medio ambiente

Quemas controladas en el Valle para acabar con la invasión del cactus mexicano

Técnicos de la Junta y el Ayuntamiento trabajan conjuntamente para acabar con esta plaga que lleva más de 30 años instalada en los cerros de la Virgen de la Cabeza

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Por fin se está actuando contra el cactus de origen mexicano «Cylindropuntia Tunicata» que ha colonizado todo el cerro de la ermita de la Virgen de la Cabeza y que sigue avanzando por el Valle sin control desde que hace más de 30 años, en los años 80, llegara esta planta, de foma fortuita, a la ciudad y comenzara a extenderse por esta zona protegida de la ciudad.

El concejal de Seguridad Ciudadana, Rafael Perezagua, explicó que técnicos de la Junta y del Ayuntamiento están trabajando de forma conjunta en un plan para acabar con esta plaga, que, según diferentes estudios, es muy difícil de atacar porque es una especie muy agresiva. Según explicó, el proceso consiste en debilitar a la planta mediante el suministro de unos productos y su posterior quema para la eliminación total. Así, este jueves por la mañana, l os bomberos de la ciudad participaron en estos trabajos para extinguir las llamas de las quemas controladas en la zona del Valle.

El también portavoz municipal recordó que estas plantas invasoras se regulan por el Ministerio de Medio Ambiente y la competencia de su erradicación es de las comunidades autónomas, aunque se está trabajando de forma conjunta entre la Adjuntía de Medio Ambiente del Consistorio y los Agentes Forestales del Ejecutivo regional, que han puesto en marcha este protocolo que intenterá poner fin a este problema que sufre la ciudad desde hace más de 30 años.

En 2007, el ingeniero toledano Eduardo Sánchez Butragueño remitió un estudio al Ayuntamiento alertando del peligro de este cactus, aunque, hasta ahora, no se ha actuado. Según explicaba este cactus tiene una enorme capacidad colonizadora y una enorme adaptabilidad. Y advertía que se estaba desplazando a las especies autóctonas, al impedir su regeneración y crecimiento, lo que suponía un problema de desnaturalización y pérdida de biodiversidad. «La agresividad de su púas también desplaza a animales como conejos, zorros, gatos, perros, ovejas y cabras. A los pájaras también les resulta casi imposible posarse en estos lugares, por lo que frecuentan poco la zona», decía en el informe en el que también advertía que «es un problema de salud pública» y explicaba que se han dado casos de personas que han requerido atención sanitaria por caídas en las matas, o porque las púas han atravesado su ropa y calzado, decía, entre otras cosas, en el informe. También daba una serie de pautas para dar una solución al problema.