El aeródromo de Madrid necesita engullir a Casarrubios para ser viable
Infraestructura de Casarrubios, en la que trabajan 150 personas y absorbe todo el tráfico de Cuatro Vientos - abc

El aeródromo de Madrid necesita engullir a Casarrubios para ser viable

La infraestructura toledana ha hecho un requerimiento al municipio del Álamo y recuerda que la pista está declarada de uso público desde marzo

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La Comunidad de Madrid ha lanzado toda su ofensiva para retomar el proyecto aeroportuario del Suroeste que se encontraba adormecido y que ha revivido al calor de los casinos de Sheldon Adelson y su Eurovegas, sin tener en cuenta una infraestructura de parecidas características a tan sólo un kilómetro de distancia, pero en la comunidad vecina de Castilla-La Mancha y que pretende engullir sin medir sus consecuencias.

Durante dos días, el presidente del Ejecutivo madrileño, Ignacio González, ha presentado a los medios de comunicación y autoridades del Álamo y Navalcarnero -municipios donde se quiere levantar el aeródromo- un proyecto que «no tiene nada que ver» con el de su vecino Casarrubios del Monte, perteneciente a la comunidad de Castilla-La Mancha, espetó ayer.

«Es un aeródromo privado explotado por una empresa, no tenemos contacto ni relación con él», apostilló, sin explicar que parte de la pista del nuevo proyecto se erigirá sobre el espacio aéreo del toledano.

El aeródromo del Álamo fue incluido dentro del Plan de Infraestructuras Aeroportuarias 2007-2025 en el que se contemplaban también otros proyectos como el de Campo Real, que finalmente fueron congelados por la crisis económica, la reducción del tráfico aéreo de Barajas y también por el fuerte endeudamiento de la administración madrileña.

Unos años después, y pese a la fiebre desmesurada del ladrillo y la mala imagen internacional de aeropuertos españoles vacíos, Madrid relanza ahora un aeródromo en el que operarán 100.000 vuelos al año de aviación privada, asentado en 500 hectáreas y en el que se calcula que aportará un 0,6% del PIB regional. Eso sí, la estimación de empleos es otro de los atractivos para vender proyectos de esta envergadura: entre 10.000 y 15.000 puestos de trabajo, calculan.

En este proyecto, de iniciativa pública, se invertirán 230 millones de euros que deberán ser aportados por las empresas privadas del sector para su posterior gestión, el Gobierno madrileño avalará parte de esa inversión, como ocurrió con el aeropuerto de la región de Murcia, aún sin licencia.

En cambio, Madrid hace oídos sordos a las trabas que se puede encontrar desde el otro lado de la frontera. Esta misma semana, los promotores del aeródromo de Casarrubios presentaron un requerimiento en el Ayuntamiento del Álamo por la denuncia que había realizado el Consistorio ante la Delegación del Gobierno de Madrid por la «ilegalidad» de los 300 metros de pista y los hangares situados en el municipio madrileño.

De uso público

Aerohobby, empresa que gestiona Casarrubios, ha intentado sin «éxito» desde el 30 de julio de 2004 legalizar parte de su infraestructura a las normas del municipio con el envío de ocho documentos sin obtener respuesta.

Casarrubios ha trabajado desde años en una propuesta conjunta con la Comunidad de Madrid para ampliar el aeródromo existente. Así se instaba en el Plan de Infraestructuras 2007-2025: «La Comunidad de Madrid impulsará los acuerdos oportunos con el aeródromo privado de Casarrubios -destinado a la aviación privada y deportiva y situado en la provincia de Toledo- con el fin de evitar cualquier interferencia entre los espacios aéreos de ambas infraestructuras».

Sin embargo, esa declaración de intenciones se ha desvanecido por completo y la Comunidad de Madrid está dispuesta a solapar y a engullir la infraestructura toledana para hacer viable su proyecto.

Ayer el portavoz de la empresa gestora de Casarrubios, Ignacio Elduayen, recordó que elaeródromo toledano cuenta con todas las licencias desde que en 1996 el Ministerio de Fomento les otorgara la autorización de vuelo como «aeródromo privado», además, de la Declaración de Interés Regional del Gobierno de Castilla-La Mancha.

Inclusive, Casarrubios cuenta con un as en la manga que será difícil de resolver por parte de las autoridades aeronáuticas si finalmente el de Madrid prevalece. La infraestructura toledana cuenta con el visto favorable, fechado el 13 de marzo de 2013, de la Comisión Interminesterial entre Defensa y Fomento (CIDEFO) sobre la compatibilidad de uso público del aeródromo castellano-manchego.

Esta declaración de uso público -a falta del sometimiento o no a evaluación de impacto ambiental del cambio de uso del aeródromo- pone a Casarrubios al mismo nivel que el proyecto madrileño que aún no posee ningún tipo ni de licencia o declaración por parte de las autoridades aeronáuticas.

De est forma, el pulso está servido. Elduayen apuntó que ambos aeropuertos son «incompatibles» y lamentó la negativa del Gobierno madrileño. Aún así advirtió: «Todo el ruido va a ir sobre Castilla-La Mancha».