Curva de la montaña rusa «Inferno», en Terra Mítica
Curva de la montaña rusa «Inferno», en Terra Mítica - efe

Montañas rusas: qué hacen los parques de atracciones para que estemos seguros

¿Qué revisiones se hacen? ¿Quién puede subir y quién no? Tras el accidente de Terra Mítica, examinamos cómo se controla la seguridad de los parques temáticos

Actualizado:

Los parques de atracciones viven de la adrenalina, de la diversión, de la pasión de una tribu de fans de las montañas rusas capaz de recorrer miles de kilómetros para probar la última novedad. Los grandes parques de atracciones del mundo son lugares generalmente seguros, con pocos accidentes, aunque, cuando ocurren, como estos días en Terra Mítica (mortal) o en California (sin consecuencias graves), los usuarios se preguntan qué tipo de controles pasan, qué normas de seguridad se siguen.

La Asociación Española de Parques de Atracciones y Temáticos, AEPA, formada por 10 parques entre los que se encuentran Port Aventura, Parque Warner, Terra Mítica o los veteranos Parque de Atracciones de Madrid, Isla Mágica o Tibidabo, entre otros, calcula que reciben una visita de 12 millones de personas al año, que utilizan de media nueve atracciones durante su visita. Es decir, casi 100 millones de viajes se realizan anualmente en las más de 250 atracciones de esta decena de parques. Esas cifras muestran la importancia de este sector de ocio.

Hay que tener en cuenta que los Parques de Atracciones poco tienen que ver con las ferias, ya que las atracciones no se montan y desmontan con frecuencia para cambiarlas de lugar; sino que en su llegada al parque reciben un emplazamiento en el que se mantendrán hasta el fin de uso. Por tanto, un fallo en una máquina no puede achacarse a un descuido durante su montaje, ya que, como veremos, el proceso está vigiliado y coordinado de principio a fin.

Vigilancia exhaustiva desde la fábrica

La seguridad de las atracciones mecánicas de los Parques españoles está supeditada desde el 1 de diciembre de 2006 a la Unión Europea, que elaboró una norma específica para su regulación.

Aun así, antes de que se dispusiera esta normativa, el Comité de Seguridad de AEPA elaboró una «Guía para una Práctica Segura» que afectaba a todos y cada uno de los parques que forman la asociación. Una autorregulación transitoria que incluso fue distinguida por la Asociación Mundial de Parques.

Por tanto, la seguridad ha sido siempre un tema fundamental en cada uno de los parques de atracciones españoles, que vigilan con lupa cada aspecto de las máquinas que quieren adquirir. Por ello, es frecuente la compra de máquinas probadas previamente en otros parques europeos, y no prototipos «sin historia».

De hecho, los parques suelen seguir una línea común a la hora de adquirir sus atracciones. Por ejemplo, se puede encontrar la montaña rusa «Inferno», en la que ha sucedido el trágico suceso de Terra Mítica, en Helsinki, Estocolmo y California. Esta atracción creada por Intamin Worldwide bajo el nombre genérico de «Zac Spin», ha sido bautizada de diferentes formas en cada país. Estos días todas han sido clausuradas de forma preventiva, hasta que se sepa qué fallo en «Inferno».

Inspecciones durante la instalación

Una vez instalada en el parque correspondiente, el equipo técnico de mantenimiento y operación lleva a cabo varios controles de la atracción, realizando una inspección eléctrica, centrada en equipos de seguridad y pruebas funcionales como las paradas de emergencia; otra revisión mecánica, en la que se vigilan aquellas partes relacionadas con la seguridad y se llevan a cabo las pruebas de aceleración; y una tercera inspección de entornos, en la que se controlan tanto las zonas de entrada y salida como el personal necesario, además de revisar la información sobre restricciones de altura que envía el fabricante en el manual de uso.

[Relacionado: la primera prueba con personas del tobogán de agua más alto del mundo]

En algunas de esas pruebas se colocan sacos u otros elementos que simulan el peso de los pasajeros, para confirmar la falta de errores. Unas pruebas que serán verificadas posteriormente por una Entidad independiente de Control e Inspección (OCA) homologada por la Administración.

Si todo funciona correctamente y no entraña riesgos para los usuarios, se permite por fin el uso de la máquina.

Seguimiento y mantemiento diario

Cada día, las atracciones se someten a revisiones previas a la hora de apertura del parque, para garantizar su buen funcionamiento. Si se deteca el más mínimo error, aunque a priori no entrañe riesgo alguno para los visitantes, la atracción permanece cerrada mientras los técnicos realizan las labores necesarias para solucionar el desperfecto. Por eso, no es tan raro observar durante una jornada de diversión en cualquier parque cómo los vagones de la montaña rusa realizan un viaje sin pasajeros.

Altura y peso

Pero, además, el personal de la atracción vigila que los usuarios cumplan unos requisitos mínimos, especialmente de altura y vestuario. En muchas atracciones no permiten subir con chanclas o un calzado suelto, tampoco con gafas o pendientes largos. Así mismo, las atracciones más fuertes exigen una altura mínima a los viajeros, e incluso en algunas existe una altura máxima.

La principal medida de seguridad dentro de los vagones son los arneses, que protegen a los pasajeros de sufrir el minimo daño. Funcionan también como un control de los pasajeros, al menos en lo que se refiere a su peso.

Y es que si en la entrada a todas las atracciones podemos encontrar una señal que marca la altura adecuada; no hay un control del peso de los usuarios.

Sin embargo, el hecho de que no exista un peso máximo o mínimo para disfrutar de una montaña rusa, eso no significa que cualquier persona que sufra sobrepeso pueda subir al vagón. Si la corpulencia del pasajero impide que el arnés se cierre completamente, deberá bajarse de la máquina de forma inmediata. No solo porque su seguridad peligre, sino porque ninguna atracción puede arrancar sin que todos los arneses estén correctamente atados.

De hecho, la apertura y el cierre de los arneses marcan el inicio o fin de una atracción. El sistema de seguridad impide la apertura de los mismos cuando los vagones están circulando; y si se detecta cualquier incidencia en ellos se bloquea el funcionamiento de la máquina para evitar heridos. Es decir, los arneses solo se pueden abrir cuando la atracción está parada.

Al ser el verano la temporada estrella, durante el invierno los parques de atracciones aprovechan para realizar una revisión a fondo de sus instalaciones. Los técnicos desmontan una a una las máquinas en busca de grietas o materiales desgastados, para duarnte esos meses de baja afluencia cambiar las piezas dañadas.

España, líder en adrenalina

Actualmente, en España están dos de las atracciones más altas de toda Europa, atrayendo a los amantes de la adrenalina de todos los rincones del continente.

En PortAventura se encuentra Shambhala, la montaña rusa más alta de Europa con 76 metros de altura. Inagurada el 12 de mayo de 2012, la altura mínima permitida son los 1,40 metros y, al contrario que el Dragon Khan, la montaña rusa más conocida del parque y con la que se llega a cruzar hasta 4 veces en todo su recorrido, no tiene una altura máxima.

Esta atracción tiene también el récord de la caída más alta de Europa con 78 metros, ya que entra hasta 2 metros bajo el suelo. Alcanza los 135m/h, tardando 3 minutos en recorrer los 1650 metros de pista. Una experiencia única.

Por su parte, en el Parque Warner de Madrid está La Torre de Enigma, la «lanzadera» más alta de Europa gracias a sus 115 metros, lo que la coloca también en la segunda más alta del mundo, por detrás de Zumanjaro, inaugurada estos días en el parque Six Flags, de Nueva Jersey, Estados Unidos.

Esta torre de caída te eleva hasta disfrutar de una visión panorámica única de Madrid, para en el momento menos esperado soltar los vagones y alcanzar los 120km/h durante su bajada.

¿La mano en el fuego?