La experiencia de cruzar el canal es de lo más original
La experiencia de cruzar el canal es de lo más original - thomas guignard

El lugar donde se puede caminar sobre o bajo el agua, según se mire

El Puente de Moisés de Halsteren, en Holanda, logra un efecto óptico único al separar dos masas de agua

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No es casualidad que se le bautizara como el Puente de Moisés. Partiendo literalmente las aguas en dos, no ha sido este personaje bíblico el que ha conseguido dividir un canal de la localidad holandesa de Halsteren, sino el estudio de arquitectura RO&AD Architecten.

El objetivo de tan singular arquitectura fue unir las dos orillas que quedan separadas por una masa de agua que rodea la fortaleza Fort de Roovere, del siglo XVII. Por ello, resultaba primordial que la obra no rompiera el precioso paisaje lleno de vegetación en el que se debía instalar.

Los artífices del Puente de Moisés tuvieron claro que la mejor idea era trazar una pasarela bajo el nivel del agua para que los elementos encajaran en una materialización perfecta y el material elegido para su construcción fue–como no podía ser de otra manera estando rodeado de verde y de frondosos árboles–, la madera.

Una madera de Accoya que, tras un tratamiento especial, impermeabiliza el puente y lo protege frente al desgaste que sobre él ejerce la corriente, además de salvaguardarle de hongos que hubieran reducido su vida útil en muchos años.

Desde lejos, el efecto óptico es único. Desde cerca, una experiencia inolvidable que hará que puedas presumir de haber caminado sobre o bajo las aguas, según prefieras contarlo.