Las reglas políticas para evitar manipular a la sociedad
Fotograma de la película 21984” basada en la obra de Orwell - : computerra.ru

Las reglas políticas para evitar manipular a la sociedad

George Orwell, autor de la novela «1984», alertó hace casi 70 años de la tendencia de los políticos a retorcer el lenguaje para engañar a los ciudadanos

Actualizado:

El periodista y escritor británico George Orwell efectuó la mejor denuncia del fascismo y sus métodos que jamás se haya hecho en su conocida novela «1984». En esta obra, en la que acuñó el concepto de «neolengua», alertaba del peligro que entrañaba para la sociedad la forma en la que políticos y poderes fácticos retorcían el uso del lenguaje para manipular a los ciudadanos, mediante el uso de palabras que significaban justo lo contrario de lo que se quería decir y estaban concebidas para que se olvidara su verdadero significado.

Antes de plasmar esta práctica en su novela, Orwell reflexionó en un ensayo publicado en 1946 acerca del del uso que políticos y periodistas británicos hacían del idioma. En ese texto, el escritor incluía seis consejos, que ahora recopila el blog «United Explanations», para evitar manipular a la ciudadanía a través del uso del lenguaje.

Según el autor de «Rebelión en la granja», la prosa política estaba concebida para «hacer que las mentiras sonaran a verdad y el crimen respetable, así como para dar apariencia de solidez a lo que es simple aire». A la vista de los discursos de nuestros políticos, tal y como reflexiona la profesora de la Universidad de Málaga Sonia Blanco en su blog, estas seis reglas de oro siguen estando de plena actualidad:

1.- No uses nunca una metáfora, símil o figura lingüística que estés acostumbrado a ver impresa: Expresiones como «talón de Aquiles», «canto del cisne», «hervidero», «semillero», que Orwell denominaba «metáforas muertas», deberían ser desterradas del discurso público, ya que, a su juicio, casi siempre son empleadas conocer su auténtico significado.

2.- Si puedes usar una palabra corta no uses nunca una larga: A Orwell, además, le exasperaba el uso pretencioso del idioma con el abuso de palabras como «fenómeno», «individuo», «objetivo» y «elemento» o sin significado como «romántico», «plástico», «valores» y «humano».

3.- Si puedes eliminar una palabra, hazlo: Todavía hoy es frecuente encontrar párrafos largos y carentes de sentido en discursos políticos, fenómeno que se extiende también a textos sobre arte y crítica artística.

4.- Nunca uses la voz pasiva si puedes usar la activa.

5.- Nunca uses un vocablo extranjero, un término científico o jerga si existe un equivalente en el lenguaje común.

6.- Rompe cualquiera de estas reglas antes que decir una barbaridad: Si es necesario para construir la frase más exacta, es lícito saltarse cualquiera de las reglas anteriores, siempre, eso sí, que con ello no se use el lenguaje para manipular o engañar al lector.