Cuatro misteriosas islas nacidas por erupciones volcánicas

Explosiones de volcanes submarinos forman nuevas islas que permanecen en la superficie por cientos de años

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La naturaleza tiene vida propia y al igual que cada día surgen nuevas especies animales o vegetales, la corteza terrestre también da señales de vida en forma de erupciones volcánicas dando lugar a nuevas islas. Algunas con una corta existencia mientras que otras permanecen en la superficie por cientos de años.

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  1. Islas Jadid y Sholan, Yemen

    En 2011, una explosión volcánica subacuática en el Mar Rojo dio lugar a una nueva isla en el archipiélago de Zubair, una pequeña cadena de islas volcánicas entre África y la Península Arábiga que actualmente pertenece a Yemen. A este pequeña isla la llamaron Sholan. En 2013, otra isla llamada Jadid surgió cerca tras una erupción de 54 días. Ambas islas se han reducido debido a la erosión de las olas y los elementos pero los expertos aseguran que podrían durar cientos de años.

    Según un informe de Scientific American, el Mar Rojo es una zona de gran actividad sísmica y volcánica.

  2. Hunga Tonga-Hunga Ha'apai, Pacífico Sur

    En diciembre de 2015, el volcán Hunga Tonga-Hunga, situado unos 30 kilómetros al sureste de Fonuafo ou, una isla que forma parte de la nación de Tonga, entró en erupción por segunda vez en cinco años, formando una nueva superficie de tierra emergida entre dos islas anteriormente formadas por el mismo volcán. Inicialmente, las previsiones estimaban que la isla desaparecería al cabo de unos meses. Sin embargo, un estudio de la NASA afirma que su existencia podría prolongarse entre seis y treinta años.

    La isla es objeto de estudio por parte de la NASA, ya que considera que su desarrollo podría ser similar a los procesos geológicos que habrían sucedido en el planeta Marte.​ Además, la isla es una oportunidad para investigar los ciclos de la vida en espacios recién creados, de forma que pueda ayudar a identificar lugares donde buscar vida en Marte.​

  3. Nishinoshima, Japón

    La historia de Nishinoshima, una isla volcánica situada a unos 940 km, al sur-sureste de Tokio, puede dividirse en dos etapas: antes de 1974 y después de dicha fecha.

    Hasta hace algo más de 40 años este pedazo de tierra, que forma parte del arco de las Islas Volcánicas, era una pequeña isla verde y tranquila cuya última erupción se fechaba 10.000 años antes. La isla era simplemente la punta de un volcán submarino a unos 3.000 metros de altura y 30 km de ancho en la base.

    Potentes erupciones en 1974 crearon una nueva sección de la isla. Nuevas explosiones en 2013 ampliaron aún más la isla y atrajo la atención mundial. Se formó un cono volcánico , que se elevó a una altura estimada de 142 metros en julio de 2016. Las erupciones cesaron en noviembre de 2015, aunque continuaron las emisiones de gases volcánicos durante varios meses. En abril de 2017, se informaron de nuevas erupciones en la isla.

    La isla tiene aproximadamente 2.7 km² de tamaño y evidencia el regreso de varias plantas y especies animales.

  4. Surtsey, en Islandia

    La isla volcánica de Surtsey, en Islandia, se formó tras una erupción que comenzó a 130 metros bajo el nivel del mar y alcanzó la superficie el 14 de noviembre de 1963. Más de tres años de actividad volcánica -hasta el 5 de junio de 1967- fue la responsable de la formación de una isla con un tamaño de 2,7 km cuadrados aunque la erosión de las olas ha causado que la isla disminuya en tamaño. La última medición conocida fue en 2012 y se calculó que su superficie se había reducido a los 1,3 km cuadrados. Se estima que Surtsey permanecerá sobre el nivel del mar, al menos, otros 100 años. En 1965, fue declarada reserva natural para el estudio de la sucesión ecológica, plantas, insectos, aves, focas y otras formas de vida que se establecieron en la isla.

    Los respiraderos submarinos que produjeron Surtsey son parte del sistema volcánico submarino Vestmannaeyjar, que forma parte de la fisura del fondo del mar llamada Ridge Mid-Atlantic . Vestmannaeyjar también produjo la famosa erupción de Eldfell en la isla de Heimaeyen 1973. La erupción que creó Surtsey también creó algunas otras pequeñas islas a lo largo de esta cadena volcánica, como Jólnir y otros picos sin nombre. La mayoría de estos se erosionaron con bastante rapidez.