La nueva ambición humana: ser inmortales en el mundo digital

La compañía Eterni.me pretende conseguir que los usuarios de la Red vivan para siempre

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La obsesión por superar la muerte física es un objetivo en el que trabajan compañías tecnológicas tan importantes como Google. Hasta que este «pequeño problema técnico», -como algunos expertos lo definen-, se resuelva gracias a la inteligencia artificial, queda otro tipo de muerte pendiente también por resolver: la digital. Es lo que se conoce como «e-death».

A menudo, perfiles en Facebook de usuarios fallecidos se quedan en el aire. Y sus seres queridos los nombran en su «timeline» porque «te echo de menos», «hoy sería tu cumpleaños» o «se cumple otro año si ti». El aludido, por desgracia, jamás responde. Pero, ¿qué pasaría si lo hiciera?

Esta es la idea en la que trabaja Eterni.me, una compañía cuyo objetivo es conseguir que los usuarios de la Red vivan para siempre. Para conseguirlo, la empresa recoge -de forma voluntaria- todos los pensamientos, historias y recuerdos de un usuario concreto. Crea, así, un avatar inteligente que se le parezca, al que tendrá que entrenar mientras viva para que aprenda todo sobre él: las interacciones que realiza, su vocabulario, habilidades a la hora de conversar… Se trata de una inteligencia artificial superior a Siri o Cortana, capaz de entender e imitar al humano, a quien «sustituirá» casi a la perfección. Este avatar pasaría a la acción después de que el usuario fallezca.

Más de 40.000 personas se han unido a este proyecto que, de momento, está en fase beta. «De ellos, la mayoría son ‘millennials’ de habla inglesa, mientras que los hispanohablantes son el tercer grupo más grande», asegura a este periódico Marius Ursache, fundador de esta curiosa «startup». Los participantes -vivos- dan permiso a Eterni.me para que acceda a su vida digital completa. Es decir, desde un perfil en Instagram, Facebook o Linkedin hasta su correo electrónico, cuenta en Amazon, «smartphone» o los dispositivos inteligentes que use. De esta manera, el avatar aprende cada paso que el usuario da en la Red gracias a la inteligencia artificial. Solo así sabrá cómo moverse cuando él muera: conocerá a la perfección cuáles son los amigos de Facebook con los que más interactúa, la manera en la que se comunica o las imágenes que más le gustan en Instagram.

La opción de vivir para siempre como un avatar digital nace de este profesor del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) como respuesta a una necesidad del nuevo siglo: dar una salida a la actividad online de cualquier persona. «Cuando alguien fallece, más allá del círculo familiar o de amigos, no mucha más gente se interesa por esa persona, pero todos los recuerdos de generaciones preservados para siempre gracias a Eterni.me ofrecerán mucha información sobre un determinado periodo histórico. Una especie de historia ‘oral’ generada por el usuario, pero de mayor poder para sus seres queridos», explica a este diario Ursache.

Una biblioteca humana 2.0

El objetivo, según apunta el profesor, no es reemplazar por un avatar a la persona fallecida sino crear una biblioteca digital pero, en vez de libros, de gente, una especie de historia interactiva de las generaciones actuales y futuras.

«En este momento, la gente sólo puede inscribirse en nuestra lista de espera ‘beta’ a través de nuestra página web. Una vez que Eterni.me se vaya a lanzar, enviaremos a los interesados invitaciones por correo electrónico con las instrucciones y el enlace a la aplicación». Y es que una vez que la persona muera, los familiares y amigos que deseen seguir interactuando con él, tendrán que descargarse la «app» de Eterni.me. «Es lo que llamamos el confort psicológico», apunta su creador, un «beneficio» del que la familia y amigos de un ser querido fallecido disfrutarán todos los días del resto de sus vidas.

De momento, poca información más desvela Marius Ursache sobre su proyecto, ya que la compañía trabaja día a día en perfeccionar los algoritmos que permitan a esa inteligencia artificial simular nuestra identidad y hacerla, al fin, realidad.