terracota rústica así como el casco antiguo de la ciudad, en el que podréis probar el injera, una tipología de pan típico que se utiliza para acompañar platos de verduras y guisos de carne. Este pan es colocado en su superficie para favorecer que los líquidos puedan ser recogidos y absorbidos por el mismo pan.

  7. Holbox, México

    Desde África damos un salto hacia a México, pasando del color rojo opaco de la terracota a los colores vivos de la ciudad de Holbox. En la península de Yucatán se encuentra esta isla tropical de arena blanca y mar transparente como el cristal. Además de las playas de sueños, en las que muchos practican yoga al atardecer, el ambiente de costa regala a los turistas que pasean por las calles del centro del pueblo la posibilidad de andar descalzo sin ningún problema, costumbre típica de los lugareños. Pasear admirando los numerosísimos murales que representan rostros mexicanos, mujeres, barcos, sirenas y peces pintados en las paredes de los edificios, convierte el paseo en todavía más atractivo. La isla tiene una gran belleza y multitud de lugares para practicar el ecoturismo. Entre sus atractivos naturales es posible admirar la enorme variedad de flora y fauna que rodea Holbox, disfrutando de su clima temperado todo el año.

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  8. Chefchaouen, Marruecos

    Otra ciudad imprescindible para los amantes de los olores es seguramente Chefchaouen, en Marruecos, conocida como «la ciudad azul». Situada en las montañas Rif, su distintivo azul fue pintado por refugiados judíos y moriscos que, en la década de 1930, fueron expulsados de España y que en este enclave medio montañoso crearon su preciosa y encantadora medina que se ha mantenido intacta como lo era entonces. Una joya de cobalto en la que perderse no es más que un placer. Además de su color tan único, la ciudad ofrece mucho más que ver. La plaza Uta al-Hammam, que es la más importante de la ciudad está llena de restaurantes y cafeterías en las que tomar el tradicional té con menta. La gran mezquita y la Kasbah una gran fortaleza medieval cerrada por alto muros que no puedes dejar de visitar. Aunque sea solo por un dia, o por hacerse una foto, Chefchaouen es un destino que no puedes perderte.

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  9. Juneau, Alaska, EE.UU.

    Desde el calor de África hacia el frío glacial de Alaska, desde una tonalidad de azul a la otra. Nuestra próxima etapa es Juneau, capital del estado de Alaska, una de las ciudades más visitadas de país. Se posiciona entre dos montañas y un canal que se caracteriza por su casco antiguo en el que viven juntos a edificios modernos, pintorescas casas que se remontan a los primeros años de vida de la ciudad cuando se nutría de las minas de oro. Sin embargo, la atracción principal de este lugar es el glaciar Mendenhall que alberga varias exhibiciones de glaciología, un gran mapa en relieve del campo de hielo, un observatorio con telescopios y un teatro. En un día soleado es hermoso, con cielos azules y montañas nevadas en el fondo. En una tarde nublada y lluviosa, puede ser aún más impresionante, ya que el hielo cambia a tonos de azul profundo.

  10. Tofino, Canadá

    Un poquito más al sur, en Canadá, encontramos Tofino, un pequeño distrito en la isla de Vancouver, considerada como la capital canadiense del surf. De hecho, son cada vez más los aficionados a este deporte que cruzan el océano para coger olas y disfrutar de este lugar junto a su tabla de surf. Este lugar no se destaca solo por sus playas, si no también por sus tierras llenas de historia y magia. Los territorios alrededor de la ciudad se caracterizan por bosques húmedos por los que Tofino fue nombrada Reserva de la Biosfera por la Unesco. Su ecosistema es único en toda la zona canadiense de British Columbia, así como zonas de los primeros nativos de una comunidad indígena, los Nuu-chah-nulth. Si tu naturaleza es salvaje e indomable, si te gusta la vida silvestre al aire libre, Tofino es el destino en el que tienes que ir por lo menos una vez en la vida.

  11. Portland, Maine EE.UU.

    Portland, en Oregón, es una de las capitales de la escena hipster estadounidense, en la que se organizan una gran cantidad de eventos artísticos, teatrales y musicales, pero aquí preferimos hablar de la otra Portland, en la costa este, la que se ubica en el estado del Maine. El símbolo de esta ciudad es un ave fénix, en representación de las numerosas veces en que la ciudad ha sido reconstruida, como consecuencias de incendios y guerras. No obstante, cada reconstrucción no ha alterado el alma de esta ciudad de pescadores y comerciantes. Portland es una renovada capital americana cuya base económica es producción de langostas y de ostras que se sirven frescas, recién capturadas por las olas del Océano Atlántico, acompañadas con vino o cerveza local. Si lo que buscas es ver la otra cara de los EE.UU., la cara menos turística y más auténtica, esta ciudad te asombrará.

  12. Mandalay, Myanmar (Birmania)

    Última etapa de nuestro recorrido pero no por ello menos importante. Entre los destinos más espectaculares del globo es Mandalay, última capital del Reino de Birmania y hoy en dia segunda ciudad más poblada de Myanmar. La ciudad es un tesoro de templos, monasterios y con más de 700 pagodas que merecen una visita. Entre todas, las más llamativas son la pagoda de Myatheindan, y la de Shwedagon. Además de eso, el Palacio Real de Mandalay, con su colosal tamaño, el Puente de U Ben, el puente de tecas más largo del mundo y el Mandalay Hill, en dónde disfrutar de las mejores vistas de la ciudad, son paradas imprescindibles. Es más, no podrás abandonar este mágico lugar sin haber asistido por lo menos una vez a un típico espectáculo de marionetas, cerca del Palacio Real. Una actividad interesante que muestra un extracto de la cultura, de la religión y de la historia de este país.