La campaña de concienciación elaborada por la compañía - MOVISTAR

La cara menos amable que soportan las mujeres en los videojuegos: «por qué no vuelves a la cocina»

Una iniciativa internacional denuncia el tratamiento machista en esta industria que mueve más dinero en España que la música y el cine juntos

MADRIDActualizado:

Son buenas en lo suyo. Profesionales en algunos casos. Han sacado partido a su hobby, jugar a videojuegos. Pero, pese a todo, se encuentran en el epicentro de una dimensión, más o menos profunda, que perpetúa estigmas y generalizaciones masculinas. La razón, ser mujer. Insultos, descalificaciones, críticas feroces, insinuaciones. Son algunos de los problemas que sufren a diario muchas jugadoras en pleno apogeo de los videojuegos «online».

«Por qué no vuelves a la cocina», «eres chica, juegas a videojuegos, este no es tu sitio», «vete a fregar». Son algunos ejemplos de los cliclés que se siguen construyendo en un sector como el de los videojuegos multijugador «online», pero también se deslizan improperios más duros como «guarra», «zorra» o «gorda de mierda» que, aunque no es la regla más habitual, demuestra un comportamiento poco justificable.

En aras de combatir un tratamiento machista en los videojuegos, Movistar ha presentado este martes, y con el respaldo de los equipos masculino y femenino del club de «eSports» Movistar Riders, su apoyo a la iniciativa internacional #MyGameMyName, preparada por la organización internacional Wonder Woman Tech. Así, «gamers» como «Aryenizz», «Mery Soldier», «Aidy», «Bkits», «Kaquka», «Noa» y «Luna Dangelis» hablan sobre la presión que sufren por demostrar que valen, la necesidad de buscar su espacio en la comunidad y la obligación de ganarse el respeto por el mero hecho de ser mujeres.

El machismo en el mundo de los videojuegos es un problema latente que han experimentado todas las jugadoras; comentarios como «no hace falta que vengas a aquí, quédate en la cocina» o «ya está la partida perdida porque tenemos a una chica en el equipo» siguen siendo comunes en las partidas «online», como han denunciado todos los participantes de este evento.

«Me han insultado muchas veces, yo diría que todas las semanas»

«Me han insultado muchas veces, yo diría que todas las semanas», lamenta Beatriz Alonso «Kaquka», que juega a títulos online como «Overwatch» o «Apex Legends», uno de los fenómenos del momento. Laura Muñoz «Aryenzz», su apodo en el clásico videojuego «League of Legends», participa en numerosas competiciones. Ha vivido su salto internacional y, además, el boom de los llamados deportes electrónicos. Los «eSports», un negocio al alza que solo en España generan en torno a los 15 millones de euros anuales pero que, sin embargo, aún se está desarrollando su estructura empresarial.

La Industria global de videojuegos invierte dos veces más que la cinematográfica de Hollywood y las mujeres ya representan más del 35% de los gamers en el ámbito mundial. El 94% de ellas sufre acoso cuando juega, hasta el punto de que muchas de ellas se esconden detrás de «nicknames» masculinos o utilizan distorsionadores de voz para poder jugar, o al menos intentarlo, sin ser insultadas. En España, por ejemplo, desde los 6 hasta los 24 años hay casi tanto «gamers» hombres como mujeres. Así, en 2018 y según un sondeo de Ipsos, del total de jugadores de esas edades el 45% eran chicas y el 55% chicos.

Pese a su profesionalidad, su condición sexual, en ocasiones, pesa un poco más. «Me siento presionada cada día porque parece que tengo que demostrar el doble, tengo que demostrar por qué estoy aquí y cómo he llegado hasta aquí», relata Muñoz. «Es como que hemos tenido que buscar nuestro lugar, cuando debería estar ya hecho».

Como ella tantas otras jugadoras. Su compañera de equipo, Aída García, más conocida como «Aidy», también ha tenido que vivir en sus carnes una situación similar. «Siempre nos hemos tenido que buscar ese respeto». En la misma línea, Karen Hernández «Kbits» lamenta que sienta la obligación de «decirle a todo el mundo que juegas y que, además, juegas bien».

«Nunca vas a saber suficiente del juego». Son algunas frases que ha tenido que escuchar, por su parte, Ainhoa Campos «Noa», quien considera que, en muchas ocasiones, una mujer en el mundo «gamer» no va a «ser lo suficientemente buena» por culpa de este tipo de cliclés. Un escenario que empuja a «currar muchísimo más», en opinión de Cristina Luna «Davqovsc». Y aún así -subraya- «no veo los mismos frutos que tiene un chico que juega a los videojuegos, y eso frustra mucho».

La «impunidad y el anonimato» en el que se encuentran los usuarios responsables de estas ofensas son los «grandes motores» que respaldan este tipo de abuso, como han apuntado los participantes de la mesa redonda en varias ocasiones, y según ha explicado Laura Nogales «había que sacar a la luz estas actitudes en eSports».