Amfar empieza a tejer su Red de Emprendedoras capacitando a 12 líderes

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Un total de 12 mujeres, directivas de organizaciones, entidades, cooperativas y empresas relacionadas con el ámbito rural, participaron ayer en un seminario sobre transversalidad de género, economía social, cooperativismo y autoempleo organizado por la Federación de Mujeres y Familias del Ámbito Rural, Amfar, dentro del proyecto Red española de Mujeres Emprendedoras en el Ámbito Rural.

Un encuentro en el que también participó como ponente el director de Formación Continua de la Universidad de Bifrost (Islandia), Magnús Smári, donde desde hace más de diez años se vienen realizando con muy buenos resultados acciones educativas y de fomento del autoempleo entre las mujeres.

Con este seminario, más el que está previsto que se realice a lo largo de la jornada de hoy y en el que participarán un total de 60 mujeres rurales, Amfar ha empezado a tejer la Red de Emprendedoras que persigue crear con este proyecto, que está financiado por el Instituto de la Mujer a través de fondos de un mecanismo financiero del Espacio Económico Europeo.

«Buenas prácticas»

En el día de ayer, las 12 mujeres participantes, procedentes de las comunidades de Castilla-La Mancha, Castilla y León y Andalucía, tuvieron la oportunidad de conocer las «buenas prácticas» que la Universidad de Bifrost ha llevado a cabo durante estos años, según explicó la presidenta nacional y provincial de Amfar, Lola Merino, y de adquirir capacidades para convertirse en «el altavoz» para dirigir las distintas actuaciones que se van a programar a lo largo del 2015 en sus comunidades.

El objetivo final, según Merino, es que las mujeres vean en el emprendimiento una oportunidad y que es una fórmula necesaria para la supervivencia de unas zonas rurales aquejadas de despoblación y masculinización. «El emprendimiento es vida, es diversificación, es oportunidad de progreso y de futuro», dijo la presidenta de Amfar.

Una vez establecido el liderazgo del proyecto (que es lo que se hizo en el seminario de ayer) la jornada de hoy servirá para reunir «a todas las piezas que son clave para el emprendimiento» como son representantes de otras organizaciones de mujeres que trabajan en este campo o de la propia administración local. Todas ellas podrán hoy contar sus experiencias y exponer cuáles son sus necesidades y los obstáculos que encuentran a la hora de poner en marcha un proyecto.

Al acto de clausura del seminario asistieron también el subdirector general de programas del Instituto de la Mujer del Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, Jesús Casas, y el subdelegado del Gobierno, Fernando Rodrigo, así como la concejal de la Mujer del Ayuntamiento de Ciudad Real, Helena López.

La mujer, determinante

El subdirector general de Programas del Instituto de la Mujer, Jesús Casas, puso ayer el acento en el papel «determinante» que juega la mujer en el medio rural como elemento «de construcción territorial» y abogó por aprovechar la capacidad intelectual de las mismas –dado que en estas zonas están más formadas que los hombres- para conseguir que los territorios «estén vivos».

Para Casas, el proyecto de Amfar, junto con otros 59 que se han subvencionado a través de esta convocatoria del Instituto de la Mujer, supone dar un paso más en la búsqueda de la igualdad. «El problema es que nuestras mujeres del medio rural están muy solas y no encuentran capacidad de proyectar esa formación que tienen; muchas veces por atavismos históricos», señaló.

Por este motivo, para el representante del Instituto de la Mujer un proyecto como el de Amfar, cuyo objetivo último es consolidar una red de emprendedoras y fomentar la autonomía económica, contó con el visto bueno de la Comisión de Valoración «porque incide en un ámbito territorial importante y en buscar una puesta en presencia de las capacidades de esas mujeres».

Casas resaltó que las dificultades que encuentra cualquier emprendedor son aún mayores en estas mujeres que viven en un contexto «donde el modelo al que parecen abocadas no es ese».

Lo deseable –finalizó- es que cuando acabe el proyecto tenga una continuidad en el tiempo y que se consiga que las mujeres rurales consoliden sus proyectos y puedan crear riqueza.