Los desastres navales que esconde la Costa da Morte
Imagen del hundimiento del Prestige

Los desastres navales que esconde la Costa da Morte

BITACORAS.COM | MADRID
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En este puente de San José que está a punto de comenzar hay muchos destinos que se antojan apetecibles. Seguro que muchos acabaréis en Galicia, una tierra tan bella como mágica, protagonista de la historia que hemos rescatado del océano blogueril. Y nunca mejor dicho porque te vamos a hablar de barcos y hundimientos acaecidos en sus aguas más agrestes.

En el extremo noroeste de la comunidad encontramos la Costa da Morte, el litoral más salvaje de Galicia. Haciendo honor a su nombre, sus profundidades albergan un auténtico museo de desastres navales con más de un milenio de antigüedad. Allá donde los romanos pensaban que la tierra terminaba, el océano no podía estar más lleno de vida y también de muerte. Decenas de buques y navíos subestimaron los peligros de Finisterre y hoy descansan en sus fondos marinos.

Los primeros naufragios en la zona (un poco más al sur, en las islas atlánticas) datan del año 899, cuando una flota musulmana al mando de Ben Abdelhamid se dirigía al norte de la península y fue sorprendida por una tempestad a la altura de la desembocadura del río Miño. Casi todas las naves se estrellaron contra las islas CIes, se perdieron en alta mar o fueron atacadas por galeras pontevedresas. También por motivos belicos acabó el galeón Santo Cristo de Maracaibo junto a su legendario tesoro en las profundidades marinas a comienzos del siglo XVII durante la batalla de Rande.

Ya en el siglos posteriores muchos otros episodios de choques y naufragios. Entre los nombres de las naves accidentadas el Júpiter (Carrumeiro, 1808), el Bonika (Forcados, 1874) el Adriano en (playa de San Martín, 1886) o el vapor español Itálica y el griego Spyridon (Buduidos, 1922). Tal y como comenta Sinuhé en su entrada "uno de los naufragios más famosos y trágicos de la reciente historia naval española ocurrió en 1921. En la catástrofe del vapor de correo Santa Isabel, que encalló contra las piedras de Pegar en medio de un fuerte temporal, perdieron la vida 213 personas. Fue el particular Titanic de la costa gallega, con tripulantes que se tiraron por la borda y la partición del casco en dos".

Y no podemos terminar sin recordar el dramático hundimiento del Prestige, el petrolero que en su accidente vertió a finales de 2002 cerca de 80.000 toneladas de fuel provocando una de las mayores tragedias medioambientales que se recuerdan. Crucemos los dedos para que desastres como este no se produzcan nunca máis.