El joven empresario Ricardo Rodríguez en el bar «Agapo» de Toledo
El joven empresario Ricardo Rodríguez en el bar «Agapo» de Toledo - ana pérez herrera

«Katamanía»: emprender y jugar se conjugan con vino

El joven empresario toledano Ricardo Rodríguez propone un juego para catar y aprender a diferenciar las cualidades del vino

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«Empieza a ser la persona que quieres ser desde hoy». Esta es la frase que Ricardo Rodríguez ha lanzado esta semana a los jóvenes universitarios en una charla para que se animen a poner en marcha sus ideas. Este joven empresario toledano de 31 años, aunque es profesor de la Facultad de Ciencias del Deporte en Toledo, ha puesto en marcha «Katamanía», un proyecto totalmente diferente en el que los participantes aprenden a catar el vino jugando y disfrutando de una botella con amigos y en el lugar que uno desee.

Ricardo Rodríguez nació en Madrid, pero los primeros años de su vida los pasó en Tomelloso, municipio vitivinícola por excelencia, donde su padre, ingeniero agrónomo, era el director de la Escuela de Capacitación Agraria, lo que hoy es el Instituto del Vino. De este modo, fue la experiencia de su progenitor y su infancia entre viñas y bodegas las que le han servido para enamorarse de este producto y poner en marcha esta empresa.

Los objetivos de este proyecto son, según explica, «que todos podamos catar un vino con sencillez, que todos podamos elegir el vino por nuestros gustos personales y no por su etiqueta y, por último, generar una red de aficionados a la cata». Y, ya de paso, señala, promocionar los productos artesanales de Toledo y de Castilla-La Mancha.

Así, este joven emprendedor, que ha obtenido ya varios reconocimientos gracias a este proyecto, como el Desafío 22 o el Premio Emprende 2020, decidió conjugar su formación en actividades recreativas y deportivas con la pasión por el vino heredada de su padre, y se le ocurrió entrenar a las personas para que aprendan, a través de una cata a ciegas, a diferenciar los caldos por sus cualidades y no por su etiqueta.

Con este juego, cuya dirección es www.katamania.com, los catadores van a aprender a descubrir las características del vino en función de una serie de indicios o referencias visuales, gustativas y olfativas. Durante la cata los participantes prueban con atención distintos caldos para apreciar sus cualidades, escriben sus impresiones y le dan una puntuación.

Datos de clientela

Los productos que comercializa la empresa son las botellas de cata cubiertas con una funda y con 8 preguntas individualizadas de cata visual, olfativa y gustativa. El segmento de la clientela son adultos de 25 a 50 años consumidores de vino y suelen ser, en porcentajes, un 65% hombres y 35% mujeres, aunque Rodríguez reconoce que éstas cada vez acuden más a este tipo de eventos.

«La respuesta ha sido muy positiva y está gustando mucho como producto de regalo», asegura Rodríguez, que además reconoce que no ha invertido «ni un euro» en publicidad. A pesar de ello, «Katamanía» ha tenido unas ventas de más de 1.000 botellas de vino, lo que le ha llevado a una facturación de unos 11.000 euros.

Hasta ahora los vinos que comercializa esta empresa con el juego de «Katamanía» son cuatro: Pago de Calzadilla, Vinícola de Castilla, Vinícola de Tomelloso y Casa del Valle, de Vinos de la Tierra de Castilla.

La razón de su éxito, a su juicio, es que ofrece una cata en el lugar que uno desee, lo cual es «más barato que en un local especializado». Ahora, su intención es cómo poder transformar este proyecto en una plataforma virtual para que la gente, con su ordenador, su teléfono móvil o su tableta, participe y se cree una comunidad de catadores.