Rafael Ramírez de Arellano, el segundo por la izquierda sentado, fue el primer director de la Academia. En la imagen
Rafael Ramírez de Arellano, el segundo por la izquierda sentado, fue el primer director de la Academia. En la imagen - archivo aBC
el 31 de diciembre deberá entregar la llave

La Academia de Bellas Artes de Toledo dejará su sede tras 97 años

Busca una nueva instalación para trasladar su biblioteca y obras de arte, porque la propiedad del inmueble no renueva el contrato de alquiler

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Después de 97 años en la Casa de Mesa, la Academia de Bellas Artes y Ciencias Históricas de Toledo tendrá que entregar la llave de su sede el 31 de diciembre por la finalización del contrato de arrendamiento. No es ninguna broma, aunque hoy es el Día de los Inocentes. La familia propietaria del inmueble comunicó su decisión a la Academia de Bellas Artes el 16 de diciembre a través de un burofax. «Si hubiera sido el 28 de diciembre, lo hubiéramos tomado de otra manera», admite el director de esta institución cultural, Ramón Sánchez. «Lo que más nos sorprendió a todos fue que el escrito lo recibimos con 15 días de antelación», confiesa.

En la Academia de Bellas Artes les ha cogido la noticia con el pie cambiado. «La propiedad ya nos había dicho que tenía la intención de vender el edificio, toda la manzana, si salía un comprador. Pero no nos constaba que ya hubiera un comprador y por eso estábamos tranquilos. Es una decisión que no esperábamos y ahora tenemos que buscar una solución», explica Sánchez, quien lleva en el cargo desde junio de 2010, cuando sustituyó al sacerdote Ramón Gonzálvez Ruiz.

Fondos bibliográficos y artísticos

El director de la institución desconoce si podrá negociar con los dueños del inmueble, situado en el número 9 de la calle de Esteban Illán. «Solo hemos recibido la carta y sabemos que el 31 de diciembre tendremos que entregar la llave», resume.

Esto no significará, sin embargo, que la Academia de Bellas Artes tenga que abandonar ese día la que es su sede desde hace 97 años. «Que nos quedemos sin sede no significa que nos tengamos que ir inmediatamente. Seguiremos en la Casa de Mesa hasta que encontremos una solución. Aunque quisiéramos irnos, es imposible. Es materialmente imposible cumplir esa disposición. Daremos la llave, pero no podemos vaciar la sede en doce días. Cuando uno cambia de casa, echa un montón de tiempo», asegura Sánchez.

Uno de los motivos por los que la Academia necesitará tiempo son sus ingentes fondos bibliográficos y artísticos procedente de varios países. «Tenemos una biblioteca extraordinaria, una de nuestras grandes fortalezas, además de obras de arte, como cuadros y esculturas», subraya el director de esta institución casi centenaria, cuyo futuro está ahora en manos de las administraciones regional, provincial y local.

Su aspiración es que la Junta de Comunidades, la Diputación de Toledo y/o el Ayuntamiento de la ciudad ofrezcan un inmueble donde la Academia pueda realizar sus sesiones, además de guardar todos sus fondos artísticos. Porque la situación económica de la organización que dirige Ramón Sánchez es mala. «Es nuestro punto débil. Llevamos unos años en una situación financiera muy difícil, aunque esto no impide que sigamos haciendo cosas. Trabajamos igual que cuando estábamos mejor económicamente», dice Sánchez. Sus propios académicos han hablado en más de una ocasión de fijar una cuota, pero «los estatutos de esta organización no lo contemplan», explica su presidente.

El brusco giro económico de esta institución se produjo hace cuatro años, cuando la Secretaría de Estado de Universidades dejó de conceder subvenciones. «Era nuestra única fuente de ingresos», reconoce el máximo responsable de la academia, que ha sobrevivido desde entonces con algunas donaciones de particulares y, sobre todo, con la ayuda de la Diputación de Toledo. «Gracias a ella sobrevivimos, aunque sea con muchas dificultades. Su presidente, Arturo García-Tizón, es una persona muy sensible hacia la Academia», afirma Sánchez, quien también destaca el apoyo del Ayuntamiento de Toledo, «que cuando puede nos da una pequeña ayuda económica».

Subvenciones que la academia no ha percibido por la cara. A cambio, ha realizado itinerarios turísticos por la ciudad para la Diputación y el Ayuntamiento, con el que también colabora en un ciclo de conferencias; ha elaborado un estudio exhaustivo de las calles de la ciudad o un informe para la declaración de Interés Turístico Internacional de la Semana Santa. «No solo pedimos, sino que damos», sentencia.

Es tal su falta de dinero que la Academia no pudo poner ni un euro para la publicación del libro editado como homenaje al anterior director, Ramón Gonzálvez, el pasado noviembre. «No pusimos porque no teníamos. Se ha pagado con dinero de instituciones y particulares», reconoce Sánchez.

Petición de dinero

A pesar de su penuria, la Academia está al corriente de todos los pagos. No obstante, ha tenido que pedir dinero a sus 200 académicos numerarios, correspondientes y honorarios, para que cada uno, en la medida que pueda, haga una aportación con la que sufragar gastos. La Junta Directiva se lo pidió por carta días antes de recibir el burofax sobre la finalización del contrato de alquiler de la sede. Misivas que viajaron hasta Estados Unidos, Sudamérica, Inglaterra, Francia y numerosas ciudades de España donde la institución cuenta con representantes. El pintor Rafael Canogar, el historiador Fernando Marías Franco, el arquitecto Rafael Manzano, el artista japonés Teruhiro Ando o el historiador e hispanista francés Joseph Pérez, son algunos de ellos. «La gente ha respondido, aunque no sé la cantidad recaudada», señala Sánchez.

Pero este «parche» no es suficiente. La nueva sede depende de las administraciones. Sánchez ya ha pedido audiencia a la presidenta regional, María Dolores de Cospedal; al presidente de la Diputación y al alcalde de Toledo, Emiliano García-Page, para contarles la situación y «pedirles que nos ayuden».

Sánchez tiene «especial interés» en que Cospedal le escuche. «La Junta no nos ha dado ninguna ayuda económica todavía. Creemos que ahora dependemos de la Junta de Comunidades, según dicen los documentos, tras la desaparición de la Secretaría de Estado de Universidades», argumenta.

El origen de la Academia de Bellas Artes y Ciencias Históricas de Toledo se remonta a 1916. Fue fundada el 11 de junio para divulgar, proteger y difundir el arte, la historia y la cultura de Toledo y su provincia. La importancia de esta institución se hizo notoria rápidamente. Apenas dos meses después de comenzar a funcionar, el arzobispo de Toledo por entonces, Enrique Reig Casanova, ordenó que todas las obras que se realizasen en la diócesis fueran consultadas a la academia. «Probablemente por el interés que mostró hacia nuestra institución, Reig Casanova fue el primer académico honorario que se nombró», recuerda Sánchez.

Antes de llegar a la Casa de Mesa, que ha sido su sede durante los últimos 97 años, la Academia de Bellas Artes celebró sus sesiones en la Escuela de Artes y en el Gobierno Civil. Fue en febrero de 1917 cuando firmó el contrato de alquiler del inmueble que había dejado dos años antes, por falta de dinero, la Sociedad Económica de Amigos del País, cuya finalidad era difundir las nuevas ideas y conocimientos científicos y técnicos de la Ilustración.

El retrato del monarca

La Casa de Mesa, declarada Monumento Nacional en 1922, es famosa por albergar en su interior un artístico salón mudéjar del siglo XIV, en el que destacan sus yeserías y artesanado.

Entre esas joyas sobresale también el retrato del rey Alfonso XIII que adorna uno de los muros del salón, un regalo del monarca a la Academia en febrero de 1918. Está firmado y dedicado de su puño y letra. Es uno de los numerosos tesoros de esta organización tan toledana. Se suma así a su biblioteca, que reúne miles de libros. «La mayoría son fruto de donaciones de instituciones e intercambios. Hay colecciones muy buenas de Sudamérica o México que están a disposición de los ciudadanos», explica Sánchez.

Estos fondos también pueden ser consultados en la web que la Academia puso en marcha hace dos años. En este corto espacio de tiempo ya ha superado los dos millones de entradas. «La mayoría de las visitas son para consultar, porque hemos puesto al servicio de los ciudadanos todas nuestras publicaciones, algo que nos llena de satisfacción», recalca su presidente.

Un trabajo por el que la Academia ha sido correspondida con varios galardones. Hace tres años, la Junta de Comunidades entregó un premio a la institución «con la solemnidad propia del Día de la Región», recuerda Sánchez. También el Ayuntamiento concedió a la Academia la medalla de oro de la ciudad y una asociación de vecinos de Toledo les reconoció igualmente su esfuerzo. «Todo esto demuestra que estamos cumpliendo una función, pero de premios no se vive y necesitamos dinero», razona.

Parné y una sede. Antes de recibir la carta de los propietarios de la Casa de Mesa, la Junta directiva de la academia visitó un edificio en Doncellas Nobles ofrecido por la Junta de Comunidades, al que han vuelto tras leer la misiva. Sin embargo, el inmueble, «grande y muy hermoso, no reúne condiciones. Tiene goteras y necesita una reforma. Si lo arreglan, nos vamos. Nosotros no tenemos dinero para adecentarlo», se lamenta Sánchez. «Lo nuestro es una economía de superviviencia desde hace cuatro años», concluye.