ANÁLISIS

«The Division 2»: un videojuego desde donde (sobre)vivir a una pandemia

La secuela se ubica ahora en Washington DC donde se desarrollan nuevos acontecimiento aunque siempre conservando un mismo patrón que, para bien o para mal, resultará familiar

MADRIDActualizado:

Cambiar para que nada cambie. La llegada del primer título en 2016 vino precedido de una cierta controversia sobre una posible reducción en su apartado gráfico. Como apuesta era arriesgada. Su continuación, recoge el testigo de esta experiencia para producir un título con visos de mantener a una audiencia enganchada, aunque conserva muchos de los elementos que se vieron entonces. «The Division 2», secuela del videojuego de rol y acción en tercera persona, puede flaquear sin embargo en la parte narrativa (por su sencillez) pero se atreve a ser una producción de larga duración.

Sí se introducen algunas novedades. Al menos para atraer a un nuevo público. El escenario cambia. Ahora es Washington DC, cuna de la democracia estadounidense, la que sirve de entorno para la debacle. La trama sigue la línea de su predecesor. Una pandemia ha asolado la ciudad, pero a raíz de estos trágicos acontecimientos surge una división de combatientes instruidos para salvaguardar los pocos pilares de civilización que todavía quedan en pie.

El jugador, que encarga el papel de un agente personalizable, es uno de los encargados de la protección ciudadana. Sólida es su apuesta por un mundo abierto en donde se campa a sus anchas para localizar misiones jugables. El árbol de actividades puede llegar, por exagerado, a abrumar. Hay muchas cosas que hacer, pero en general la máxima es completar unas secuencias que incluye varios actos en las que el intercambio de disparos es la corriente principal.

La dificultad se va complicando conforme se acumula experiencia, empujando con ello al jugador a intentar subir de nivel lo antes posible. Sea como fuere, aceptar misiones (muchas de ellas secundarias) y modificar el equipo sirve para conseguir este objetivo. Aunque se puede completar de manera individual, el título cuenta con un importante despliegue técnico para vivir la experiencia en cooperativo (con otros tres jugadores) y multijugador. La comunidad de Divison 2 es el verdadero poder de atracción.

Al igual que la anterior entrega existe una zona limitada a los jugadores más atrevidos. Un espacio sangriento que ofrece la posibilidad de experimentar un ambiente multijugador online muy intenso, aunque vuelve a pecar de cierta exigencia. Estéticamente impresionante, la recreación de monumentos locales y reconocidos de la ciudad estadounidense. Algo que vuelve a demostrar el potencial visual de este tipo de superproducciones.

Es cierto que no es revolucionario. Técnicamente, la secuela mejora algunos aspectos que habían sido cuestionados entonces. Por ejemplo, ahora el control de personajes es más funcional y sensible, incluso más intuitivo en el manejo de armamento. Algo que era necesario después de la experiencia anterior. Algo que también se ha corregido ligeramente ha sido la manera hasta conseguir una experiencia más agradable, apostando por eventos aleatorios que animan a cambiar el ritmo de juego en cuestión de segundos.

Sin embargo, sigue teniendo una estructura muy cuadriculada en la relación con los personajes secundarios que provoca que exista una escasa interactividad salvo con los principales que deben guiarnos por las misiones planificadas. En cuanto al comportamiento de los enemigos, tal vez aquí es un terreno espinoso porque da la sensación que tienen más fortaleza de lo que cabría esperar o será cuestión de elegir bien las armas.