Protagonistas de la Transición en Castilla-La Mancha

Un libro recopila 185 biografías con un perfil político y humano de la clase política que vió nacer esta región

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José Antonio Castellanos López, profesor de de Historia Contemporánea en la UCLM en Ciudad Real, había hecho ya importantes aproximaciones a la historia contemporánea de Castilla-La Mancha, en general y de Ciudad Real, en particular. Ahora nos ofrece un muy completo diccionario biográfico de diputados (nacionales y provinciales) elegidos durante las tres legislaturas claves de la transición política española: 1977, 1979 y 1982.

«El trabajo que presentamos es una muestra de la vitalidad de la historiografía española y su interés por los tiempos más recientes. En este caso el profesor José Antonio Castellanos López analiza la construcción de la comunidad de Castilla-La Mancha. En sus palabras, nos aproxima al proceso de “hacer región”. Su investigación desarrolla el análisis social de la política a través de sus protagonistas, tomando una opción metodológica, el estudio biográfico y prosopográfico, que le sitúa en las corrientes actuales de los estudios históricos y en el interés de la sociedad por la vida de las personas». Esto dice en el prólogo del libro Mikel Urquijo Goitia, catedrático de Historia Contemporánea de la Universidad del País Vasco, quien culmina dicho texto con estas palabras: «En este caso el autor realiza este estudio partiendo de un ingente trabajo biográfico, que le facilita el material para el análisis propuesto, la construcción de la comunidad de Castilla-La Mancha, para el proceso de creación de la “región”, a partir de las provincias preexistentes. No hablamos, pues, de un estudio improvisado, sino que nos enfrentamos a una obra elaborada a partir de unas premisas metodológicas sólidas y maduradas con rigor, que se ubican en las corrientes historiográficas internacionales actuales, interesadas por la biografía y la prosopografía, que sin duda ofrece una vía de análisis de nuestra sociedad y de la política que tiene en cuenta la complejidad de los actores, como agentes fundamentales del cambio y de las transformaciones sociales».

El libro que ahora comentamos se estructura en tres partes. Las 60 primeras páginas están dedicadas al análisis de los procesos electorales de 1977, 1979 y 1982 (el periodo acotado); a comentar el modelo de biografías que ha presentado para los políticos analizados, y a una descripción de las fuentes utilizadas.

Las 700 páginas siguientes las ocupan las 185 biografías seleccionadas (90 representantes nacionales al Congreso o al Senado; y 95 diputados provinciales) y hay un capítulo final de conclusiones que incluyen el perfil humano y político de la clase política analizada, y unas conclusiones globales de todo el estudio anterior.

Vamos a destacar algunas de estas conclusiones:

La primera variable que analiza el autor, y ciertamente es muy significativo, es la del sexo de los diputados: de 185 políticos sólo 7 son mujeres (un 3,8% del total); exigua cifra, si bien hay que recordar que los años analizados son de 1977 a 1982. Las políticas de no discriminación vendrían bastante después.

En cuanto a la edad, la cifra media de los biografiados (al ser elegidos diputados) se sitúa en 42 años, si bien oscila entre los 22 años de la más joven (una mujer) y los 68 del mayor de ellos (en este caso el toledano Manuel Díaz Marta). De los 185 incluidos, 67 han fallecido ya cuando este libro aparece.

En cuanto a su procedencia geográfica, tres de cada cuatro nacieron en Castilla-La Mancha y uno de cada cuatro lo hicieron fuera de las 5 provincias que hoy conforman nuestra región. Entre estos últimos nos encontramos con algunos nombres destacados, como por ejemplo los de Manuel Cantarero del Castillo, Rafael Arias-Salgado, Gregorio Peces-Barba del Brío, Leopoldo Torres Boursault, F. Javier Rupérez, Miguel Ángel Martínez o Antonio Fernández-Galiano, que fue el primer presidente del ente preautonómico de Castilla-La Mancha.

En lo que se refiere a la formación académica de los diputados, un 70% (aproximadamente) tenía titulación superior; un 15% estudios secundarios y un porcentaje similar sólo cursó estudios primarios. Entre los universitarios, las profesiones más repetidas son Derecho (un 36%) Medicina (un 135), Letras (un 9%) o ingeniero agrónomo (un 6,5%). Un 13% del total de diputados eran funcionaros públicos; un 11% empresarios; sólo aparece un 8,8% de trabajadores (tanto cualificados como no cualificados, dato muy revelador del escaso acceso de este sector social a la clase política).

El autor dedica también un apartado a analizar lo que llama «tramas familiares», en el que refleja las vinculaciones (anteriores o posteriores) de algunos de los diputados aquí reseñados. Sin entrar en detalles (porque la extensión de esta reseña no lo permite), aparecen aquí citados casos como los de José Bono, Rafael Arias Salgado, Javier Irízar, Javier Paulino, Carlos Calatayud, Licinio de la Fuente, Luis de Grandes, José María Bris, Fernando Chueca, Miguel Ángel Martínez, etc. con referencias a padres, hermanos u otros familiares (ascendientes o descendientes) que también estuvieron en la arena política.