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LA GRACIA Y LA NOBLEZA

ALBERTO GONZÁLEZ LAPUENTE Las dos primeras propuestas del Festival de Verano, pergeñado por la Comunidad de Madrid y el Teatro Real, han resultado complementarias en sus términos. Ambas han girado alrededor del teatro madrileño del XVIII. En el primer concierto se escuchó a Christophe Rousset y su grupo Les Talens Lyriques, con un programa sobre la zarzuela de la época y, dos días después, ha sido Gabriel Garrido y el Ensemble Elyma quienes han atendido a la siempre refrescante tonadilla escénica. La cuestión de la tonadilla tiene su aquel, por la sencilla razón de que su naturaleza teatral juega en las procelosas aguas en las que se baten lo culto y lo popular, con matices de carácter que debieron ser muy del gusto del vulgo. Pero no son las nuestras épocas para el jaleo y el bullicio del público. Tan rigoristas nos hemos vuelto con la letra escrita que a veces de puro serios resultamos aburridos. Eso y la falta de tradición ha hecho perder en la noche de los tiempos algunos detalles de interpretación que, en muchos casos, eran inherentes a la propia idiosincrasia de los actores. De alguna manera son los que ha querido apuntar el tenor Salvador Parrón quien, cantando «El vizcaíno», por ejemplo, apunta detalles en su condición de «gracioso», aun a riesgo de quedar algo afectado en el empeño. Por eso en esta ocasión ha sido preferible fijarse en lo más noble, que para eso dos sopranos como Marta Almajano y Cecilia Lavilla Berganza son capaces de unirse con un refinamiento muy trabajado al cantar «La competencia de las dos hermanas», poniendo en limpio todo lo que de sentado y más formal hay en esa tonadilla ya postrera. A un paso de la escena Gabriel Garrido, por su parte, ve esta música con entusiasmo. A veces con demasiado entusiasmo, lo que impidió que a los cantantes se les oyera y entendiera (asunto más de cada uno) con claridad. Él y su Ensemble Elyma llegaron a este repertorio inmenso y poco transitado con ocasión de la exposición que organizó Begoña Lolo en el Museo Municipal de Madrid. Lo grabaron en disco y ahora lo hacen en concierto. O sea que todo queda a un paso de saltar a la escena, que este es el medio verdadero y, como ya se ha visto en otras ocasiones, la mejor forma para acabar de comprender los matices singulares de este género hecho para la diversión./ Comentar