Tributo flamenco al Valle de Alcudia
El trompetista Enrique Rodríguez, Enriquito, gana cada día más presencia en el universo flamenco y jazzistico madrileño - manuel naranjo
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Tributo flamenco al Valle de Alcudia

Nuevo disco de Enrique Rodríguez, Enriquito, que ya ha sido presentado en ciudades como Bilbao, Ciudad Real, Cuenca o Madrid

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El Valle de Alcudia es uno de los espacios ecológicos más interesantes de Castilla-La Mancha. Esta comarca, que sirve de transito entre la Mancha y Andalucía, se caracteriza por sus extensiones de bosque mediterráneo, que gracias al pastoreo, el descorche de alcornocales o la apicultura presenta un extraordinario estado de conservación. Desde hace unas semanas, este singular paraje se ha convertido en referencia del buen hacer musical gracias al trompetista Enrique Rodríguez, Enriquito, (Puertollano, 1985), quien ha dado el nombre de «Alcudia» a su segundo disco que acaba de llegar el mercado y ya ha sido presentado en ciudades como Bilbao, Ciudad Real, Cuenca o Madrid.

En muy poco tiempo, Enriquito se ha convertido en una de las grandes referencias del nuevo flamenco nacional. Con dieciocho años comenzó a colaborar con el genial trompetista y flautista Jorge Pardo (elegido mejor músico de jazz europeo en el año 2012), quien desde entonces se ha convertido en su mentor y principal guía en el tránsito de la fusión entre el flamenco, el jazz y la experimentación musical.

Desde que Miles Davis grabó «Sketches of Spain» en 1960, la trompeta se puso de largo en el universo flamenco y con ella los instrumentos de viento. La brecha fue agrandada por Pedro Iturralde con su imprescindible álbum doble «Jazz Flamenco», grabado en Berlín en 1967, en donde su saxofón era acompañado a la guitarra por un joven llamado Paco de Algeciras que estaba llamado a revolucionar la música española bajo el nombre de Paco de Lucia. El siguiente eslabón fue forjado por el madrileño Jorge Pardo durante los años ochenta, quien incorporó con extraordinaria fortuna la flauta travesera. Y ahora, Enriquito ha dado un paso más sumando a la gran familia musical flamenca el fliscorno.

Enrique Rodríguez Paredes comenzó sus estudios musicales cuando tenía ocho años en su localidad natal, continuándolos en el Conservatorio Superior «Rafael Orozco» de Córdoba. En la capital andaluza inició su acercamiento al flamenco y decidió hacer del mismo su modo de vida. En el año 2009 fue ganador del certamen de Jóvenes Artistas convocado por el Instituto de la Juventud de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, con un trabajo que se convirtió en germen de su primer disco «Me quito el sombrero», editado por el sello Youkali Music en 2012.

En tanto veía la luz esta grabación, el trompetista desarrollaba una sólida carrera como instrumentista junto figuras tan destacadas como el citado Jorge Pardo, Carlos Benavent, Sandra Carrasco, Tomasito o formando parte de los grupos «Canteca de Macao», «Calima» «Lolaimon» (banda de fusión manchega, triunfadora de los certámenes convocados por el Injuve hace años) o «Fritanga». Su nombre fue creciendo y su presencia empieza a ser imprescindible en los círculos flamencos y jazzisticos madrileños, donde se trata de tú a tú con genios como el pirata puertorriqueño Jerry González, cuya pasión trompetera flamenca es rompedora.

Para grabar «Alcudia», Enrique Rodríguez ha recurrido al «crowdfunding». El trabajo, abordado gracias al micromecenazgo de ciento cuarenta y tres personas, fue registrado en los estudios 360 Global Media y también ha llegado al mercado en el catálogo de Youkali. El trompetista ha estado acompañado por Rubén García, piano y teclado; Carlos Leal, guitarra eléctrica; Yago Salorio, bajo eléctrico; Rodrigo Díaz, El Niño, batería. Ellos conforman el grupo «Enriquito Quintet», con quienes el de Puertollano se dispone a girar este verano.

«Alcudia»es un álbum generoso. Sus nueve cortes, y una hora larga de duración, transitan desde el intimismo al frenesí latino o la fusión. Si en «Me quito el sombrero» el sentimiento flamenco inundaba todas sus composiciones, ahora Enriquito abre el abanico y se nos muestra como un músico más evolucionado y abierto a nuevas sensibilidades, encontrando en el piano un sólido apoyo hacia la exploración de territorios más jazzisticos, donde el preciosismo de su toque trae esencias del mejor Chet Baker, una de las referencias musicales del artista. Excelentes son los cortes «Paella de sábado», «Se lió parda» y, por supuesto, el dedicado al Valle de Alcudia, donde el trompetista puertollanero tiene como colaboradores de lujo a Jorge Pardo, Josemi Carmona, Pablo Martín Caminero y Bandolero. Una compañía más que merecida para una pieza en la que el trompetista rinde homenaje a su refugio terrenal más querido y a su gente. En ambos discos, la totalidad de las composiciones llevan su firma. Editar dos trabajos en apenas tres años es una excelente carta de presentación para este músico castellano manchego cuya carrera se vislumbra plagada de éxitos y reconocimientos. El próximo 12 de junio, actuará en Madrid acompañando al trío del violinista Ola Kvernberg, como cierre del I Ciclo de Jazz Contemporáneo Noruego, que desde hace unas semanas se está celebrando en la capital.