Las vuvuzelas de MediaPrisa

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Un importante editor fue reclamado por el presidente del Gobierno para que, de una manera breve y comprensible, le diera su parecer sobre la batalla entre Mediapro y Prisa. La respuesta fue que el conflicto no era más que el fruto de la soberbia de unos, Prisa, y la temeridad de otros, Mediapro, y que sólo el tiempo podría decir cuál de los dos llevaba más razón. Entre líneas, el hombre de negocios dejaba escrito que ambos se necesitaban por igual, y que sus destinos estaban umbilicalmente unidos, para bien o para mal.

Ahora, tiempo después de aquella pregunta envenenada y tan astuta contestación, la deriva de la guerra del fútbol ha confirmado el pronóstico. Mediapro necesita los 200 millones anuales que Sogecable-Prisa le paga por el fútbol televisado. Y los segundos, a su vez, precisan los derechos de la Liga para mantener en pie Digital +, tanto si su afán es de permanencia como si buscan dar el pase a precio razonable.

Mediapro se envalentona y dice que dejará sin fútbol a Sogecable-Prisa, pero sabe que requiere los cuartos de su rival, porque no hay otro que se los pueda dar y difícilmente podría suplirlos con los abonados de su canal de pago GOL TV. Prisa se viene arriba y asegura que tendrá fútbol sí o sí, porque no puede afirmar lo contrario, pero conoce de igual manera que mientras no haya una sentencia firme —y no la habrá en mucho tiempo— sólo Mediapro puede facilitárselo.

Y así, mientras uno oficializa, por si las moscas, que está en riesgo de insolvencia, el otro se afana por evitarla buscando in extremis la venta a Liberty, operación que el mercado da por más muerta que viva. Al final se arreglarán como cada verano y el ruido de las vuvuzelas mediático-políticas habrá tapado el gran problema de fondo: el fútbol está sobrevalorado con la actual explotación televisiva y necesita un ajuste, pero los clubes se han gastado el dinero a cuenta hasta 2013.