Once tesoros de Berlín que nunca se olvidan
La cúpula del Reichstag fue diseñada por Norman Foster - wolfgang scholvien

Once tesoros de Berlín que nunca se olvidan

Recorrido a fondo por la capital de Alemania, la ciudad de moda en Europa, donde se juega la final de la Champions League

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Recorrido a fondo por la capital de Alemania, la ciudad de moda en Europa, donde se juega la final de la Champions League

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  1. La cúpula del Reichstag

    La cúpula del Reichstag fue diseñada por Norman Foster
    La cúpula del Reichstag fue diseñada por Norman Foster - wolfgang scholvien

    Además de reseguir la antigua huella del muro que separó Berlín durante décadas, una de las mejores formas de hacerse una idea de en qué consiste la nueva Alemania unida [en 2015 se celebra el 25 aniversario de la reunificación] y la confianza del país en sí mismo es visitar el viejo edificio del Reichstag, el Parlamento, y sobre todo la cúpula transparente diseñada por el arquitecto británico Norman Foster. Ingeniería y arquitectura se dan la mano para lanzar un mensaje político de fe en el progreso. Se trata de una cúpula transparente sobre el Parlamento con una rampa de subida y otra de bajada que domina el perfil berlinés, con sus edificion emblemáticos, el río Spree y el Tiergarten, el principal parque de la ciudad, con su cambiante máscara estacional, el termómetro vegetal de la ciudad. La terraza y sobre todo la cafetería/bar permiten reponer fuerzas democráticas para repasar la asendereada historia del siglo XX europeo y las culpas y triunfos de Alemania.

    Más información: Turismo de Alemania.

  2. Checkpoint Charlie

    Checkpoint Charlie, Friedrichstrasse
    Checkpoint Charlie, Friedrichstrasse - visitBerlin. Foto: Günter Steffen

    Volver al mejor John le Carré, al de «El topo» y «El espía que surgió del frío», es una de las mejores maneras de pasar el tiempo y de refrescarse cuando el calor del estío arrecia. También es un excelente compañero de viaje cuando el destino es Berlín. Convertido ahora en un cruce de caminos eminentemente turístico, Checkpoint Charlie fue uno de los lugares de fricción directa de la guerra fría entre soviéticos y estadounidenses. Se podían mirar a los ojos (mejor con prismáticos) y apuntar sus armas (mejor con mira telescópica). Cruzar por ese desfiladero en tiempos del Muro era como hacer de extra en una película de la posguerra. Ahora, el pequeño y algo caótico museo aledaño contiene sin embargo vestigios curiosos y sobre todo fotografías y documentales que son un buen periscopio sobre el mar del pasado.

    Más información: Turismo de Alemania.

  3. El búnker del arte moderno

    Espectacular búnker en el que se guarda una gran colección de arte de vanguardia
    Espectacular búnker en el que se guarda una gran colección de arte de vanguardia

    Antiguo búnker de los tiempos infames de la Alemania hitleriana, imposible de desmantelar sin destruir las manzanas que lo circundan, ha pasado por varias etapas (almacén de fruta tropical, antro de música tecno y fiestas fetichistas, espacio teatral...) hasta acabar en manos del matrimonio Boros, que además de instalar su residencia en el ático del formidable baluarte atesora su impresionante colección de arte de vanguardia, con piezas creadas desde el año 1990 hasta la actualidad. Es preciso concertar la visita con antelación, pero será una de esas experiencias entre la historia y el arte que se instalarán en la memoria del viajero.

    Más información: Turismo de Alemania.

  4. El laberinto en homenaje a los judíos asesinados

    Detalle de la escultura creada por Peter Eisenman en Berlín como homenaje a los judíos asesinados
    Detalle de la escultura creada por Peter Eisenman en Berlín como homenaje a los judíos asesinados

    Parece el parque infantil de un psicópata. O el laberinto del rey Minos de nuestra era. Muchos lo toman como un juego, pero basta con perderse, a ser posible a solas, entre los cubos de cemento a un tiro de piedra de la Puerta de Brandeburgo para experimentar un raro desasosiego. Pocas esculturas contemporáneas han logrado integrarse en la memoria y en la vida de una ciudad como la que Peter Eisenman concibó para homenajear desde la antigua capital del III Reich a los millones de judíos asesinados. Una escultura habitable y transitable, monumental y al mismo tiempo de escala humana, sobria y eficaz. Un recorrido a completar con el Museo Judío, una visita también obligada para quien no quiera dejar de recordar.

    Más información: Turismo de Alemania.

  5. El centro comercial Bikini

    El Bikini Berlín, cuando cae la noche
    El Bikini Berlín, cuando cae la noche

    En Berlín hay que callejear, recorrer paso a paso avenidas como la Kufürstendamm (Ku'damm para los nativos) o Unter den Linden (la avenida bajo los tilos), para palpar las capas de una ciudad que aspira a convertirse en faro cultural europeo. Tiene condiciones. El comercio forma parte del alma de una ciudad reconstruida en gran parte tras las devastaciones de la guerra. El Bikini Building(así llamado porque entremedias había toda una planta vacía, hueca, contemplativa) pretende ser un nuevo concepto de centro comercial, que se parece ya a muchos otros. Pero su emplazamiento, entre el siempre atractivo Zoo Garten (el zoológico) y la Memorial Church (reconstruida a medias como recordatorio), y al lado del European Center (comercios con aroma de los setenta), puede muy bien servir para satisfacer las ansias de consumo a las que es necesario sustraerse, pero no del todo.

    Más información: Turismo de Alemania.

  6. Berlin Alexanderplatz

    Björn Hänssler

    Cada berlinés, como cada visitante, tiene en la memoria y en el deseo el mapa de «su» ciudad. Para los amantes de la literatura, «Berlin Alexanderplatz» es la obra cumbre del escritor Alfred Döblin, un fresco histórico-político que le sirvió para brindar tal vez su particular homenaje al «Ulises» de James Joyce y a su ciudad (hay una notable versión en imágenes, una miniserie de televisión dirigida nada menos que por Rainer Werner Fassbinder). Aunque carece del duro encanto del pasado, cuando era el corazón laico de la antigua capital de la Alemania Democrática (la más que paradójica DDR), aquí es posible rememorar algunos de los fantasmas del stalinismo.

    Más información: Turismo de Alemania.

  7. El teatro Berliner Ensemble

    Teatro, cabaret y Berlín parecen palabras sinómimas. Si en tiempos del muro era obligado cruzar «al otro lado» para saborear el legado de Bertolt Brecht en el teatro levantado a su medida, el Berliner Ensemble de la nueva ciudad unificada es visita gratificante para los amantes de un arte al que Alemania dedica dinero y talento a manos llenas.

    Más información: Turismo de Alemania.

  8. Nefertari en la isla de los museos

    Una imagen de la isla de los museos
    Una imagen de la isla de los museos - Wolfgang Scholvien

    Nefertiti para los libros de texto de hace años, Nefertari para el José Luis Sampedro de «Octubre, octubre», su novela más ambiciosa. Hay muchos motivos para ir y luego volver a la flamante capital de la Alemania unida. La llamadaIsla de los Museos no es el menor de ellos. Con los estragos que ahora mismo están cometiendo los iconoclastas del Estado Islámico en los territorios que ocupan entre Siria e Irak, los que pusieron a salvo joyas de aquella región fundacional del mundo en museos europeos acaso vean ahora su codicia artística reconocida. El Neues Museum, reformado en 2009, acoge, entre muchas otras maravillas dignas de perder tardes enteras, el museo egipcio, con una admirable colección de papiros y por supuesto esa Nefertit/Nefertari, una reina digna de un viaje a la belleza inmarcesible.

    Más información: Turismo de Alemania.

  9. Berghain, la discoteca por antonomasia

    El imponente exterior de este templo de la música electrónica
    El imponente exterior de este templo de la música electrónica

    Me faltaron horas, y voluntad, en mi último viaje a Berlín (con motivo del 25º aniversario de la caída del Muro) para tentar la suerte y vencer el filtro para entrar en la gran catedral de la música tecno berlinesa, alemana, europea y mundial. Con todas las cautelas para preservar lo que allí se vive durante jornadas sin fin, ingresar en Berghain es una manera de animarse a perder la noción del tiempo. Mientras hay quien preferirá probar surte en el Café Liebling (Raumerstrasse 36A), a ver si por causalidad coincide con el filósofo coreano Byung Chul-Han), quien consiga entrar en el templo tecno podrá disfrutar de maratones de dj's en sesiones que, como relata el New York Times, se prolongan durante todo el fin de semana hasta el atardecer del lunes, y siempre en penumbra.

    Más información: Turismo de Alemania.

  10. Una cárcel de la Stasi

    Recorrido por una antigua cárcel de la Stasi
    Recorrido por una antigua cárcel de la Stasi

    Por si no fuera bastante el viaje a los infiernos que mostraron películas tan elocuentes como «La vida de los otros» resulta de lo más ilustrativo visitar la principal cárcel que la Stasi, la implacable policía política del régimen socialista implantado en la Alemania del Este bajo la sombra de acero moscovita, levantó en Berlín. Si además se tiene la suerte de que en el viaje a las sombrías celdas y al pasado su guía sea la española Jessica Alcázar, miel sobre hojuelas (aunque en este caso sería mejor decir horror sobre hojuelas). La prisión, un gran complejo de espionaje y represión, situado en el distrito berlinés de Hohenschönhausen, era un lugar inexistente, un espacio prohibido. Allí se hacía desaparecer durante meses a los disidentes y otros ciudadanos dignos de sospecha para reeducarlos en la fe socialista.

    Más información: Turismo de Alemania.

  11. Augustrasse y la Ehemalige Jüdische Mädchenschule

    La Ehemalige Jüdische Mädchenschule fue la primera escuela de niñas en Berlín. Hoy es un espacio para el arte y la gastronomía. En la foto, el restaurante Pauly Saal
    La Ehemalige Jüdische Mädchenschule fue la primera escuela de niñas en Berlín. Hoy es un espacio para el arte y la gastronomía. En la foto, el restaurante Pauly Saal

    Aparte de estudiar la historia de Europa y el papel de Berlín a lo largo del siglo XX, y de leer novelas como «La Torre», de Uwe Tellkamp, la mejor manera de descubrir Berlín es siguiendo las lecciones de escritores como Walter Benjamin o Charles Baudelaire: convirtiéndonos en «voyeurs». Observadores del mundo. Dejarse arrastrar por la intuición, por las emociones, por los ecos y las voces que toda ciudad encierra. Son muchas las que han configurado, como capas de sonido, como estratos de historia, la ciudad de Berlín. Contruida por el arquitecto judío Alexander Beer bajo los auspicios de la Neue Sachlichkeit (Nueva Objetividad), la primera escuela de niñas de Berlín fue levantada en el barrio de Mitte en 1835. Tras muchas vicisitudes es hoy uno de esos espacios donde el arte y el comercio se han casado de forma más fecunda o, como señalan sus promotores, donde historia y gastronomía se entienden mejor. Una forma espléndida de comenzar a leer el palimpsesto berlinés.

    Más información: Turismo de Alemania.