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Veinte años de la inhumación de los restos del arzobispo Carranza en la catedral

El cardenal Marcelo González Martín logró traer de Roma los restos que ocuparon un sepulcro de la Puerta de los Leones que llevaba cuatro siglos esperando al arzobispo

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El 10 de diciembre se cumplirán veinte años de la inhumación de los restos del arzobispo Carranza en la catedral primada de Toledo El entonces cardenal Marcelo González Martín, tras numerosas gestiones y trámites, logró traer a Toledo desde Roma los restos del infortunado arzobispo, que fue encausado por la Inquisición injustamente acusado de herejía. Un sepulcro vacío de la puerta de los Leones estuvo esperando durante cuatro siglos y medio a Fray Bartolomé Carranza de Miranda ( 1503-1576).

Al acto, que estuvo presidido por el arzobispo González Martín, asistió el expresidente de Castilla-La Mancha, José Bono, el que fuera obispo auxiliar Rafael Palmero y el entonces canónigo de la catedral Santiago Calvo, así como numerosas autoridades civiles y militares.

Santiago Calvo y José Bono

Don Marcelo siempre se sintió conmovido por la historia del arzobispo Carranza, que ocupó la sede toledana en 1557, a propuesta de Felipe II. Así, nada más tomar posesión de la sede primada tuvo interés en conocer con detalle la vida de esta arzobispo que estuvo en la diócesis toledana diez meses y pasó en la cárcel diecisiete años y desdel siglo XVI tenía el sepulcro preparado para él en la catedral.

El recordado periodista y escritor Luis Moreno Nieto, que fuera cronista oficial de la provincia de Toledo, escribió para ABC Toledo: «Con una hora de retraso sobre el horario previsto a causa de un apagón comenzó el acto organizado por el Cabildo para inhumar los restos del discutido arzobispo de Toledo...». En su crónica recogió las palabras de Marcelo González Martín, que estaba desde hace muchos años firmemente convencido de que «aquel arzobispo merecía una extraordinaria estimación por su firmeza combatiendo la herejía pero mostrándose al mismo tiempo misericordioso y perdonador para los herejes». Afirmó que Carranza «fue muy envidiado en su tiempo sobre todo cuando fue elevado a la dignidad episcopal y rigió la diócesis de Toledo, que era la más rica de España en su tiempo, desde la que cualquier prelado con sus manos poderosas tocaba las alturas». Del proceso dijo que «la miseria humana explica la persecución de la que fue víctima Carranza cuya figura fue reivindicacda definitivamente cuando el papa Gregorio XIII afirmó que fue egregio en doctrina y predicación, palabras que constituían la verdadera absolución del arzobispo, cuyas lágrimas en la prisión lavaron las culpas de media España».