El Supremo alemán autoriza a los alumnos a puntuar a sus profesores en un portal de internet

EFE | BERLÍN
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El Tribunal Supremo alemán (BGH) ha rechazado la demanda de una profesora alemana que pedía que se retiraran sus datos personales de la web www.spickmich.de, en la que alumnos de toda Alemania pueden puntuar la actuación de los maestros de su colegio.

El Supremo consideró que la libertad de opinión y comunicación de los alumnos prevalece sobre el derecho a la privacidad de la profesora que, según la presidenta del tribunal, Gerda Müller, es «un caso concreto».

En spickmich.de, los alumnos registrados pueden puntuar a sus profesores, que aparecen identificados por su nombre y apellido, la asignatura que imparten y el centro en el que trabajan, en apartados como «competente en la materia», «motivado», «divertido», «preparado» y «humano».

De acuerdo con el sistema de evaluación alemán, que se puntúa de 1 a 6, con 1 como la nota más alta, la profesora demandante, originaria de Moers (oeste de Alemania), «suspendía» en la puntuación con una nota media de 4,3.

Libertad de expresión

La decisión del Tribunal Supremo confirma otras dos sentencias previas de la Audiencia Provincial y de la Audiencia Territorial de Colonia (oeste del país) que ya desestimaron la petición de la mujer. Para el gerente de la web, Manuel Weisbrod, la sentencia supone una victoria para las escuela y para la libertad de expresión en Alemania.

La demandante, que imparte lengua alemana en un centro de enseñanza secundaria, pedía que se retiraran los datos personales de los maestros de esa página web y criticaba que el portal incluya un apartado de «citas», en las que los alumnos pueden introducir frases de sus profesores. La web permite que las valoraciones de los alumnos sean anónimas mientras que los datos del profesor quedan a la vista para sus usuarios, argumentó la defensa.

Según explicó Weisbrod, sólo los alumnos de un determinado centro pueden valorar a los profesores de esa escuela, una vez registrados en el sistema, mientras que el resto de los miembros de la web sólo puede consultar las puntuaciones.

Pese a que la maestra sostenía que la publicación de esos datos en Internet constituían un ataque a su esfera privada, la sentencia apunta a que sin esos detalles no sería posible el intercambio libre de información entre los alumnos y añade que las informaciones hechas públicas no son «ofensivas» ni «burlonas».