Los dueños de la Casa de Mesa dan un «tiempo razonable» a la Academia

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Los propietarios de la Casa de Mesa, sede oficial de la Academia de Bellas Artes y Ciencias Históricas de Toledo hasta el pasado 31 de diciembre, van a dar un «tiempo razonable» a esta institución cultural para abandonar la que ha sido su domicilio social durante los últimos 97 años. «Entiendo que debemos tener una cierta flexibilidad porque no es razonable obligar a dejar de una día para otro una sede como la de la Academia», afirma Javier Cachón, portavoz de los propietarios del inmueble, quien no ha podido hablar todavía con el director de la Academia, Ramón Sánchez, sobre este aplazamiento porque el representante de la Casa de Mesa ha estado fuera de España.

Cachón explica que su familia, propietaria del inmueble desde hace 400 años, tan solo ha aplicado la ley de arrendamientos urbanos. «Teníamos los plazos muy ajustados y no queríamos incurrir en una prórroga tácita del contrato», aclara. Por eso, los dueños de la Casa de Mesa enviaron a mediados de diciembre pasado un burofax a la Academia de Bellas Artes para comunicarles que debería entregar las llaves el 31 de diciembre, fecha en la que finalizó el contrato de alquiler de renta antigua, como ya informó ABC. Sin embargo, ese acto simbólico todavía no se ha producido, según Cachón, quien tampoco ha tenido ocasión de hablar con la Academia sobre el pago de un precio más elevado por un nuevo contrato de alquiler.

Cobro del IBI

No obstante, el portavoz de la Casa de Mesa deja claro que los dueños llevaban mucho tiempo hablando con la Academia, «tres o cuatro años», sobre la posibilidad de que la institución cultural tuviera que cambiar de sede tarde o temprano. «Queremos gestionar mejor la casa», añade el representante de los dueños de uno de los mayores tesoros de la arquitectura civil mudéjar de España cuando se le pregunta sobre la rescisión del contrato de renta antigua.

Pero reconoce que no saben cuál será el destino de la Casa de Mesa, donde residían más inquilinos hasta el 31 de diciembre además de la Academia. «No tenemos claro lo que queremos hacer con el edificio, aunque lo mantendremos en óptimas condiciones. Aunque sea de la familia, es un bien patrimonial de toda España», afirma Cachón. Declarada Monumento Nacional en 1922, el inmueble es famoso por albergar en su interior un artístico salón mudéjar del siglo XIV, en el que destacan sus yeserías y artesanado.

El portavoz de la Casa de Mesa puntualiza que el edificio estuvo exento de pagar IBI (Impuesto sobre Bienes e Inmuebles) durante veinte años hasta 2013, cuando el Ayuntamiento de Toledo cobró a los propietarios alrededor de 6.000 euros y unos 5.500 euros en 2014 tras una revisión. Con estos datos, Cachón hace hincapié en los gastos que conlleva el inmueble y que apenas cubrían con la exigua renta antigua que se cobraba a los inquilinos hasta el 31 de diciembre. «El año pasado hubo un problema con un agujero en una pared donde se metían las palomas. Nos costó unos 1.500 euros arreglarlo porque hubo que llevar una grúa telescópica», pone como ejemplo.

Y añade: «Esta casa es una ruina, como el título de la película, porque requiere un mantenimiento y un cuidado especial. Bromas aparte, es una obligación no solo legal, sino moral cuidar de este inmueble. Un bien de la familia desde hace cuatro siglos requiere el máximo mimo». «Invertimos todo el dinero que podemos porque la casa lo merece», remacha Cachón, quien subraya la buena relación que su familia ha tenido siempre con la Academia

No obstante, el portavoz de la familia de Mesa señala que están molestos por las declaraciones de una académica, Dalila del Valle, acerca del estado del edificio. «El Salón de Mesa no se cae, está en perfecto estado de conservación y solo corremos nosotros con esos gastos como propietarios. Lo que sí está apuntalado es una viga en el patio como medida de seguridad, pero no hay ningún peligro, como ha dicho el arquitecto y académico Guillermo Santacruz», afirma Cachón.

El origen de la Academia de Bellas Artes y Ciencias Históricas de Toledo se remonta a 1916. Fue fundada el 11 de junio para divulgar, proteger y difundir el arte, la historia y la cultura de Toledo y su provincia. La importancia de esta institución se hizo notoria rápidamente. Apenas dos meses después de comenzar a funcionar, el arzobispo de Toledo por entonces, Enrique Reig Casanova, ordenó que todas las obras que se realizasen en la diócesis fueran consultadas a la academia.

Antes de llegar a la Casa de Mesa, que ha sido su sede durante los últimos 97 años, la Academia de Bellas Artes celebró sus sesiones en la Escuela de Artes y en el Gobierno Civil. Fue en febrero de 1917 cuando firmó el contrato de alquiler del inmueble que había dejado dos años antes, por falta de dinero, la Sociedad Económica de Amigos del País, cuya finalidad era difundir las nuevas ideas y conocimientos científicos y técnicos de la Ilustración.

Entre otras joyas, además del Salón de Mesa, sobresale también el retrato del rey Alfonso XIII que adorna uno de los muros del salón, un regalo del monarca a la Academia en febrero de 1918. Está firmado y dedicado de su puño y letra. Es uno de los numerosos tesoros de esta organización tan toledana. Se suma así a su importantísima biblioteca, que reúne miles de libros, la mayoría son fruto de donaciones de instituciones e intercambios.