José Antonio Tejedor - Consejero delegado de Virtway

Cómo los videojuegos pueden hacer más eficiente tu empresa

«¿Y si España se convirtiese en el primer país en divorciarse de las reuniones tradicionales? ¿Y si España pasase a ser la cuna de la revolución virtual?», reflexiona el autor

José Antonio Tejedor
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La eficiencia­ es desde hace décadas uno de los males endémicos de España. En base a un estudio de la Fundación BBVA y el IVIE (Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas), la productividad ha caído un 10% en los últimos 23 años, un dato aún más demoledor si se tiene en cuenta que en este periodo la UE ha aumentado su productividad de media nada menos que un 4,5%.

Estas estadísticas nos alejan muy mucho de otros socios europeos como Alemania y Francia, cuyo crecimiento ha sido nada menos que un 8,5% y un 2,2% respectivamente. ¿La principal causa de este fenómeno? La diferencia de inversión en I+D, cuyo bagaje es un 45% menor al de Europa.

Así, se ha ido demorando poco a poco la consolidación de una tendencia tecnológica que promete revolucionar el paradigma del modelo de trabajo hasta ahora conocido: la revolución virtual. Una transformación necesaria que en los últimos años se ha ido implementando cada vez en un mayor número de compañías españolas abriendo, así, un universo de posibilidades y un camino clarividente para el aumento de la eficiencia. Pero… ¿En qué consiste esta revolución? Básicamente en implementar la tecnología de los videojuegos para agilizar los procesos internos de las compañías y como nexo entre las diferentes áreas que las estructuran.

Aterrizando este ejemplo: Imaginemos que una gran organización española prepara un «kick off» entre distintos departamentos de cara al lanzamiento de un producto o servicio. El procedimiento habitual sería reunir a los integrantes de estas áreas, definir las tareas que corresponden a las mismas, trabajar en ellas y tras decenas de sesiones, la puesta en común del trabajo y los diferentes puntos de vista… Todo ello con las múltiples trabas que con seguridad irán surgiendo por el camino: agendas que no cuadran, ritmos de trabajo diferentes, tareas que se entrelazan y un amplísimo etcétera. Pero, ¿cómo impactaría la tecnología de los videojuegos en esta misma situación? De lleno. Gracias a esta tendencia se podría generar un escenario virtual –igual que la sala de reuniones- con sus respectivos avatares - los integrantes de la reunión-.

En este campo virtual los profesionales de las diferentes áreas podrían debatir de modo textual (a través de un chat) o a viva voz sobre todos los puntos a tratar, compartir sus pantallas, intercambiar documentos en un banco común de información virtual y un sinfín de posibilidades más con tan sólo conectarse a través de sus avatares… todo ello desde cualquier dispositivo (PC, «tablet» o «smartphone»). De este modo se eliminarían las barreras temporales, los problemas agenda, las dificultades de cuadrar ritmos de trabajo y todos los impedimentos que hacen de la empresa española el paradigma de la improductividad.

¿Y si España se convirtiese en el primer país en divorciarse de las reuniones tradicionales? ¿Y si España pasase a ser la cuna de la revolución virtual? No son escasos los estudios que se han publicado sobre cómo las reuniones se han convertido en el principal estrago de la productividad. De hecho un reciente informe elaborado por Microsoft, America Online y Salary.com apuntaba que los empleados sólo trabajan tres días de media a la semana.

El resto de las horas son el resultado del desfase que generan «las reuniones improductivas», las que casi el 50% de los encuestados cita como la principal razón de la pérdida de tiempo de la empresa. Así pues todo apunta en una misma dirección: España necesita revolucionar el paradigma organizativo y productivo laboral sirviéndose de la tecnología y la revolución virtual.

JOSÉ ANTONIO TEJEDORJOSÉ ANTONIO TEJEDOR