El ascenso de los videojuegos de cartas digitales

En el pasado E3 se confirmó la tendencia con las demostraciones de Gwent y The Elder Scrolls: Legends, que surgen para disputarle el puesto a Hearthstone: Heroes of Warcraft

MADRIDActualizado:

Los juegos de cartas coleccionables aparecieron con la irrupción de Magic: The Gathering en 1993. Creado por un profesor de matemáticas, Richard Garfield, el juego se diferenciaba de los juegos de naipes tradicionales principalmente en la unicidad de cada carta, que tenía unas propiedades diferentes, lo que multiplicaba la complejidad del juego y el número de cartas.

Los jugadores no obtenían todas las cartas con una primera compra, por lo que se instauraba una oble capa de juego: por un lado se alentaba el coleccionismo, sobre todo de las cartas más valiosas, y por otro el juego propiamente, con sus reglas y estrategias. Cada jugador establece una serie de estrategias a seguir y configurar un mazo personalizado para sacarles el mayor el partido.

Con expansiones publicadas cada poco tiempo, el juego está en constante evolución desde hace 23 años, con nuevas cartas, reglas y estrategias que mantienen al juego en la cúspide de su popularidad, resistiendo la competencia de imitadores. Magic: The Gathering saltó al entorno digital con una edición para compatibles en 1997 de la mano del estudio americano MicroProse, y de forma más reciente, Magic: The Gathering Duels of the Planeswalkers en 2009, y varias secuelas posteriores.

Sin embargo, aunque los títulos han funcionado bien, no fue hasta que Blizzard se metió en el mercado con Hearthstone: Heroes of Warcraft cuando la popularidad del género explotó. El spin-off de la franquicia Warcraft fue bien recibido por sus innovaciones en el género, aunque recortaba el aspecto coleccionable, y con su modelo «free-to- play» resultó un éxito financiero a gran escala para Activision Blizzard.

Mientras en el mundo de los juegos físicos de cartas Magic: The Gathering es el rey absoluto, en el mundo digital Hearthstone mantiene por ahora el cetro, pero se anticipa una lucha cruenta contra otros pretendientes. Uno de los aspectos más celebrados, sobre todo por inesperado, de The Witcher 3: Wild Hunt fue su minijuego Gwent, que sorprendió a propios y extraños por su popularidad.

Aunque no formaba parte de sus planes, CD Projekt Red llegó a recibir tantas peticiones de jugadores apasionados para que expandieran el concepto en un juego propio que no tuvieron más remedio que estudiarlo. Por fin, durante la conferencia de Microsoft del pasado E3, presentaron Gwent: The Witcher Card Game, con un modelo «free-to- play» y la posibilidad de enfrentar a los jugadores entre ellos, algo que el minijuego original no permitía.

Con una audiencia ya de diez millones de jugadores familiarizados con el juego, su impacto en la escena puede ser muy notorio. The Elder Scrolls: Legends también cuenta con un nombre reconocible, pero el juego en sí todavía no se ha sometido a los gusto del público, por lo que su éxito es más difícil de predecir. En cualquier caso, la innovación que trajo Richard Garfield se ha abierto camino en el mundo digital de forma incuestionable. Lo que queda por ver es si en este ámbito hay espacio para más de uno.