Llorenç Barber hace sonar las campanas de la iglesia de los Jesuitas de Toledo
Llorenç Barber hace sonar las campanas de la iglesia de los Jesuitas de Toledo - ana pérez herrera
IV centenario

Tocan a Greco

Llorenç Barber, director del concierto de campanas «Grecos Aires», explica a ABC cómo se interpretará en Toledo

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Antiguamente, cuando ocurría alguna catástrofe, las campanas sonaban: era el «toque de arrebato»; y también lo hacían y lo siguen haciéndo cuando muere alguien, con el famoso «toque de difuntos». El próximo sábado, a partir de las ocho de la tarde y por espacio de 50 minutos, las campanas de Toledo sonarán al viento para dar la bienvenida al Año Greco, este 2014 en que se celebran cuatro siglos de la muerte del cretense, aquel pintor enamorado de Toledo que un día llegó para quedarse para siempre.

Será un concierto de campanas que bajo el título «Grecos Aires» dirigirá el compositor valenciano afincado en Madrid Llorenç Barber, que lleva unos días en la ciudad organizando la logística de esta especial sinfonía. Ese día sonarán las campanas ante tan magno acontecimiento, pero no con arrebato o tono fúnebre: Tocarán a Greco.

En total serán 46 campanas de 15 campanarios las participantes en un concierto donde trabajarán 65 músicos dirigidos por Barber, que estará apostado en la Sacristía de la catedral primada y en milimétrica sincronización con el resto del equipo para que la partitura «aérea» sea interpretada de forma correcta. Sin duda, la cercana presencia en esta dependencia catedralicia de «El Expolio» restaurado le servirá de inspiración. «Estaré allí dándole a un botón», ya que el sistema de campanas de la torre de la primada está automatizado, como en muchos otros campanarios, una auténtica desgracia para un campanero que desearía que todas las campanas de la vieja Toledo fueran «sonadas» de forma manual, con una cuerda.

Ayer, en declaraciones a ABC tras permanecer casi todo el día haciendo pruebas en el campanario de la Iglesia de los Jesuitas, Llorenç expresó su emoción ante la cercanía de la cita, y alabó la ciudad de Toledo y las monjas que le habían recibido en tres conventos. Preguntado por qué campana inaugurará la sinfonía, explicó que se trata de una pieza coral, «un coro donde cada voz está en una espadaña, en una altura: es una campana. Al principio, tímidamente, pequeños sonidos, y poco a poco crecemos hasta la apoteosis final». Antes, un adagio y un gran nocturno servirán para rememorar «todas esas cosas de las miserias y las glorias humanas convertidas en música a lo largo de 50 minutos».

Aconseja Barber al público que decida asistir al concierto que «no se quede quieto, que se mueva por las calles para apreciar los sonidos». Para componer esta sinfonía que vive en el aire y por el aire, el campanero se inspiró en el poeta austro-germánico Rainer María Rilke, otro enamorado de Toledo para quien el Greco era «puro aire».